jueves, 11 de marzo de 2010

LAS DIMENSIONES DE LA SUSTENTABILIDAD



LAS DIMENSIONES DE LA SUSTENTABILIDAD

10/03/10 Diana Durán Ecoportal.net

La sustentabilidad en clave temporal

La aparición y difusión del término desarrollo sostenible o sustentable ha acompañado al proceso de concientización ambiental de la sociedad global.

Inicialmente este concepto se relacionaba –aún con contradicciones-, con el crecimiento económico, pues no se consideraba en profundidad los objetivos de mantenimiento de las bases naturales del ambiente y los procesos de deterioro de los recursos naturales en las distintas escalas geográficas.

Recién hacia finales de los años sesenta y principios de los setenta que la crisis ambiental planetaria comienza a tener consideración en los foros mundiales tanto gubernamentales como no gubernamentales.

El debate medio ambiente – desarrollo, suscitado en esos momentos-, reveló que los problemas ambientales se manifiestan de manera distinta según se trate de países desarrollados o de países en desarrollo. A grandes rasgos es posible señalar que los primeros sobreutilizan los recursos naturales, mientras los segundos los subutilizan; si bien en la actual era de la globalización, además, los países desarrollados sobreutlizan los recursos del resto de los países a través de la apertura del comercio internacional y el deterioro de los términos de intercambio y el peso impuesto por las deudas externas. En definitiva, los países desarrollados han sido los focos originarios de los problemas ambientales que se “exportaron” a las áreas de concentración urbano-industrial de los países en desarrollo.

La noción moderna de desarrollo sustentable tiene su origen en el debate iniciado en 1972 en Estocolmo (2) y consolidado veinte años más tarde en Rio de Janeiro.

El término desarrollo sustentable aparece con la Estrategia Mundial de Conservación (3) de 1980, que fue el aporte más conocido al problema de las interrelaciones entre la naturaleza y la sociedad. A pesar de la variedad de interpretaciones existentes en el discurso político y los debates académicos, se adoptó internacionalmente la definición sugerida por la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, presidida por la entonces primera ministra de Noruega, Gro Brundtland en 1987.

La definición más repetida y difundida sobre el concepto es que el desarrollo sustentable es aquél que “es capaz de cubrir las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades” (CMMAD, 1992). Esta definición de sustentabilidad incluye dos ideas clave:
- La “necesidad” de considerar a las generaciones presentes y futuras en tal conceptualización, y
- la “limitación” impuesta al ambiente por el estado de la tecnología y la organización social en cada contexto histórico-geográfico.

En realidad, el discurso sobre la sustentabilidad fue una respuesta a la escuela de los límites del crecimiento, que desde los años setenta venía postulando la inexorable presión del crecimiento económico sobre la naturaleza.
Frente a esta visión catastrofista, el enfoque de la sustentabilidad es más flexible, al señalar que los daños ecológicos ocurren cotidianamente, de una manera gradual y sobre unas tasas o límites ambientales variables.
Un resultado institucional importante de CNUMAD fue la creación de la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible (CDS) en diciembre de 1992 para asegurar un seguimiento efectivo de CNUMAD y para controlar e informar acerca de la ejecución de los acuerdos de la Cumbre para la Tierra a escala local, nacional, regional e internacional.
La Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible realizada en Johannesburgo en 2002 marca el cierre de este ciclo centrándose en el multilateralismo como una estrategia clave para el cumplimiento y la aplicación del desarrollo sustentable. Es así como estas cumbres sirvieron de plataforma para incorporar la idea del desarrollo sustentable en los planes de acción local, regional y global(4) .

 

El concepto de sustentabilidad

En este acápite adoptaremos una conceptualización de sustentabilidad operativa para la mejor comprensión de su complejidad y en vistas de la necesidad de superar ciertas nociones relacionadas con el crecimiento económico basadas en el neoliberalismo. El concepto de sustentabilidad se funda en el reconocimiento de los límites y potenciales de la naturaleza, así como la complejidad ambiental, inspirando una nueva comprensión del mundo para enfrentar los desafíos de la humanidad en el tercer milenio. El concepto de sustentabilidad promueve una nueva alianza naturaleza-cultura fundando una nueva economía, reorientando los potenciales de la ciencia y la tecnología, y construyendo una nueva cultura política fundada en una ética de la sustentabilidad –en valores, creencias, sentimientos y saberes– que renuevan los sentidos existenciales, los mundos de vida y las formas de habitar el planeta Tierra. (5)

La sustentabilidad presenta diversas dimensiones dada su complejidad

Para definir cabalmente la sustentabilidad es necesario considerar todas sus dimensiones de manera articulada, dado que, en caso contrario, se cae en reduccionismos inconducentes. En tal sentido, en este módulo daremos cuenta, entre otras dimensiones, de:

• La sustentabilidad ecológica o ambiental que exige que el desarrollo sea compatible con el mantenimiento de los procesos ecológicos, la diversidad biológica y la base de los recursos naturales.• La sustentabilidad social que requiere que el desarrollo aspire a fortalecer la identidad de las comunidades y a lograr el equilibrio demográfico y la erradicación de la pobreza.
• La sustentabilidad económica que demanda un desarrollo económicamente eficiente y equitativo dentro y entre las generaciones presentes y futuras

• La sustentabilidad geográfica que requiere valorar la dimensión territorial de los distintos ambientes. Se trata de una nueva perspectiva o dimensión ya que a pesar de que existe consenso, en los foros internacionales, sobre la importancia y dimensiones de este concepto; la realidad es que su aplicación en distintas escalas geográficas, especialmente en las escalas nacional, regional y local es todavía muy incipiente. Además, existe una subvaloración de la dimensión territorial que puede traer consecuencias negativas en la planificación del desarrollo sostenible.

Por lo demás, también se considera la sustentabilidad cultural, política y la dimensión educativa para completar el carácter complejo que abarca este concepto.

La dimensión ecológica o ambiental

La dimensión ecológica de la sustentabilidad promueve la protección de los recursos naturales necesarios para la seguridad alimentaria y energética y, al mismo tiempo, comprende el requerimiento de la expansión de la producción para satisfacer a las poblaciones en crecimiento demográfico. Se intenta así superar la dicotomía medio ambiente-desarrollo, aspecto nada sencillo a juzgar por los impactos ambientales de los modelos económicos neoliberales vigentes en el mundo contemporáneo.

La dimensión ecológica de la sustentabilidad está condicionada por la provisión de recursos naturales y de servicios ambientales de un espacio geográfico. Es posible advertir que si bien la abundancia de recursos naturales no garantiza el carácter endógeno del desarrollo sustentable, como lo demuestra la circunstancia de tantos países subdesarrollados que poseen una importante dotación de recursos hídricos, minerales o energéticos; no hay duda de que constituye el potencial básico del desarrollo territorial.

Es fundamental incorporar la dimensión ecológica en la toma de decisiones políticas y, asimismo, es necesario examinar las consecuencias ambientales de la apropiación de los recursos naturales que cada sociedad promueve en las distintas etapas históricas.

La sustentabilidad ecológica se refiere a la relación con la capacidad de carga de los ecosistemas, es decir, a la magnitud de la naturaleza para absorber y recomponerse de las influencias antrópicas.

La capacidad de carga es el máximo número de personas que pueden ser soportadas por los recursos de un territorio y se define normalmente en relación a la máxima población sustentable, al mínimo nivel de vida imprescindible para la supervivencia. El concepto de capacidad de carga permite evaluar los límites máximos del crecimiento de la población según diversos niveles tecnológicos (6) .

La capacidad de carga puede tener también varios significados. Cuando se trata de recursos renovables (reservas de aguas subterráneas, árboles y vegetales diversos, peces y otros animales) este concepto se refiere al rendimiento máximo que se puede obtener indefinidamente sin poner en peligro el capital futuro de cada recurso. En el caso de la contaminación (vertidos líquidos y gaseosos en ríos, lagos, océanos y en la atmósfera) la capacidad de carga se refiere a las cantidades de productos contaminantes que estos receptores pueden absorber antes de ser irremediablemente alterados. (7)

Para el caso de los recursos naturales renovables, la tasa de utilización debiera ser equivalente a la tasa de recomposición del recurso. Para los recursos naturales no renovables, la tasa de utilización debe equivaler a la tasa de sustitución del recurso en el proceso productivo, por el período de tiempo previsto para su agotamiento (medido por las reservas actuales y por la tasa de utilización). Si se toma en cuenta que su propio carácter de “no renovable” impide un uso indefinidamente sustentable, hay que limitar el ritmo de utilización del recurso al período estimado para la aparición de nuevos sustitutos. Esto requiere, entre otros aspectos, que las inversiones realizadas para la explotación de recursos naturales no renovables, a fin de resultar sustentables, deben ser proporcionales a las inversiones asignadas para la búsqueda de sustitutos, en particular las inversiones en ciencia y tecnología (8) .

 

La dimensión social

Sabido es que el origen de los problemas ambientales guarda una relación estrecha con los estilos de desarrollo de las sociedades desarrolladas y subdesarrolladas. Mientras en las primeras el sobreconsumo provoca insustentabilidad, en las segundas es la pobreza la causa primaria de la subutilización de los recursos naturales y de situaciones de ausencia de cobertura de las necesidades básicas que dan lugar a problemas como la deforestación, la contaminación o la erosión de los suelos.

En relación con la sustentabilidad social, debemos tener en cuenta que ella implica promover un nuevo estilo de desarrollo que favorezca el acceso y uso de los recursos naturales y la preservación de la biodiversidad y que sea “socialmente sustentable en la reducción de la pobreza y de las desigualdades sociales y promueva la justicia y la equidad; que sea culturalmente sustentable en la conservación del sistema de valores, prácticas y símbolos de identidad que, pese a su evolución y reactualización permanente, determinan la integración nacional a través de los tiempos; y que sea políticamente sustentable al profundizar la democracia y garantizar el acceso y la participación de todos en la toma de decisiones públicas. Este nuevo estilo de desarrollo tiene como norte una nueva ética del desarrollo, una ética en la cual los objetivos económicos del progreso estén subordinados a las leyes de funcionamiento de los sistemas naturales y a los criterios de respeto a la dignidad humana y de mejoría de la calidad de vida de las personas” (9). En relación con estas apreciaciones de Guimarães, la dimensión aludida se relaciona estrechamente, además, con los aspectos culturales y políticos de las sociedades. Pero no sólo la sustentabilidad deberá promover cambios cualitativos en el bienestar de las sociedades y afianzar el equilibrio ambiental planetario, sino que deberá considerar la dimensión social en su más profundo sentido. Esto se comprende si se expresa que es natural que un ser humano en situación de extrema pobreza, exclusión o marginalidad no pueda tener un compromiso estrecho con la sustentabilidad. Por ejemplo, no se le podrá pedir a quienes no tienen leña para calefaccionar sus hogares que no talen de manera desmedida los árboles cercanos a sus casas o sobreconsuman las especies y sobrepastoreen los suelos con sus ganados. En sentido contrario, en situaciones de riqueza, las poblaciones tienden al sobreconsumo y, por lo tanto, tampoco se comprometerán con la sustentabilidad, hecho que es notorio en las grandes ciudades, en las que la cultura del shopping, la comida chatarra, el gasto exagerado de energía y agua es moneda corriente. En términos de la relación entre estos dos extremos de la sociedad, no hay duda de que la inserción privilegiada de unos –los ricos-, en el proceso de acumulación, y por ende en el acceso y uso de los recursos y servicios de la naturaleza, les permite transferir a los otros –los pobres-, los costos sociales y ambientales de la insustentabilidad a los sectores subordinados o excluidos. Ello implica, especialmente en los países periféricos, con graves problemas de pobreza, desigualdad y exclusión, que los fundamentos sociales de la sustentabilidad suponen postular como criterios básicos de política pública los de la justicia distributiva, para el caso de bienes y de servicios, y los de la universalización de cobertura, para las políticas globales de educación, salud, vivienda y seguridad social (10) .

        (…) La creciente importancia dada a los criterios de consumo y de producción sustentable es un objetivo que los países alcanzarán cuando comiencen a reconocer que la sustentabilidad demanda un enfoque estratégico a largo plazo para transformar las causas que provocan los problemas ambientales. En relación con el tema de los patrones de consumo es posible señalar que ellos están determinados por una red de actores y mecanismos que pueden sintetizarse en: el precio de los bienes y servicios, las características de la infraestructura (vivienda, energía, transportes), los presupuestos individuales y empresariales, el perfil de actividad de los particulares y las empresas y las alternativas en los modos de vida. Los diferentes niveles de influencias y vínculos de interdependencia dentro de estas redes destacan aspectos condicionantes que los gobiernos deben considerar para operar los cambios sustentables (13).

La dimensión económica

El debate economía - medio ambiente es uno de los que ha suscitado las polémicas más arduas en términos de su relación con la sustentabilidad. Se ha señalado con razón que aún la ciencia económica no tiene una respuesta convincente a la crítica ecológica. La economía falla al valorar la riqueza global de las naciones, sus recursos naturales y especialmente los precios de las materias primas. Por ejemplo, si nos referimos al precio de los recursos energéticos agotables, es evidente que su valoración siempre es menor que la real en términos de su preservación para las futuras generaciones. También es posible cuestionarse si el precio que las industrias tienen que pagar por insertar residuos no reciclados al ambiente tampoco sea el racional. Entonces, cuáles serán los precios adecuados. Aquí se incorpora usualmente la noción de externalidades como los aspectos ambientales que no tienen valoración cuantitativa en la contabilidad o en el proceso de producción. De allí la importancia de valorizar los recursos al menos por su costo de reposición y construir con ellos, por ejemplo, cuentas del patrimonio natural para saber qué y cuánto tenemos, cómo lo podríamos usar en diferentes alternativas y cuánto nos queda en cada caso.

Para desarrollar el tema de la dimensión económica de la sustentabilidad se puede plantear la pregunta: ¿es posible la sostenibilidad ambiental con la economía de mercado? (14) Esta cuestión requiere de un debate en el que se requiere admitir como modelo económico sostenible desde el punto de vista ambiental a aquél que se adecua a los ciclos biogeoquímicos de la materia, y le permite así perpetuarse en el tiempo. Existen una serie de acuerdos que al establecer determinadas metas ambientales, de manera de influir en las formas, productos y subproductos de las actividades económicas. Existen también normas que promueven influir en la mejora ambiental de la actividad de una empresa, pero cuya aceptación y desarrollo son plenamente voluntarias, (normas ISO 14000). A otra escala, también existen procedimientos de evaluación de los impactos ambientales generados por un proyecto o actividad.

Pero sin duda la pregunta trae a colación, según el mismo autor, otra que plantea: ¿es posible hacer sostenible la relación que mantienen la economía y el medio natural sin cambiar el modelo económico? El modelo económico actual se basa en la búsqueda de la plusvalía. Toda actividad está hecha a través de esta lógica, en la que además el interés privado prevalece sobre el interés colectivo. El dueño de los recursos tiene derecho a explotarlos de la forma que mejor convenga a sus intereses, es decir de la forma que mayor plusvalía obtenga. Visto el panorama, las administraciones parecen intentar hacer lo posible por que la mayor plusvalía se obtenga realizando actividades sostenibles, ya sea mediante ayudas a la mejora tecnológica o certificando sellos que mejoren la imagen de la empresa. Pero el camino andado en este sentido ya que sólo se producen mejoras parciales y el modelo económico sigue siendo insostenible. (15)

 

La dimensión cultural

La evolución de la sociedad hacia estilos de producción y consumo sustentables implica un cambio en el modelo de civilización hoy dominante, particularmente en lo que se refiere a los patrones culturales de relación sociedad-naturaleza. “La adecuada comprensión de la crisis supone pues el reconocimiento de que ésta se refiere al agotamiento de un estilo de desarrollo ecológicamente depredador, socialmente perverso, políticamente injusto, culturalmente alienado y éticamente repulsivo. Lo que está en juego es la superación de los paradigmas de la modernidad que han estado definiendo la orientación del proceso de desarrollo. En ese sentido, quizás la modernidad emergente en el Tercer Milenio sea la `modernidad de la sustentabilidad´, en donde el ser humano vuelva a ser parte de la naturaleza” (16). La sustentabilidad no sólo debería promover la productividad de la base de los recursos y la integridad de los sistemas ecológicos, sino también los patrones culturales y la diversidad cultural de los pueblos. Actualmente, la principal causa de la insustentabilidad posee una dimensión cultural, según cómo sea la cosmovisión o forma de ver el mundo. Desde esta perspectiva, la cultura occidental contemporánea es insustentable. Su relación con el entorno se fundamenta en la idea de la apropiación de la naturaleza como una inagotable fuente de recursos.  La sustentabilidad cultural comprende la situación de equidad que promueve que los miembros de una comunidad o país tengan acceso igual a oportunidades de educación y aprendizaje de valores congruentes con un mundo crecientemente multicultural y multilingüe y de una noción de respeto y solidaridad en términos de sus modos de vida y formas de relación con la naturaleza.

La dimensión geográfica

El "Informe sobre los Recursos Mundiales - 1992", elaborado por el PNUD, enfoca el desarrollo sustentable como un proceso que requiere un progreso simultáneo global en las diversas dimensiones: económica, humana, ambiental y tecnológica. Como se ve, inicialmente se soslayaba la dimensión geográfica en su significado específicamente territorial, pues el ambiental está naturalmente explicitado.

Si se tiene en cuenta la dimensión geográfica de la sustentabilidad se advierte que tendrá diferentes interpretaciones para una aldea africana, una aglomeración latinoamericana o una nación industrializada europea. Tal vez la sustentabilidad sea más relevante para un estado industrial por el deterioro que es ostensible, mientras la sustentabilidad no sea aún “consciente” para una aldea africana y, demás está decirlo, ha sido practicada por las culturas precolombinas.

Las dimensión geográfica –también denominada territorial-, de la sustentabilidad constituye uno de los principales desafíos de las políticas públicas contemporáneas –de ordenamiento y planificación ambiental-, que requiere territorializar la sustentabilidad ambiental y social del desarrollo y, a la vez, sustentabilizar el desarrollo de las regiones, es decir, garantizar que las actividades productivas de las distintas economías regionales promuevan la calidad de vida de la población y protejan el patrimonio natural para resguardarlos para las generaciones venideras(17).

La afirmación del Informe sobre recursos naturales de que no existen ejemplos de desarrollo sustentable a nivel nacional y que ni los países industriales, ni las economías emergentes, por ejemplo, de Asia Suroriental, ofrecen modelos adecuados, se sustenta en que todavía ha sido poco considerada su dimensión geográfica en términos de ordenación territorial. Se plantea entonces ¿cuál es la viabilidad del desarrollo sustentable en los países latinoamericanos, por ejemplo, frente a políticas macroeconómicas de altísimos impactos ambientales y territoriales negativos? El modo de equilibrar el actual modelo de "subdesarrollo insustentable"(18) es mediante la inserción de la dimensión ambiental y de la dimensión geográfica en la política, aspectos insuficientemente relevantes en los países latinoamericanos en los que se difunde un discurso ambiental pero no una verdadera política ambiental.

La dimensión geográfica de la sustentabilidad implica el progreso armónico de los distintos sistemas espaciales/ambientales, atenuando las disparidades y disfuncionalidades del territorio, además de promover sus potencialidades y limitar las vulnerabilidades. La dimensión territorial en la acción y gestión de gobierno constituye una visión globalizadora del desarrollo, un corte horizontal en la integración de los diferentes sectores y niveles gubernamentales. "El objetivo final de la ordenación territorial es lograr una relación armónica entre el medio ambiente y los asentamientos humanos con el propósito de disminuir las desigualdades regionales y lograr un desarrollo socialmente equilibrado, respetando la naturaleza"(19). Para lograr ese objetivo es necesario pensar que la relación hombre-ambiente no se define a través de generalizaciones macro sino en una escala de relevancia inmediata, de vida. Es la escala local y su integración en la escala regional, un principio de organización fundamental que requiere autonomía de decisiones.

La defensa de los grupos indígenas y rurales contra las industrias extractivas, las grandes represas, la deforestación comercial o las plantaciones uniformes de árboles, la resistencia de los organismos no gubernamentales genuinos, es parte de la defensa de la identidad de los pueblos. Ahora bien, la semejanza estructural de muchos conflictos ecológicos alrededor del mundo en culturas muy diferentes, también el hecho que el concepto de justicia ambiental sea usado no sólo en Estados Unidos sino en Brasil y en Sudáfrica, teniendo en cuenta la dimensión geográfica de la sustentabilidad permite afirmar que los conflictos ecológico-distributivos no deben ser vistos como expresiones de la política de la identidad. Por el contrario, la identidad étnica o social es uno de los lenguajes con que se representan los conflictos ecológico-distributivos, que nacen del uso cada vez mayor que la economía hace del ambiente natural del cual todos dependemos para vivir, en detrimento de la dimensión geográfica de la sustentabilidad (20).

 

La dimensión política

El fundamento político de la sustentabilidad se encuentra estrechamente vinculado a los procesos de democratización y de construcción de la ciudadanía, y busca garantizar la incorporación plena de las personas a los beneficios de la sustentabilidad.

Esta se resume, a nivel micro, en la democratización de la sociedad, y a nivel macro, en la democratización del Estado. El primer objetivo supone el fortalecimiento de la capacidad de las organizaciones sociales y comunitarias, el acceso a la información de todos los ciudadanos en términos ambientales, y la capacitación para la toma de decisiones. El segundo se logra a través del control ciudadano del Estado y la incorporación del concepto de responsabilidad política en la actividad pública. Ambos procesos constituyen desafíos netamente políticos, los cuales sólo podrán ser enfrentados a través de la construcción de alianzas entre diferentes grupos sociales, de modo de proveer la base de sustentación y de consenso para el cambio de estilo de vida hacia la sustentabilidad. También requiere del sinceramiento de los organismos internacionales que tienen injerencia en la sustentabilidad a través de sus fondos para el desarrollo, cuestión de alta complejidad.

Corolario: La dimensión educativa de la sustentabilidad

El concepto de educación ambiental es dinámico, es decir, se modifica a la par del medio ambiente y también según la percepción de los distintos sujetos sociales y contextos. Tradicionalmente se trabajaban los aspectos naturales del medio desde planteamientos próximos a las ciencias naturales. Posteriormente, se planteó la necesidad de incluir de forma explícita al medio ambiente en los procesos educativos, pero la atención se centró en cuestiones como la conservación de los recursos naturales, la protección de la fauna y flora, etc. Actualmente se reconoce que, aunque los elementos físico naturales constituyen el sustento del medio ambiente; también las dimensiones socioculturales, políticas y económicas son fundamentales para entender las relaciones que la humanidad establece con su medio y para gestionar mejor los recursos naturales. También se ha tomado conciencia de la interdependencia existente entre el medio ambiente, el desarrollo y la educación. Es esa conciencia la que conduce a demandar la reorientación de la educación ambiental de modo que, además de la preocupación por el uso racional de los recursos, florezca el interés por el reparto de esos recursos y se modifiquen los modelos de desarrollo que orientan su utilización. La dimensión educativa de la sustentabilidad es una respuesta duradera que se considera transversal a toda la educación y que aporta un nuevo paradigma que brinda un profundo giro de innovación cultural.

La educación ambiental es un proceso de toma de conciencia y acción sociales sobre los problemas ambientales y sus alternativas de solución. Esta definición, socialmente reconocida por la población en general, por quienes participan activamente en pro del ambiente, por los profesionales, científicos expertos y por los educadores, revela una distancia notable entre el discurso, es decir, lo que se manifiesta verbalmente y la acción, lo que se hace. La praxis –en términos de la dimensión educativa de la sustentabilidad-, parece no coincidir con las consignas consabidas porque de ser así no sería tan evidente el contraste entre los resultados económicos promisorios y los indicadores de la Tierra amenazada consecuentes con el sobreconsumo y la pobreza, raíz de los problemas ambientales.

El saber ambiental (21) es interdisciplinario y ha reunido un marco teórico de gran solidez. Este saber no es un ámbito nuevo del conocimiento o una nueva disciplina, sino un campo de conocimiento en el que convergen los aportes de conceptos y metodologías de diversas ciencias que tratan los sistemas ambientales complejos que funcionan como conjuntos de interacciones entre las distintas esferas de la Tierra y el hombre. En síntesis, la dimensión educativa de la sustentabilidad resulta clave para comprender las relaciones existentes entre los sistemas naturales y sociales, así como para conseguir una percepción más clara de la importancia de los factores socioculturales en la génesis de los problemas ambientales. En esta línea, debe impulsar la adquisición de la conciencia, los valores y los comportamientos que favorezcan la participación efectiva de la población en el proceso de toma de decisiones. La educación ambiental así entendida puede y debe ser una clave estratégica que incida en el modelo de desarrollo establecido para reorientarlo hacia la sustentabilidad y la equidad.

Notas

1 Doctora en Geografía de la Universidad del Salvador. http://geoperspectivas.blogspot.com
2 Declaración de Estocolmo sobre el medio ambiente humano (1972)
http://www.cedhj.org.mx/cedhj/legal/declaraciones/decla11.pdf
3 UNIÓN INTERNACIONAL PARA LA CONSERVACIÓN. (1980) Estrategia Mundial para la Conservación: La Conservación de los recursos vivos para el logro de un desarrollo sostenido. Gland. UICN. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Fondo Mundial para la Naturaleza.
4 CANO, Marcel. CRUZ, Ivonne. La Sostenibilidad, un recorrido histórico.
http://portalsostenibilidad.upc.edu/so.php?menutop=2
5 Este concepto de sustentabilidad se plasmó en el Manifiesto para la Sustentabilidad que surgió del Simposio sobre Ética y Desarrollo Sustentable, celebrado en Bogotá, Colombia, los días 2-4 de Mayo de 2002.
6 DURAN, D. LARA, A. (2002) Convivir en la Tierra. Fundación Educambiente. Buenos Aires. Lugar Editorial.
7
http://www.eurosur.org/futuro/fut53.htm
8 Adaptado de GUIMARÃES, Roberto P. (1998) La ética de la sustentabilidad y la formulación de políticas de desarrollo. Ambiente & Sociedade, N° 2, 1998 primer semestre, 5-24. Campinas, Brasil.
9 GUIMARÃES, Roberto P. (1998) Óp. Cit.
10 Adaptado de GUIMARÃES, Roberto P. (1998) Óp. Cit.
11 RODRIGUEZ, Isabel y GOVEA, Héctor. (2006) El discurso del desarrollo sustentable en América Latina. Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales., vol.12, no.2.
12 Adaptado de GUIMARÃES, Roberto P. (1998) Óp. Cit.
13 DURÁN, Diana, et. al. (2001). Geografía Mundial. Buenos Aires. Troquel.
14 VALDÉS, Javier. (2004) ¿Es posible la sostenibilidad ambiental con la economía de mercado?
www.rebelion.org/noticias/2004/10/6111.pdf
15 VALDÉS, Javier. (2006) Óp. Cit.
16 GUIMARÃES, Roberto P. (1998) La ética de la sustentabilidad y la formulación de políticas de desarrollo. Campinas, Brasil. Ambiente & Sociedade, N° 2, 1998 primer semestre, 5-24.
17 Adaptado de GUIMARÃES, Roberto P. (2006) Óp. Cit.
18 DI PACE, et al, (1992) Las utopías del medio ambiente. Buenos Aires. Centro Editor de América Latina.
19 DURÁN, D. LUKEZ, B. (2008). Geografía de la Argentina. Buenos Aires. Troquel.
20 Adaptado de MARTÍNEZ-ALIER, Joan. (2006) Los conflictos ecológico-distributivos y los indicadores de sustentabilidad. Polis. Revista Universidad Bolivariana. Año Vol.5. Nº 3. Santiago de Chile.
21 LEFF, Enrique (1994) Ciencias sociales y formación ambiental. Barcelona. Gedisa


sábado, 6 de marzo de 2010

PREVENCIÓN SÍSMICA EN LA ARGENTINA





El peligro sísmico, que es la probabilidad de que ocurra una determinada amplitud de movimiento del suelo en un intervalo de tiempo fijado, depende del nivel de sismicidad de cada zona. Los Mapas de Zonificación Sísmica individualizan zonas con diferentes niveles de Peligro Sísmico. En el Mapa de Zonificación Sísmica del Reglamento INPRES-CIRSOC 103, se encuentran identificadas 5 zonas. Un valor que permite comparar la actividad sísmica en cada una de ellas es la máxima aceleración del terreno "as" para el sismo de diseño antes definido. Esta aceleración se expresa en unidades de "g", siendo "g", la aceleración de la gravedad.


INSTITUTO NACIONAL DE PREVENCIÓN SÍSMICA - INPRES
San Juan Argentina.


PREVENCIÓN SÍSMICA: A pesar de los estudios e investigaciones que se realizan a nivel mundial, hasta el presente no se cuenta con elementos suficientemente seguros que permitan predecir con certeza y con suficiente antelación, la magnitud, lugar de ocurrencia y momento en el que ocurrirá un sismo destructivo.

No obstante, aunque dicho objetivo se lograra alcanzar, sólo podría reducirse considerablemente el número de víctimas, pero no garantizaría la integridad de las construcciones, sobre todo en aquellas desprovistas de estructura adecuada para soportar las acciones sísmicas, con las consecuentes pérdidas económicas. Es decir que recurriendo únicamente a la predicción no se lograría disminuir satisfactoriamente el riesgo sísmico, debido al alto grado de vulnerabilidad que poseerían las construcciones.






El INPRES, tiene a su cargo la instalación y el mantenimiento de la Red Nacional de Acelerógrafos - RNA -. La misma cuenta en la actualidad con 143 aparatos, distribuidos en todo el país. Con los últimos 70 instalados, se han incorporado los mayores avances tecnológicos en la materia, como por ejemplo el registro digital, la adquisición de datos directamente a través de una computadora personal (PC), la obtención de registros de muy alta definición, y la posibilidad del manejo a distancia, por medio de módem (comunicación con el aparato instalado en cualquier lugar del país por teléfono, desde la sede del INPRES, a través de una computadora).



Esta entrada del blog tiene por objetivo que los profesores de geografía cuenten con la información necesaria para trabajar el tema con sus alumnos, sobre todo este año en que es "emergente". Sin embargo, debemos señalar que recorriendo los nuevos diseños curriculares de la provincia de Buenos Aires, hemos advertido que no se incluye el tema como contenido curricular, cuestión significativa a la hora de planificar... Será entonces responsabilidad de los docentes trabajar los temas antedichos como estudios de caso o insertarlos en los contenidos que tengan relación, según los ejes de estudio corresondientes.

Lic. Diana Durán

miércoles, 3 de marzo de 2010

GESTIÓN DE LOS RIESGOS AMBIENTALES




Un conjunto de contenidos de relevancia para comprender y enseñar las perspectivas actuales de los riesgos ambientales y contextualizar la situación de los países en los que se presentan catástrofes como las recientes de Haití y Chile, tan contrastadas.

GESTIÓN DE LOS RIESGOS AMBIENTALES

LIC. DIANA DURÁN

 

Las catástrofes naturales no avisan es quizá la consigna más clara que se pueda manifestar frente a la ocurrencia de desastres que si bien son naturales en su origen, se agravan cuando domina la imprevisión humana frente a los riesgos ambientales.

En efecto, cuando se comparan las cifras de víctimas y daños producidos en países desarrollados con las de los países en desarrollo, es notable advertir las discrepancias. La prevención de los riesgos de un huracán en Florida revela que en una ciudad como Miami se evacuen 1.000.000 de personas, con la ostensible mitigación de los daños; mientras un ciclón tropical en el Sudeste Asiático puede producir miles de víctimas fatales y daños materiales que no se recuperan por mucho tiempo.

En las últimas décadas aumentó el número de desastres naturales provocados por el aumento de población y la vulnerabilidad de los seres humanos. Se estiman en 478.100 muertos los contabilizados en el último decenio, 2,5 mil millones de personas afectadas, y 690 mil millones de dólares las pérdidas y daños causados.

Siguen siendo los países en desarrollo los más afectados. El 95 % de las personas muertas viven en países con bajas rentas per cápita. Asia es el continente más afectado, con más del 50 % de los muertos totales y el 90 % de los damnificados. De todos los desastres los hidro-meteorológicos se destacan con el 97 % de personas afectadas. La hambruna y los períodos de sequía siguen en África con tasas muy elevadas de damnificados.

En este artículo se profundizarán los distintos temas referidos a los riesgos ambientales considerados en sentido amplio, como la influencia o las transformaciones que puede sufrir el medio ambiente humano por el funcionamiento del medio natural, a través de procesos geológicos, geomorfológicos, climáticos, hídricos y biológicos de carácter anómalo.

En sentido más estricto, riesgo ambiental es la probabilidad de que un espacio geográfico sea dañado por las consecuencias de distinta vulnerabilidad de un proceso natural, que afectarán a la población, los asentamientos y las actividades humanas.

En los últimos 20 años, las ideas y conceptos desarrollados en torno a los desastres han sufrido una transformación paradigmática, especialmente en el plano científico-académico.

El conocimiento de las causas de ocurrencia de cierto tipo de amenazas que pueden desatar un desastre es una de las áreas en la cual la ciencia más avanzó. Actualmente, se sabe cómo se origina una inundación, un sismo, un huracán o una erupción volcánica, cuáles son las zonas que presentan mayor riesgo, en qué momento aproximado pueden tener lugar dichos fenómenos e, incluso, se estima su magnitud. En la medida en que el desastre es multidimensional, no es conveniente restringir su análisis a una perspectiva natural o tecnológica, ya que el concepto de desastre es una categoría social.

Los desastres ya no se conciben como sucesos geofísicos aislados, singulares y extremos, sino que son manifestaciones de un proceso social continuo que impacta en las condiciones de la vida cotidiana de una sociedad. Comienza así a perfilarse un enfoque más integral, que analiza al desastre no sólo como producto, sino también como proceso[1].

Es necesario diferenciar riesgo ambiental de catástrofe o desastre que resulta de la efectiva ocurrencia del fenómeno cuando produce consecuencias que afectan, por ejemplo, a:

• Densas poblaciones humanas, como en el caso de las inundaciones y ciclones en las zonas monzónicas o los terremotos en el Cinturón de Fuego del Pacífico.

• Áreas de gran extensión geográfica, como la sequía del Sahel en África.

• Graves consecuencias económicas como las inundaciones y sequías en la llanura chaco-pampeana.

También se debe destacar la existencia de riesgos tecnológicos, que si bien tienen un orden de magnitud menor a los naturales, podrán crecer en su importancia relativa de manera proporcional al avance tecnológico. Aquí cabe recordar el accidente de la central nuclear de Chernobyl (Ucrania) en 1986 (que podría ser responsable de 14.000 a 475.000 muertes por cáncer) o la explosión de gas en Guadalajara (México), que devastó gran parte de la ciudad.

 

Riesgo, amenaza y vulnerabilidad: conceptos clave

 

Todos los años, más de 200 millones de personas resultan afectadas por las sequías, inundaciones, ciclones, terremotos, incendios forestales y otras amenazas. Además de la pobreza, la creciente urbanización, la degradación ambiental y el calentamiento global están logrando que las consecuencias de los riesgos ambientales empeoren aún más.

Los acontecimientos de los últimos años refieren que las amenazas naturales pueden afectar a toda la humanidad, en cualquier espacio geográfico. Del tsunami del océano Índico al terremoto en el sur de Asia, de la devastación que produjeron los huracanes y ciclones en los Estados Unidos, el Caribe y el Pacífico, a las fuertes inundaciones en Europa y Asia, los terremotos de Japón y Haití, cientos de miles de personas han perdido sus vidas y millones sus fuentes de trabajo debido a los desastres ocasionados por las amenazas naturales.

A pesar de que muchos los resultados de estos desastres, lo que pocos se dan cuenta es que ellos puede prevenirse mediante iniciativas para la gestión del riesgo ambiental.

Los Estados de todo el mundo se han comprometido a tomar medidas para reducir el riesgo de desastres y han adoptado un lineamiento denominado el Marco de Acción de Hyogo para reducir las vulnerabilidades frente a las amenazas naturales. El Marco le ofrece asistencia a los esfuerzos de las naciones y comunidades para volverse más resistentes a las amenazas que ponen en riesgo los beneficios del desarrollo y para enfrentarlas de mejor forma.

La cooperación es la base del Marco de Hyogo[2]: los desastres pueden afectar a cualquiera y por lo tanto son un asunto de todos. La reducción del riesgo de desastres debe formar parte de la toma de decisiones cotidianas, desde la forma en que la gente educa a sus hijos e hijas hasta cómo se planifican las ciudades. Cada decisión puede producir mayor vulnerabilidad o, por el contrario, disminuirla.

Frente al comportamiento de los factores naturales generadores de situaciones potenciales de riesgo, son las características y el comportamiento del grupo o grupos sociales en cuyo territorio se desarrollan éstas, el factor que determina realmente la importancia e incluso la propia existencia de riesgo. Estas características y comportamientos determinan el grado en que puede verse afectado el conjunto social frente a los fenómenos naturales y la componente hostil que puedan incorporar. El umbral que establece el paso desde el riesgo potencial al de evento catastrófico no está determinado tanto por la oscilación de los parámetros naturales como por las peculiaridades de la ocupación humana del espacio afectado, hasta el punto de que en el interior de un territorio acotado como espacio de riesgo, por ser el ámbito de un fenómeno natural de este carácter (área inundable, zona sísmica, etc.) los espacios de catástrofe pueden variar mucho, e incluso no existir en relación con rasgos de la organización de la población afectada.

El desastre como producto puede ser de gran impacto, como lo fueron los terremotos de Kobe (1994) y de México, en 1985. Sin embargo, también se evidencia en la presencia de pequeñas rupturas o desequilibrios (inundaciones leves, cortes de luz, incendios puntuales, etc.) que suceden con mayor frecuencia pero que, acumulados, adquieren un valor significativo, a veces, hasta más importante que el de los grandes desastres.

El desastre como proceso se capta en la creación de las condiciones de riesgo a través del tiempo, como el resultado de la interacción entre determinados eventos desencadenantes (amenazas) y las vulnerabilidades de la sociedad. En tal sentido, la probabilidad de que un evento desencadenante se convierta en desastre depende de la vulnerabilidad de la sociedad o de ciertos grupos sociales.

Bajo este enfoque, el desastre es un continuo que incluye la generación de las condiciones de riesgo, la emergencia, y sus posteriores efectos sobre el territorio, la economía, la sociedad y la política.[3]

Si ocurriese un terremoto en un área desértica, por más intenso que fuera, no constituiría un desastre. Así, no todo acontecimiento crítico se convierte automáticamente en desastre, para que ello ocurra, el evento debe impactar en una sociedad y superar la capacidad de la misma para hacerle frente. Por ejemplo, una inundación como fenómeno natural, forma parte del comportamiento hidrometeorológico de una región o sub-región. Se convierte en desastre cuando irrumpe su cotidianeidad y da lugar a consecuencias sociales, económicas y políticas que suponen una regresión y un retraso en el nivel de desarrollo que presenta esa sociedad. [4]

El riesgo es una condición latente o potencial y su nivel o grado, depende de la intensidad probable del evento desencadenante y de los niveles de vulnerabilidad existentes. Así entendido, el riesgo es la probabilidad de ocurrencia de un desastre. Para que exista un riesgo, debe haber tanto elementos detonadores (sean de orden natural, socio natural, antrópico y/o tecnológico), como una población vulnerable a sus impactos.

Los desastres ponen de manifiesto la relación extrema entre los eventos desencadenantes y la estructura y organización de la sociedad, de tal manera que se constituyen en procesos y momentos fatídicos que superan la capacidad material de la población para absorber, amortiguar o evitar los efectos negativos del acontecimiento físico.

No existen conceptos absolutos, que describan una realidad física y que sean independientes de la acción humana. Todos los desastres son el resultado de acciones humanas, relacionadas con procesos sociales, políticos e históricos, territorialmente acotados y conformados.

El desastre es la actualización del grado de vulnerabilidad existente en la sociedad, producido por una inadecuada relación entre esa sociedad y el medio físico, natural y construido, que lo rodea. Como producto de esa interacción, un desastre configura un delator extremo de la falta de soluciones adecuadas a situaciones límites que prexisten en estado latente. A su vez, capta la esencia del contexto de crisis que se extiende a meses o años posteriores al evento físico.

Así conceptualizado, o tejiendo más finamente la definición social de desastre e intentando introducir elementos del mundo natural y social, un desastre representa el punto culminante, la crisis desatada por un continuo proceso de desajuste de la sociedad, de sus formas de asentamiento, construcción, producción y convivencia con el ambiente natural. En consecuencia, el desastre representa una manifestación del inadecuado manejo del ambiente y la ausencia de principios de sustentabilidad. Como toda crisis, el desastre también es una oportunidad porque pone bajo la lupa y permite analizar la acumulación de ciertas vulnerabilidades, la atención durante la emergencia, la preparación y la prevención. En otras palabras, es también una oportunidad para aprender a manejar o gestionar el riesgo.

Los desastres ocurren cuando no se conoce o no se actúa adecuadamente frente a los riesgos a los que estamos expuestos.

Es importante reconocer que los procesos de conformación del riesgo, la vulnerabilidad y los desastres serán siempre objeto de intereses controvertidos. Esto es así porque dichos procesos se constituyen a partir de los encuentros y desencuentros de múltiples actores sociales y de racionalidades, intereses y lógicas diversas. En este sentido, las definiciones que se hagan de estos conceptos tendrán este mismo conjunto de limitaciones o condicionamientos y, al no ser neutras, suponen implícita o explícitamente la elección de una determinada escala de valores.

 

Tipos de riesgos ambientales

Los riesgos ambientales pueden clasificarse según la esfera de la Tierra donde se originan, según como se muestra en el siguiente cuadro.

 

No es necesario abundar en la caracterización de estos riesgos que se pueden localizar en la bibliografía pertinente, indicada en este capítulo.

 

Parámetros y características de los riesgos ambientales

 

El análisis de los riesgos ambientales abarca los parámetros que regulan el funcionamiento del proceso natural que los origina. Incluye:

 

 

PARAMETROS

 

 

CARACTERÍSTICAS

Agentes

Son los factores que dan origen al riesgo ambiental. Son exógenos (biológicos, climáticos, hídricos) o endógenos (geológicos).

Frecuencia

Períodos de retorno, periodicidad o recurrencia del riesgo.

Duración

Tiempo que dura el fenómeno, desde pocos minutos, como un terremoto, hasta meses o años, como una sequía.

Área de riesgo

Es el espacio geográfico potencialmente afectable.

Intensidad

Es la medida de los efectos del fenómeno sobre los ecosistemas, el paisaje, la población, las actividades y las obras humanas.

La magnitud del fenómeno se expresa en distintas unidades (tasa de flujo en m3 por segundo del desborde de un río, la extensión areal de una sequía, o la escala de un terremoto, entre otras).

Velocidad de ataque

Es el tiempo transcurrido en que se inicia el fenómeno hasta su máxima actividad. Los terremotos, por ejemplo, tienen una gran velocidad; mientras las sequías son lentas.

Difusión espacial

Combina la velocidad de llegada con la extensión areal máxima que alcanza el fenómeno. Por ejemplo, el caso de una epidemia que puede llegar a tener una amplia difusión espacial.

Fuente: reelaborado en base a DURAN, Diana. La Argentina Ambiental. Buenos Aires. Lugar Editorial.

 

La gestión de los riesgos ambientales

 

La gestión de riesgos ambientales es el enfoque que hoy se tiene de lo que debe ser una nueva cultura ciudadana, orientada a la seguridad de las personas, sobre la base de sus derechos. Este concepto es eminentemente educativo. Supone transferir valores y principios de solidaridad, promover la participación, la cooperación y el diálogo para el desarrollo de las capacidades que requiere el ciudadano.

La gestión de riesgo es la manera de incrementar la capacidad de las personas, instituciones educativas y comunidad para transformar las condiciones de vulnerabilidad en las que viven y actúan, para prepararse y afrontar las emergencias.[5]

Es un proceso para la reducción de las condiciones de riesgo en una determinada colectividad. Este proceso implica planificación, es decir: objetivos y estrategias; concertación (acuerdos entre actores diversos para ser parte del problema); participación (la población se moviliza para ejecutarlo); y debe tener carácter integral, es decir abarcar la mayor parte de aspectos involucrados (económicos, políticos, sociales, etc.)

El enfoque de gestión de riesgo se caracteriza por: promover la participación institucional y personal de todos, incluyendo a los niños y adolescentes; preparar un sistema de respuestas que implica reducir riesgos con anterioridad a cualquier evento desastroso.

 

¿Qué es la evaluación de riesgos (ER)?

 

Es un instrumento de planificación participativa[6], que nos permite:

 

• Ubicar y evaluar los escenarios de riesgos y recursos disponibles.

• Utilizar de manera pertinente y oportuna la información.

• Tomar decisiones con mayor racionalidad y eficacia.

Para la evaluación de riesgos se debe tomar en cuenta las percepciones, es decir las experiencias y los conocimientos que la población tiene sobre su historia, cómo la cuentan, que refleja de qué manera la comprenden y qué han aprendido de ella. La ER permite determinar la naturaleza y dimensiones de las probables pérdidas, y debe contener los siguientes elementos:

  • Un análisis de las amenazas que pueden ser de muy distinto tipo, pero que según la localización tienden hacia ciertas características: áreas sísmicas, quebradas y áreas de deslizamientos, cauces de los ríos, etc.; así como de los factores que aumentan los riesgos (deforestación, erosión, filtraciones, obras que alteran el ambiente, etc.). Para ello es importante tener en cuenta los antecedentes de ocurrencia de fenómenos destructivos que permitan establecer cómo se desencadenan y desarrollan los fenómenos.
  • Un análisis de la vulnerabilidad, que debe expresar:

 

1) Cómo las personas se encuentran expuestas en razón de su edad, condiciones de género, salud, educación, etc.

2) Cuáles son las características de las viviendas, edificios y otros espacios de actividad, que utiliza la gente en relación con el tipo de amenaza. Por ejemplo, para evaluar la vulnerabilidad de la institución educativa es necesario identificar y analizar su ubicación, el tipo de construcción, el estado de las instalaciones de agua y alcantarillado, del sistema eléctrico. Así mismo, las peculiaridades de la edificación: zonas de evacuación, acceso a vías principales y alternas, áreas libres para posible albergue, ubicación y comunicación con los servicios de bomberos y de salud.

  • Identificación de recursos materiales y capacidades locales existentes.

Para ello es conveniente hacer un listado de los equipos e insumos necesarios para responder adecuadamente a las emergencias y de los recursos familiares y comunitarios que puedan ser orientados a la reducción de riesgos. La identificación de las capacidades comprende a las instituciones y a las organizaciones de la comunidad. Se trata de saber hasta qué punto dichas instituciones y organizaciones pueden participar en la gestión de riesgos y en la respuesta a emergencias; y qué necesidades deben y pueden ser resueltas para estar en mejor preparación ante las amenazas existentes. Las evaluaciones de riesgo deben hacerse mediante procedimientos de participación y con criterio didáctico, haciendo posible el fortalecimiento de las organizaciones locales en el liderazgo de la acción preventiva. Así mismo, deben contener propuestas técnicas y de organización para reducir los riesgos y estar más aptos para enfrentar las emergencias.



[1] HERZER, Hilda et al. (2002) Convivir con el riesgo o la gestión del riesgo. http://www.cesam.org.ar/que.htm

 

[2] Estrategia Internacional para la protección de los desastres (2005) Marco de Acción de Hyogo. 2005-2015 http://www.unisdr.org/eng/hfa/docs/HFA-brochure-Spanish.pdf

[3] HERZER, Hilda et al. (2002) Convivir con el riesgo o la gestión del riesgo. http://www.cesam.org.ar/que.htm

[4] HERZER, Hilda et al. (2002) Óp. Cit.

 

[5] OLIVERA, Jorge. MARISCAL Jorge FERRADAS Olivera (2005) Manual de gestión de riesgo en las instituciones educativas. Lima: ITDG.

[6] OLIVERA, Jorge. MARISCAL Jorge FERRADAS Olivera (2005) Óp. Cit.

 


domingo, 28 de febrero de 2010

TERREMOTO EN CHILE - GOOGLE EARTH Y U.S. GEOLOGICAL SURVEY



Los terremotos de pantalla en tiempo real y los límites de placas en Google Earth.

Google Earth actualiza los terremotos cada 5 minutos en Google Earth para los eventos de California, bajando una aplicación y dentro de 30-minutos para acontecimientos mundiales.





Exposición de la población al sismo

Servicio Geológico de Estados Unidos Link que presenta mapas temáticos sobre el terremoto de gran precisión como: localización, magnitud, localización de las diversas magnitudes, sismicidad histórica...

Resumen de Tectónica según el U. S. Geological Survey

Este terremoto se produjo en el límite entre las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana. Las dos placas convergen a una velocidad de 80 mm por año. El terremoto se produjo por empuje de fallas en la interfaz entre las dos placas, con la placa de Nazca moviéndose hacia abajo de la placa de América del Sur.

La zona costera de Chile tiene un historial de terremotos muy grandes. Desde 1973, ha habido 13 eventos de magnitud 7.0 o mayor. El 27 febrero el choque se originó a unos 230 km al norte de la región de origen del terremoto de magnitud 9,5 de mayo de 1960. El terremoto más grande de todo el mundo en los últimos 200 años o más. Este terremoto generó un tsunami gigante en el Océano Pacífico.

Una gran secuencia de réplica vigorosa se puede esperar de este terremoto.

sábado, 27 de febrero de 2010

TERREMOTO EN CHILE - NUEVAS INFORMACIONES



Automatic GEOFON Global Seismic Monitor Se muestran los eventos de las últimas 24 horas.




View Chile Earthquake helpful information in a larger map

TERREMOTO EN CHILE. PRIMERAS INFORMACIONES


Localización del terremoto registrado hoy en Chile


Al menos 78 muertos por un terremoto en Chile

Durante la madrugada de hoy se produjo un sismo de 8,3 grados de magnitud en la escala de Richter, frente a las costas del país trasandino; Bachelet consideró que el país está en condiciones de responder a las necesidades; descartan la posibilidad de un tsunami; varias regiones fueron declaradas zonas de catástrofe; desde la Argentina, cancelan los vuelos al país vecino por el cierre del aeropuerto de Santiago.






En Cuyo se sintió un fuerte temblor

El fuerte terremoto en Chile generó movimientos en San Juan y Mendoza, aunque no hubo reporte oficial de heridos


Desde aquí saludamos a nuestra amiga y colaboradora, profesora Ana María Cabello Quiñones, de Talca y deseamos que esté muy bien.
Lic. Diana Durán


Información del terremoto en Chile de BBC Mundo


View Larger Map

Epicentro del terremoto en Cauquenes, Chile

domingo, 21 de febrero de 2010

EL CINE Y LA GEOGRAFÍA EN EL NUEVO DISEÑO CURRICULAR DE LA EDUCACIÓN SECUNDARIA SUPERIOR



En el ciclo Superior de la Educación Secundaria Orientada en Ciencias Sociales del nuevo diseño de la provincia de Buenos Aires puede apreciarse que se revaloriza al cine de la siguiente manera:

(...) "es una modalidad de escuela que se ocupa especialmente, dada su fundamentada inspiración en los métodos, conceptos y teorías de las Ciencias Sociales, de favorecer modos de construir conocimientos a través de distintas formas de expresión y comunicación, entre las que se encuentra la organización por parte de la escuela, de ciclos de charlas, debates, foros, paneles, conferencias, cine-debate, exposiciones y muestras, conciertos y otras formas de expresión de la cultura que permitan dar lugar al reconocimiento y comprensión de la diversidad y el valor de estas procedencias" (...)

Asimismo se formula que desde "(...) esta orientación se reconoce que el conocimiento sobre lo social se estructura en torno a una inmensa variedad de fuentes entre las que se encuentran las de carácter literario, pictórico, musical, cartográfico, cinematográfico, de hemeroteca, orales y fotográficos, entre otras. Cada una de las cuales encuentra su propio espacio de estudio y desarrollo en las materias que son comunes y en especial en aquellas de la formación común orientada hacia los últimos tres años (...)"

Pero además de que el cine, según nuestra opinión sea un recurso indispensable de la Educación Geográfica en todos los años del diseño curricular, tanto en la Educación Secundaria Básica como Educación Secundaria Superior, es significativo que en 6to. Año del Bachillerato en Ciencias Sociales se propongan un conjunto de contenidos mínimos de las materias orientadas como la Geografía de específica relación con el cine que se expresan de la siguiente manera:

Problemas geográficos de carácter cultural: Cine, medios de comunicación y Geografía: la construcción imaginaria de los lugares a través del cine y los medios masivos de comunicación.

Este conjunto de contenidos es sumamente auspicioso y en este blog se han incorporado, desde sus inicios, muchos artículos -escritos por especialistas y por profesores de Geografía que asistieron a cursos de capacitación-, referidos a la relación CINE y GEOGRAFÍA que linkeamos a continuación para que los profesores tengan fuentes de información genuinas sobre el tema en cuestión.
Lic. Diana Durán

sábado, 20 de febrero de 2010

CINE Y GEOGRAFÍA. "INVICTUS"


Artículo de Héctor Correa en Cine en Punta. Vale la pena leerlo porque establece relaciones significativas entre el cine, el deporte y la "patria".

Link al artículo. "Invictus". Cine, deporte y patria

"(...) Eastwood, en Invictus, recrea la posibilidad de que al llegar al poder y en ciertas circunstancias, el deporte pueda ser utilizado para fines nobles y patrióticos. Aparentemente así lo vio Mandela cuando, ungido presidente de Sudáfrica, luego de casi 30 años de prisión, y a través de un deporte muy anglosajón, como es el rugby, lo utiliza inteligentemente, desde el gobierno, para poner en marcha una de las luchas más encarnizadas contra la discriminación étnica y la exclusión social. El deporte, al igual que en la Alemania de Hitler o en la Unión Soviética del Partido Comunista ruso, pasa a constituirse en una herramienta propagandística relevante dentro de la sociedad (...)".

miércoles, 17 de febrero de 2010

LA EDUCACIÓN SECUNDARIA OBLIGATORIA Y LA EDUCACIÓN GEOGRÁFICA



El gobierno anuncia hoy la propuesta de reforma de la educación secundaria obligatoria, que reemplazará a la Educación General Básica y al cuestionado Polimodal en todo el país y que se aplicará en 3 mil escuelas en 2010 y se completará el año próximo. La presentación de los cambios pedagógicos, curricurales e institucionales del nivel medio tendrá en un acto en el salón Blanco de Casa de Gobierno.

Esta propuesta se inscribe en los Lineamientos políticos y estratégicos de la Educación Secundaria Obligatoria. Resolución Consejo Federal de Educación Nº 84/09.

Para tener en cuenta:

85. En el ciclo orientado la enseñanza de las disciplinas y áreas que componen la Formación General común deberá organizarse para abordar - toda vez que sea posible- temas y problemas relativos a la orientación, especialidad o carrera técnica de que se trate.

86. Dicha Formación, general y común, posibilitará a los estudiantes recorrer las construcciones teóricas y las prácticas de producción de conocimientos propias de: la Lengua y la Literatura, la Matemática, las Ciencias Sociales –y entre ellas, la Historia, la Geografía, la Economía- las Ciencias Naturales -y entre ellas, la Biología, la Química y la Física- la Formación Ética y Ciudadana y las Humanidades, la Educación Física, la Educación Tecnológica, la Educación Artística, y las Lenguas (clásicas, regionales, de herencia, extranjeras). Tendrá una extensión mínima total de 3800 horas reloj, en todos y cada uno de los planes de estudios del nivel.


La noticia:

La meta es reducir el abandono y unificar contenidos en todo el país
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Para ampliar el tema, en conocimiento de que la provincia de Buenos Aires ya ha realizado los cambios en la Educación Secundaria antes que la Nación los defina para todo el país:

La Geografía en la Educación Secundaria

lunes, 8 de febrero de 2010

XX ENCUENTRO NACIONAL DE PROFESORES DE GEOGRAFIA


XX ENCUENTRO NACIONAL DE PROFESORES DE GEOGRAFIA
XX ENCUENTRO NACIONAL DE METODOLOGÍA EN ENSEÑANZA DE LA GEOGRAFIA
V JORNADAS REGIONALES DE TURISMO Y GEOGRAFIA


PARANÁ - 10, 11 y 12 DE JUNIO DE 2010


Estimado/a colega:

La Comisión Directiva del CENTRO ENTRERRIANO DE PROFESORES DE GEOGRAFIA tiene el agrado de dirigirse a Ud., a fin de convocarlo/a a participar del XX Encuentro Nacional de Profesores de Geografía , XX Encuentro Nacional de Metodología en Enseñanza de la Geografía y V Jornadas Regionales de Turismo y Geografía a realizarse en la ciudad de Paraná, Provincia de Entre Ríos durante los días 10,11 Y 12 de junio del año 2010, en el Centro Cultural de la Vieja Usina ubicado en calle Gregoria Matorras de San Martín ( continuación de calle Corrientes) 861.

Como objetivos se propone:

- Promover el intercambio de experiencias, conocimientos e información en el campo de la ciencia geográfica y del turismo

- Contribuir al mejoramiento de las estrategias de enseñanza de la Geografía en los diferentes niveles de la educación

- Fomentar la producción teórica del turismo como sostenimiento de los productos de desarrollo regional impulsados en nuestro país

Normas para la presentación de trabajos

a) Los resúmenes deberán presentarse con una extensión no mayor a 20 renglones en Arial 11, enviarlos por correo electrónico, y deberán incluir, Título de la ponencia, Autor/es, Institución a la que representa, Dirección electrónica, postal y teléfono.
Fecha de recepción: 30 de abril de 2010.
b) Los trabajos finales podrán tener como máximo 15 páginas, escritos en procesador de texto Ms. Word, tamaño A4, tipo de letra Arial 11, espaciado simple o sencillo, márgenes 2,5 cm de lado. El total de páginas incluye texto, representaciones gráficas, cartográficas, fotografías y tablas. Se solicita también que las imágenes tengan formato JPG o GIF. Enviarlos en cd.
Fecha de recepción: 15 de mayo de 2010.-
Dirección para envío de trabajos finales: Alsina 261 (3100) Paraná, Entre Ríos.

El tiempo de exposición de las comunicaciones será como máximo de 15 minutos y un máximo de 5 minutos para preguntas o debate sobre lo expuesto.

No se leerán trabajos cuyos autores no se encuentren presentes. Todos los autores de los trabajos deberán inscribirse en el Encuentro, para obtener Certificación que acredite su exposición.

La inscripción tendrá un costo para los docentes asistentes de $ 60 hasta el 31 de marzo de 2010; de $ 80 hasta el 9 de junio de 2010 y al inicio de $ 100. Los expositores abonarán una inscripción de $ 130. Para los estudiantes el costo será de $ 50.-

El pago deberá efectuarse mediante giro postal a nombre de Aurelia Adela Rosalía Avataneo, Alsina 261, (3100) PARANA, ENTRE RIOS. También se podrá abonar personalmente y con antelación al Encuentro en el Gabinete de Geografía, de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales (planta baja de la Escuela Normal) por la tarde.

No se aceptarán inscripciones telefónicas sin excepción.

La acreditación de los participantes del Encuentro tendrá lugar en el Centro Cultural de la Vieja Usina, calle Gregoria Matorras de San Martín 861 partir de la hora 8 del jueves 10. El acto inaugural comenzará a la hora 10.-

Por otros informes:

pdonadio@infovia.com.ar

PROF. PABLO DONADIO - SECRETARIO. PROF. AURELIA AVATANEO - PRESIDENTA




miércoles, 3 de febrero de 2010

GEOFORO. EDUCACIÓN, GEOGRAFÍA Y SOCIEDAD. SÍNTESIS Y NOVEDADES



El Foro Iberoamericano sobre educación, geografía y sociedad es un espacio de intercambio de opiniones y argumentos sobre la enseñanza formal, no formal e informal de los distintos niveles educativos en los países iberoamericanos.

Desde hace algún tiempo un grupo de docentes, en especial universitarios, hemos venido comparando los problemas que existen en la práctica de las aulas escolares. Ahora se trata de ofrecer aquí algunos resultados y, sobre todo, estimular a otras personas a reflexionar críticamente sobre la enseñanza de los problemas sociales y ambientales.

La geografía no está vista como una materia o disciplina aislada e institucional, sino como un conocimiento que se incorpora a los diferentes niveles y áreas escolares en relación directa con los intereses sociales dominantes, las opiniones académicas hegemónicas y los intereses de los profesionales que trabajan en la educación.


Presentamos aquí por su relevancia los archivos del debate del Geoforo entre los que se destacan:

BIBLIOGRAFÍA IBEROAMERICANA DE DIDÁCTICA DE GEOGRAFÍA

QUINTO DEBATE: ¿Cómo influye la disciplina y ambiente de aula en el aprendizaje de la geografía y ciencias sociales en los países iberoamericanos?

CUARTO DEBATE: ¿Qué problemas y preocupaciones aparecen en la enseñanza de la geografía en los diversos países de Iberoamérica?

TERCER DEBATE: El uso de las nuevas tecnologías en la educación de ciencias sociales

SEGUNDO DEBATE: La goblalización geográfica educativa

IMPORTANTE: Para participar en el debate tan solo tienes que hacer click en el título del debate, donde a continuación, además de aparecerte el texto a debatir, encontraras la manera de dejar tu comentario. Periódicamente, cada quince días, se renovarán los contenidos con el objetivo de de precisar el sentido, alcance y límite de los mismos. Para proponer nuevos debates escribe a:
geoforo@gmail.com