miércoles, 5 de noviembre de 2014

EBOLA, EL LADO OSCURO DE LA GLOBALIZACIÓN



El problema del Ebola, es una consecuencia de los modos en que la globalización transforma la relación entre sociedad y el ambiente, tanto a través de desequilibrios ecológicos  que induce en los territorios que afecta, como en la mediación que ejerce entre enfermedad y pandemia.     El virus no es nuevo, siempre estuvo allí, durante milenios funcionó inerme dentro de un ecosistema que cual caja de pandora solo se abrió bajo el desarrollo de fuerzas productivas en cierto momento histórico. 

El primer brote ocurre en los 70 cuando el gran salto de la globalización expresado por la transnacionalización de la economía mundial y del capital, marca un aumento en el ritmo de expansión de las fronteras urbanas y agrícolas sobre selvas, que multiplicaron en países Africanos los contactos entre el hombre y su vector-el murciélago de la fruta según se cree- vía  ganado o animales salvajes infectados. La promesa de una globalización de bondades omnicomprensivas  es cuestionada por una pobreza atroz en África que al afectar severamente la posibilidad de respuesta de sus sistemas sanitarios, de infraestructura, y de educación  convierte el Ebola en epidemia, al riesgo natural en desastre, o cual efecto boomerang impulsa migraciones masivas hacia un mundo desarrollado que procura  invisibilizarla. Hay que decirlo: El Ebola no es noticia en tanto confinado al continente negro, lo fue cuando tocó a la puerta de occidente con la repatriación del primer europeo contagiado.

Una enfermedad es el resultado de un conflicto local entre el hombre y su ambiente, una pandemia interpela en cambio por el modo en que los factores: socio-económicos, históricos y geográficos pueden incrementar o achicar la brecha entre ésta y la enfermedad. La globalización también vehiculiza exponencialmente los movimientos de población en el planeta. Bajo su influjo se conforman coaliciones donde  desaparecen o se relajan fronteras, comprometiendo aún más la posibilidad de un blindaje de sus efectos socio-territoriales no deseados. Efectos que no se organizan sólo de acuerdo a ejes continentales: La crisis financiera de Estados Unidos, arrastró a Europa que elige como receta de salida un ajuste cuyos costos se redistribuyen de manera desigual en su interior, en consecuencia: los países más afectados como  España recurren a recortes en su sistema de salud que dan de baja unidades enteras  para tratar este tipo de enfermedades junto con programas de entrenamiento específicos asociados a su gestión, como ocurrió en el hospital Carlos III, más allá de los esfuerzos de los medios locales de tratar el tema como un error individual de la enfermera contagiada que trató al primer paciente. Finalmente, detrás del miedo a la pandemia yace amenazante su carácter virulento y global que pone de manifiesto aquello que en realidad genera rechazo en occidente: la posibilidad de que sus estragos incluyan a sectores sociales cuyos recursos les han permitido hasta ahora permanecer al margen de la mayoría de las problemas socio- ambientales más graves.

Hector Zajac, Profesor y Licenciado en Geografía de la Universidad de Buenos Aires, MA UNY
05/11/2014 Clarín - Nota - Cartas de Lectores - Pag. 26 Tribuna