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lunes, 29 de junio de 2026

EL RETORNO DE "EL NIÑO" A LA ARGENTINA: RECONFIGURACIÓN TERRITORIAL, RIESGO CLIMÁTICO Y DINÁMICAS GEOGRÁFICAS




EL RETORNO DE "EL NIÑO" A LA ARGENTINA: RECONFIGURACIÓN TERRITORIAL, RIESGO CLIMÁTICO Y DINÁMICAS GEOGRÁFICAS

Sergio Páez y Diana Durán

 

 

El espacio geográfico argentino es un escenario dinámico donde interactúan de manera constante los subsistemas naturales y los humanos.

Dentro de los factores que alteran la estabilidad de estos sistemas, el fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) se destaca como uno de los modificadores atmosféricos más potentes a escala global. El ENOS consiste en un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Océano Pacífico Ecuatorial, cuyas conexiones atmosféricas perturban el régimen de precipitaciones y temperaturas en el cono sur americano.

La llegada de El Niño plantea desafíos profundos para la geografía física y humana del país. El análisis geográfico actual revela un incremento acelerado en la velocidad de transición de la fase neutra hacia el calentamiento oceánico, y genera alarmas ante la posibilidad de un evento de gran intensidad.

Este artículo aborda las consecuencias geográficas de este fenómeno a través de sus impactos diferenciados en el territorio, la vulnerabilidad de las áreas urbanas y rurales, y la necesidad estructural de una gestión integral del riesgo.

El impacto asimétrico en el espacio geográfico argentino

Desde una perspectiva de la geografía física, el territorio argentino no experimenta los efectos de El Niño de manera uniforme. La extensión latitudinal del país y la disposición de sus relieves generan respuestas climáticas e hidrológicas marcadamente diferenciadas.

 

Regiones del Noreste (NEA) y Pampeana

Estas áreas constituyen las zonas con mayor susceptibilidad a los efectos hídricos de El Niño. Las perturbaciones en la Circulación de Walker modifican el flujo de vientos alisios, lo que intensifica el ingreso de masas de aire cálido y húmedo provenientes del anticiclón del Atlántico Sur hacia el interior continental. La consecuencia directa es un incremento sustancial en el volumen y frecuencia de las precipitaciones durante los meses de invierno y primavera. Cuencas hídricas de gran envergadura, como la del Río de la Plata, sufren saturación de suelos e incrementos críticos en los caudales de los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay.

 

Regiones del Noroeste (NOA), Cuyo y Patagonia

En contraste con el este húmedo, los sectores occidentales y cordilleranos exhiben comportamientos opuestos. En el Noroeste Argentino (NOA) y el norte de Cuyo, las proyecciones climáticas sugieren un invierno con precipitaciones por debajo de la media histórica, acentuando los rasgos de aridez invernal estructural de la región. No obstante, en amplias zonas del centro y norte patagónico se prevé un comportamiento de humedad variable, con incrementos de lluvias locales que rompen con los esquemas de sequías de años anteriores.

Geografía económica y vulnerabilidad agraria

El espacio rural argentino, organizado principalmente en torno al modelo agroexportador, sufre una profunda reconfiguración logística y productiva ante los efectos de El Niño. La relación entre clima y sociedad se vuelve crítica en la zona núcleo pampeana.

Por un lado, el incremento de la humedad edáfica (del suelo) tras ciclos prolongados de sequía extrema (por efecto de La Niña) actúa inicialmente como un factor dinamizador para la recarga de los perfiles hídricos de la tierra, favoreciendo la planificación de cultivos de verano como la soja y el maíz. Sin embargo, cuando el evento meteorológico evoluciona hacia una intensidad severa —el denominado "Súper Niño"—, el beneficio se transforma en perjuicio. Los anegamientos prolongados de campos provocan la pérdida total de lotes por asfixia radicular, se retrasan los calendarios de siembra y propician la proliferación de plagas y enfermedades fúngicas.

 

Asimismo, la geografía del transporte y las redes de circulación colapsan. Los caminos rurales y las rutas secundarias sin pavimentar pierden transitabilidad: se aíslan las colonias agrícolas y se paraliza el flujo de mercancías hacia los principales nodos portuarios del Gran Rosario y el frente fluvial bonaerense.

 

Vulnerabilidad urbana y riesgo social

La geografía urbana contemporánea permite entender cómo los eventos naturales extremos se traducen en desastres sociales debido a las falencias en el ordenamiento territorial. El aumento de lluvias intensas se traduce en severas inundaciones y anegamientos dentro de los principales aglomerados urbanos del país, tales como el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Santa Fe y Resistencia.

Las inundaciones no son catástrofes naturales, sino el resultado combinado de la amenaza climática y la vulnerabilidad social preexistente en el espacio construido.

El crecimiento urbano no planificado en valles de inundación y humedales reduce de forma drástica la capacidad de infiltración del suelo debido a la impermeabilización que produce el hormigón. Las poblaciones socioeconómicamente más vulnerables, asentadas en asentamientos informales ubicados en las periferias inundables y cuencas degradadas (como las de los ríos Matanza-Riachuelo o Reconquista), experimentan el mayor nivel de riesgo.

Los desplazamientos forzados, la pérdida de bienes materiales y el brote de vectores sanitarios (como el mosquito transmisor del dengue, potenciado por las temperaturas invernales inusualmente altas) exponen la inequidad socioespacial en la distribución del riesgo ambiental.

 

Corolario

La llegada del fenómeno de El Niño a la Argentina expone de manera nítida la fragilidad de las interacciones entre los ciclos climáticos globales y la organización del espacio nacional. La mirada geográfica nos enseña que el impacto del fenómeno no reside únicamente en los milímetros de agua caídos o en el aumento de las temperaturas superficiales del mar a miles de kilómetros de distancia, sino en la capacidad de respuesta, adaptación y resiliencia de los distintos territorios y actores sociales.

Para mitigar los efectos de este escenario climático, se vuelve imperioso trascender la respuesta de emergencia ante el desastre y avanzar hacia políticas de Estado sólidas basadas en el ordenamiento ambiental del territorio, la inversión en infraestructura hidráulica resiliente y el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana liderados por organismos técnicos. Solo mediante una comprensión profunda y multidimensional del espacio geográfico se podrá transformar la amenaza de El Niño en un factor gestionable que no comprometa el desarrollo humano, económico y ambiental de la nación.

La educación ambiental, entendida como un proceso de concientización y promoción social sobre los problemas ambientales y sus alternativas de solución, es también una respuesta preventiva a estos fenómenos globales de efectos regionales.

 

Bibliografía consultada

 


Clarín. (2026, 1 de junio). Llega "El Niño" y el primer impacto del fenómeno ya se nota en el nuevo pronóstico del clima para este invierno. Clarín. https://www.clarin.com/sociedad/llega-nino-primer-impacto-fenomeno-nota-nuevo-pronostico-clima-invierno_0_gY5OoHV1iT.html

Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja [IFRC]. (2026, 28 de abril). "El Niño" 2026: ¿Cómo nos preparamos para sus efectos en América Latina y el Caribe? https://www.ifrc.org/es/articulo/el-nino-2026-como-nos-preparamos-para-sus-efectos-en-america-latina-y-el-caribe

 Instituto Geográfico Nacional [IGN]. (s.f.). Los efectos de “El Niño” y “La Niña” y su monitoreo en Argentina. Ministerio de Defensa. https://www.ign.gob.ar/content/efectos-el-ninio-y-la-ninia-en-argentina

Servicio Meteorológico Nacional [SMN]. (2026). Boletín Climatológico Trimestral: Tendencias de Precipitación y Temperatura para el Trimestre Junio-Julio-Agosto 2026. Ministerio de Defensa.

 


PARA AMPLIAR EL TEMA

 

El fenómeno de El Niño. 2026

El Niño podría ser histórico: una nueva previsión apunta a un calentamiento superior a 2,5 °C en el Pacífico

La Organización Meteorológica Mundial advierte de la creciente probabilidad de formación de un episodio de El Niño | Organización Meteorológica Mundial

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Proyecciones sobre El Niño 2026

 

 

viernes, 29 de mayo de 2026

EL ÁRTICO: EL DESHIELO DE LAS FRONTERAS Y EL NUEVO TABLERO GEOPOLÍTICO

 



EL ÁRTICO: EL DESHIELO DE LAS FRONTERAS Y EL NUEVO TABLERO GEOPOLÍTICO

Sergio Páez. Diana Durán

 

Tradicionalmente, el Ártico fue percibido como una de las regiones más remotas, inhóspitas e inaccesibles del planeta. Su hostilidad climática limitó la actividad humana comercial. Por ejemplo, durante la Guerra Fría, en la que la región poseía un valor estratégico militar por ser la ruta más corta para los misiles balísticos intercontinentales entre las dos superpotencias.

 

Sin embargo, en las últimas décadas, el calentamiento global ha transformado de raíz esta dinámica. El Ártico se está calentando entre tres y cuatro veces más rápido que el promedio mundial, provocando un retroceso histórico de la capa de hielo marino. Este fenómeno natural ha dejado al descubierto un espacio que antes estaba sellado. Se trata de un nuevo tablero geopolítico y económico donde las grandes potencias compiten por recursos energéticos y minerales estratégicos y, al mismo tiempo, buscan controlar nuevas rutas de navegación global.

 

El Ártico ha dejado de ser un espacio geográfico de hielos marítimos para convertirse en uno de los teatros centrales de la política internacional del siglo XXI.

 

El tesoro bajo el hielo: recursos estratégicos

 

El principal motor del interés internacional en la región ártica es la enorme riqueza que yace bajo su lecho marino. Según estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el Ártico alberga aproximadamente el 13% de los recursos de petróleo no descubiertos del mundo y cerca del 30% del gas natural remanente del planeta. Asimismo, posee depósitos de minerales críticos como níquel, paladio, cobalto y tierras raras, indispensables para la transición tecnológica y energética global.

 

El marco jurídico que regula la explotación de estos recursos es la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM). A través de este tratado, los estados ribereños -conocidos como los Cinco del Ártico: Rusia, Canadá, Estados Unidos, Noruega y Dinamarca a través de Groenlandia-, intentan demostrar científicamente que sus plataformas continentales se extienden más allá de las 200 millas náuticas de su Zona Económica Exclusiva (ZEE). El caso más emblemático es la disputa por la Dorsal de Lomonósov, una cordillera submarina que Rusia, Canadá y Dinamarca reclaman como propia para asegurar la soberanía sobre un vasto territorio rico en hidrocarburos.

 

La redefinición del comercio global: las nuevas rutas marítimas

 

El deshielo ártico no solo abre las puertas a la extracción de materias primas, sino que redefine los mapas del comercio marítimo mundial a través de dos arterias principales.

En primer término, la ruta marítima del Norte (RMN): recorre la costa ártica rusa. Esta vía reduce la distancia de viaje entre el este de Asia y Europa en aproximadamente un 40% en comparación con la ruta tradicional que cruza el Canal de Suez. Rusia ejerce un control estricto sobre este paso, cobrando tarifas de pilotaje y exigiendo el uso de sus propios rompehielos nucleares, posicionándolo como un corredor estratégico vital para sus exportaciones.

En segundo término, el Paso del Noroeste que bordea el norte del continente americano a través del archipiélago canadiense. Aunque su navegación es geográficamente más compleja, representa una alternativa potencial que acorta los tiempos de traslado entre el Atlántico y el Pacífico.

 

Estas rutas disminuyen los tiempos de transporte y permiten evitar cuellos de botella geopolíticos inestables como el estrecho de Malaca, el Canal de Suez o el golfo de Adén, transformando los flujos económicos de las próximas décadas.

 

Tensiones y actores clave en escena

 

El Ártico ha dejado de ser una zona de excepcional de baja tensión política para convertirse en un escenario de fricción multifactorial. En tal sentido, Rusia es, por su geografía e infraestructura, el actor dominante en la región. El Kremlin considera al Ártico una prioridad de seguridad nacional y su base principal de recursos económicos futuros. En consecuencia, ha revitalizado antiguas bases militares soviéticas, desplegado sistemas de defensa antiaérea avanzados y construido la mayor flota de rompehielos pesados del mundo.

 

Por su parte, la OTAN ha incrementado sustancialmente su vigilancia y ejercicios militares en el flanco norte. Con la reciente incorporación de Finlandia y Suecia a la alianza militar, siete de los ocho miembros del Consejo del Ártico -el foro intergubernamental de la región-, forman parte de la estructura transatlántica, aislando políticamente a Rusia tras las tensiones globales recientes en Europa del Este.

 

Finalmente, China se ha autodefinido como un Estado casi ártico y ha incluido la región dentro de su megaproyecto económico global bajo el concepto de la Ruta de la Seda Polar. Pekín invierte fuertemente en proyectos de gas licuado en la península rusa de Yamal y financia proyectos de infraestructura científica y minera en la región, buscando garantizar su acceso a los recursos y asegurar que las nuevas rutas permanezcan abiertas al comercio internacional.

 


Fuente: Qué es la Ruta Polar de la Seda, el controvertido plan de China para explorar el Ártico y facilitar el comercio entre América, Asia y Europa - BBC News Mundo

En síntesis

 

El Ártico se consolida como el paradigma de los desafíos contemporáneos, un espacio donde las consecuencias del cambio climático aceleran una competencia geopolítica clásica por el poder y los recursos. El dilema de la región radica en el choque entre la necesidad ecológica urgente de preservar un ecosistema regulador crucial para el clima planetario y la ambición económica de las potencias por explotar sus ventajas comerciales.

 

En este nuevo tablero, la capacidad del derecho internacional para canalizar pacíficamente los reclamos soberanos será puesta a prueba. El destino del Ártico determinará no solo el equilibrio ambiental de la Tierra, sino también la estabilidad del orden internacional en un mundo cada vez más fragmentado.

 

Bibliografía

Conde Pérez, E. (2022). La geopolítica del Ártico en la redefinición del orden internacional liberal. Journal of International Relations, (25), 1–18. https://doi.org/10.14422/cir.i25.y2022.001

Fisas, V. (2019). Geopolítica del Ártico: La amenaza del cambio climático. Editorial Icaria.

García Vázquez, J. (2025). Geopolítica del Ártico en el siglo XXI. Revista IURIS, 20(2), 43-68. https://doi.org/10.29078/iuris.v20i2.6034

Johanning Solís, J. (2020). Geopolítica y medio ambiente: Incidencia del cambio climático y los intereses geopolíticos en el Ártico. Revista de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional, 93(1), 115-138. https://doi.org/10.15359/ri.93-1.5

Martínez Prieto, M. (2025). Geopolítica y relaciones de poder en el Ártico (Documento de Opinión IEEE N.º 98/2025). Instituto Español de Estudios Estratégicos. 

https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2025/DIEEEO98-2025_MARMAR_Artico.pdf

 

Artículos para ampliar conocimientos sobre el Ártico

Dodds, Klaus (CIDOB, 2024). La geopolítica del Ártico. 144-145_KLAUS DODDS_PILDORA.pdf

Madueño Álvarez, Miguel (2023). El Ártico a la luz de las grandes teorías geopolíticas. Geopolítica (s), Vol. 14, Nº 2, Universidad Complutense de Madrid. El Ártico a la luz de las grandes teorías geopolíticas | Geopolítica(s). Revista de estudios sobre espacio y poder

Remiro Soriano, María (2025). El Ascenso Geopolítico del Ártico: Factores y Dinámicas en Juego. Documento de Opinión IEEE 65/2025. El Ascenso Geopolítico del Ártico: Factores y Dinámicas en Juego

 

Videos

La lucha por el control del Ártico se está acelerando y es más arriesgada que nunca - BBC News Mundo

Las imágenes filmadas por osos polares que muestran cómo su vida es cada vez más difícil en el Ártico - BBC News Mundo

Por qué las superpotencias del mundo compiten por controlar el Ártico | BBC Mundo

https://youtu.be/gfxZSC153WE?si=N4GYAeA8o0kN3glg

 

 


jueves, 23 de abril de 2026

EDUCAR EN EL TERRITORIO: REFLEXIONES PARA EL DÍA DE LA TIERRA

 


IV Foro Geográfico – Día de la Tierra 2026 en el Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya de Posadas Misiones

EDUCAR EN EL TERRITORIO: REFLEXIONES PARA EL DÍA DE LA TIERRA

DRA. DIANA DURÁN

Mientras la humanidad vuelve su mirada hacia la Luna con la Misión Artemis, en busca de nuevos horizontes y conocimientos, también redescubre algo esencial: la Tierra sigue siendo nuestro hogar único, el planeta de la vida, del agua y de la diversidad. Desde la inmensidad del espacio, nuestro mundo aparece pequeño, bello y frágil, recordándonos la responsabilidad que tenemos de protegerlo.

La famosa foto de «la canica azul» (blue marble) es la vista de la Tierra tal y como la contempló la tripulación del Apolo 17. El astronauta Eugene A. Cernan, comandante de la misión; el astronauta Ronald E. Evans, piloto del módulo de mando; y el científico y astronauta Harrison H. Schmitt, piloto del módulo lunar, tomaron esta foto mientras se dirigían hacia la Luna. La Tierra tal y como la contempló la tripulación del Apolo 17.  Abarca desde la zona del mar Mediterráneo hasta el casquete polar sur de la Antártida. 



El astronauta de la NASA y comandante de la misión Artemis II, Reid Wiseman, tomó esta fotografía de la Tierra desde la ventanilla de la nave espacial Orión tras completar la maniobra de inyección translunar. Se observan dos auroras (arriba a la derecha y abajo a la izquierda) y la luz zodiacal[1] (abajo a la derecha) mientras la Tierra eclipsa al Sol. "Hola, Mundo", muestra la vasta extensión azul del océano Atlántico, enmarcada por un tenue resplandor de la atmósfera.[3]

La imagen reciente de Artemis cuenta una historia distinta a la de la “canica azul” porque la luz cae de otra manera y la cámara mira desde otra parte del espacio. A veces la Tierra sale medio en sombra, más dramática, menos postal, como si alguien hubiera bajado el brillo para que se vean otros detalles del escenario.



En medio siglo el planeta también ha cambiado, aunque no siempre se note a simple vista en una sola fotografía: hay más CO en el aire, el calor medio ha subido, el mar está un poco más alto y el hielo del Ártico en verano se encoge hasta casi desaparecer. Hay cambios en la vegetación y los patrones de nubes y el color del océano. Así que entre una “canica azul” y la otra hay dos transformaciones superpuestas, la del ojo que mira y la del mundo mirado, y ambas dejan su firma en el color del azul.

Hoy, 22 de abril, celebramos la 56ª edición del Día de la Tierra bajo el lema “Nuestro Poder, Nuestro Planeta”. Este llamado mundial nos recuerda que la transición hacia energías limpias y renovables no es una opción, sino una urgencia sustancial. La prosperidad económica y la protección ambiental no son caminos en competencia: son el mismo sendero hacia adelante, hacia un futuro sustentable y equitativo.

Sin embargo, mientras millones de personas se movilizan en más de 140 países a través plantaciones de árboles, limpiezas comunitarias y campañas de concientización, la Tierra sigue amenazada por guerras como la de Medio Oriente y por el incuestionable cambio climático y sus consecuencias. Frente a ello, cada acción ciudadana promueve expectativas y nos devuelve la esperanza.

En este contexto, quiero detenerme en el concepto de aprendizaje situado, un enfoque educativo que reconoce que el conocimiento se construye en interacción con los territorios, las identidades y las prácticas comunitarias. El territorio se convierte en un aula expandida, un laboratorio vivo y un amplio espacio de ciudadanía.

En tal sentido:

  • Aprendemos para el cambio conceptual, revisando críticamente las nociones de innovación y ambiente.
  • Aprendemos por proyectos y problemas, diseñando respuestas a conflictos ambientales concretos y localizados.
  • Enseñamos para la comprensión, vinculando ciencia, inteligencias múltiples y desempeños activos.
  • Lo hacemos de manera colaborativa y multisensorial, con metodologías participativas que integran la comunidad con las acciones y los proyectos participativos.

Este modelo nos invita a pensar la educación como una práctica transformadora, capaz de responder a los desafíos del siglo XXI.

La educación geográfica, en particular, encuentra de esta manera, un terreno fértil: estudiar la Tierra no es solo aprender de manera descriptiva, sino vivir el territorio como experiencia formativa. Algunas estrategias que lo hacen posible son:

·           La cartografía colectiva que implica invitar a estudiantes y comunidades a elaborar mapas/planos que integren no solo datos físicos, sino memorias, emociones y prácticas cotidianas. Así, la geografía se convierte en un relato vivo.

·           Los trabajos de campo y la observación directa: recorrer barrios centrales y periféricos, diferenciar variadas geoformas en distintos ambientes o vivir la diversidad de las reservas protegidas para comprender cómo los procesos geográficos impactan en la vida diaria. De esta manera, el aula se expande hacia el territorio.

·           Narrativas geográficas: construir relatos que vinculen ciencia, memoria y territorio favorece la apropiación crítica y compleja de los contenidos. Aquí la literatura y el cuento territorial dialogan con la geografía para mostrar la fragilidad de los ambientes y la urgencia de la acción.

·           Aprendizaje colaborativo: integrar metodologías participativas como el aprendizaje servicio solidario, ateneos, arte en todas sus expresiones, relatos digitales o talleres de fotografía que potencien la dimensión comunitaria y afectiva del aprendizaje.

·           Estudios de caso locales y globales: analizar problemáticas ambientales concretas —desde los glaciares vs la minería hasta las sequías extremas e inundaciones alternantes— para comprender cómo lo global se refleja en lo local y viceversa.

Estas estrategias permiten que la educación geográfica sea más que transmisión de contenidos: se convierte en una práctica transformadora, capaz de responder a los desafíos del siglo XXI y de formar ciudadanía crítica y comprometida.

Para ilustrar esta tensión entre aprendizaje situado y el tradicional quiero evocar el cuento territorial WEST y la catástrofe global. En él narré la acción de una supercomputadora comparable a HAL 9000 de Odisea del Espacio, la increíble película de Kubrick. Esta computadora en el cuento recopila datos de la Tierra y advierte sobre el colapso ambiental global. Los glaciares se desprenden, los bosques se sumergen, las poblaciones huyen, y los algoritmos fallan en predecir lo que sucede. WEST, casi humana, construye un Arca de Noé tecnológica, pero sus predicciones se pierden en el desierto universal. La humanidad, incapaz de escuchar y de la acción sostenible, se entrega a la catástrofe que ella misma ha gestado.

Este relato nos interpela a través de la pregunta: ¿qué hacemos con el conocimiento que tenemos? ¿Lo convertimos en acción situada, en aprendizaje que vincule la geografía con la comunidad, o lo dejamos perderse, evocando a Borges, como ruinas de mapas en los desiertos del futuro?

Hoy, a través de este Foro, nuestra tarea es clara:

  • Reconocer el poder de la educación situada para transformar la conciencia ambiental y territorial.
  • Vincular la memoria y el territorio con la acción colectiva.
  • Asumir que cada actividad educativa o comunitaria —desde la plantación de un árbol hasta la construcción de narrativas y de ensayos— es parte de un mismo plan: el de proteger nuestro planeta y con ello a la humanidad.

Que este Día de la Tierra del 2026 sea, entonces, un recordatorio de que el aprendizaje no ocurre en abstracto, sino en los territorios vivos que habitamos. Y que, como en los cuentos, podemos transformar la tensión en esperanza, la catástrofe en conciencia, y el futuro en un espacio compartido de vida.

Hoy, en el Día de la Tierra, celebramos la belleza de nuestro planeta, su diversidad de paisajes y de comunidades humanas, sus mares, sus bosques y la vida que lo habita. Esta imagen nos recuerda que no hay otro hogar como nuestra casa y que cuidarlo es una responsabilidad compartida con las generaciones presentes y futuras.

Pensamos en un modelo complejo en el que la educación geográfica tome posición jerárquica para transformar la manera en que pensamos, sentimos y actuamos, y visibilice lo que aún pareciera no verse: la fragilidad de los ecosistemas, la memoria de los territorios y la belleza de la Tierra.

La educación que necesitamos para enfrentar los cambios globales no es la que nos enseñó a dominar la Tierra, sino la que nos invita a tejer con ellas nuevas formas de habitar el mundo.

 

Link a la transmisión por Youtube del IV ForoGeográfico Federal en el contexto del día de la Tierra.


IV Foro Geográfico Federal - El valor de la Geografía en el contexto del día de la Tierra. En vivo desde el Aula Magna del ISARM. Disertantes:

  • Dra. Diana Durán – Universidad Del Salvador, Fondo Verde Institute. Perú.
  • Dra. Mónica García- Sociedad Argentina de Estudios Geográficos – GAEA. Profesora emérita de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
  • Prof. Carla Martínez – ISFD N°74 Olga Cossentini, Florencio Varela, provincia de Bs. As. Coordinadora y editora de la revista ProfesGEO.

Moderador:

  • Dr. Sergio Páez - Instituto Superior “Antonio Ruiz de Montoya”. Sociedad Argentina de Estudios Geográficos – GAEA.






[1] La luz zodiacal es un resplandor tenue y triangular que se observa en el cielo antes del amanecer o después del atardecer, causado por la luz del Sol reflejada en el polvo interplanetario que flota en el plano del Sistema Solar.

[2] La tripulación de la misión Artemis II de la NASA, programada para 2026, está integrada por cuatro astronautas: Reid Wiseman (NASA), Víctor Glover, Christina Koche y Jeremy Hansen. 


Video síntesis