martes, 13 de noviembre de 2012

ARBOLADO PÚBLICO EN LA CIUDAD DE PUNTA ALTA





La alumna María Avila de 4to. Año del ISFD Nº 79 defendió su trabajo de tesina de Investigación Geográfica II del Profesorado de Geografía.

Aquí su presentación ARBOLADO PÚBLICO EN LA CIUDAD DE PUNTA ALTA

Este trabajo surge ante la problemática actual del arbolado público en la ciudad de Punta Alta y la falta de un proyecto de manejo y conservación del mismo.
Este tema me interesó ante la decisión del intendente de la ciudad de retirar los paraísos de la plaza Gral. Belgrano para mejorar la vereda que dan a la calle Irigoyen, entre Murature y Brown y la respuesta y reclamos de los distintos vecinos que mostraban su disconformidad a través de los medios de comunicación locales y la intervención de las distintas agrupaciones ecologistas hicieron ecos de su negativa ante esta solución poco viable. Entre las agrupaciones encontramos a la  Agrupación de Arbolado Urbano, Agrupación Olivillo incluso la presidenta de la Comisión Asesora de Medio Ambiente del Consejo Deliberante se mostró en contra de la decisión. La lucha de las ONG, y su compromiso de educar a la ciudadanía junto con el apoyo y compromiso de los partidos políticos lograron que se aprobara el proyecto del Plan de Manejo sobre Arbolado Público en el Concejo Deliberante. El retiro de los árboles de la plaza Belgrano contradice la ordenanza municipal 3017, que tiene como fin la preservación de las especies existentes, como el respeto de los espacios públicos por ser un derecho comunitario. El recuerdo que me viene de la niñez es el de pasear por la plaza los domingos, y con mi hermana sentarnos en el banco de la plaza que dan justo con estos árboles de paraíso y comer helado o algodón de azúcar, y en la actualidad también forma parte de mi recorrido pasar por ese sector, y ahora con mi formación sé que ese espacio es mi lugar y forma parte de mi imaginario (espacio personal), y como la geografía de la percepción puede responder a una problemática espacial.


En estos últimos años se puede observar en la ciudad de Punta Alta como los espacios verdes son amenazados por el avance del concepto de ciudad que algunos vecinos poseen. También se observa la falta de políticas y un marco regulador sobre la implementación de los árboles en los barrios más periféricos, y la falta de control sobre el micro y macrocentro donde se evidencia de manera reciente la tala de especies para dar lugar a otras de cemento y cal.
Otra particularidad que destaco de la ciudad es que en determinados barrios como son el microcentro, los barrios Parque San Martín, Barrio Norte, Barrio Luiggi, se destacan por la cantidad de árboles en la vía pública y otros barrios más recientes como 27 de septiembre, barrio Centenario, Albatros XXVII, los barrios del Plan Federal carecen de árboles, o solo tiene alguna variedad de arbusto pero es mínimo su número y distribución en el espacio público. Eso se extiende a una plazoleta del barrio 27 de septiembre que carece de árboles, tiene sus respectivos juegos considero que esta situación se debe a que está en sus comienzos como barrio y que la plaza evolucionará en cuanto a su planificación respecto a lo arbóreo, mi seguimiento del mismo será interesante para determinar mi supuesto.
Surge un interrogante a partir de mi recorrido por los barrios: ¿la ausencia o presencia de árboles está relacionado a la cultura del árbol, es decir si cada familia cuenta en sus patios con árboles y plantas? En mi caso particular mis padres provienen de provincias del norte, San Miguel de Tucumán y Formosa, ambas con plazas y parques hermosos, y con casas grandes con sus respectivos patios con aljibes. Toda la familia almorzaba los días calurosos del verano bajo los árboles del patio, y los mismos nos proveían de sombra en las siestas. Aquí en Punta Alta mi casa también tiene árboles, en la vereda contamos con un arbusto y un duraznero, que pese a la voluntad de mi padre quedo y provee de frutas a los que pasan. Nombro a mi padre porque es uno de los que opinan que los árboles levantan las veredas, que el follaje de los mismos brinda inseguridad porque sostiene que impide que la luz del alumbrado llegue al frente. Admito que ocasionan ciertos problemas pero los mismos surgen por una falta de aplicación de las ordenanzas en las mismas señalan que el frentista debe construir un zanjón con determinada profundidad para que las raíces no vayan a la superficie, pero no existe un organismo que regule su cumplimiento. Y para finalizar considero que la puesta en marcha de la Ordenanza Municipal 3017 y su correspondiente cumplimiento es el primer paso a la planificación y gestión del arbolado como un recurso sustentable.