domingo, 17 de febrero de 2013

AMNISTÍA INTERNACIONAL. INFORME ANUAL 2012.

Manifestaciones en la ciudad de Banias. Siria. (2011) 


INFORME 2012 DE AMNISTÍA INTERNACIONAL

El año 2011 fue realmente turbulento. Millones de personas tomaron las calles para exigir libertad, justicia y dignidad; algunas lograron victorias memorables. El éxito de los levantamientos registrados en Túnez y Egipto a comienzos de año desencadenó protestas en toda la región y posteriormente en el resto del mundo, como Moscú, Londres y Atenas en Europa; Dakar y Kampala en África; Nueva York, La Paz y Cuernavaca en América o Phnom Penh y Tokio en Asia.
En Oriente Medio y el norte de África, las quejas y reivindicaciones acumuladas por las nuevas generaciones estallaron en las calles y provocaron la caída o pusieron en peligro la supervivencia de regímenes autocráticos que llevaban decenios gobernando con mano de hierro y hasta entonces parecían invencibles.

En Europa y Asia central, al igual que en la región de Asia y Oceanía, la gente combatió reiteradamente la injusticia y las violaciones de sus derechos. En algunos casos, los gobiernos respondieron intensificando el nivel de represión, que ya era asfixiante. Por ejemplo, los regímenes autocráticos existentes en varios de los Estados sucesores de la Unión Soviética reforzaron su control del poder aplastando protestas, deteniendo a líderes de la oposición y silenciando las voces disidentes.
La exigencia de derechos humanos también se hizo oír en toda América: en las calles, en los tribunales nacionales y en el sistema de justicia interamericano. Cobraron fuerza las peticiones de justicia formuladas por personas, organizaciones de la sociedad civil y pueblos indígenas, y a menudo provocaron abiertos enfrentamientos entre personas y poderosos intereses económicos y políticos.
Todos estos hechos y cambios se reflejan en el Informe 2012 de Amnistía Internacional, que documenta el estado de los derechos humanos en 155 países y territorios en 2011, el año en que la organización celebró su 50 aniversario.
El informe pone de relieve el fracaso endémico del liderazgo local e internacional a la hora de proteger los derechos humanos. Muestra que la reacción de la comunidad internacional ante las crisis de derechos humanos a menudo se caracterizó por el temor, la prevaricación, el oportunismo y la hipocresía. En ningún lado fue más evidente que en Oriente Medio y el norte de África, donde se ofrecieron respuestas notablemente distintas a la represión gubernamental de las protestas masivas registradas en toda la región.


 
Un hombre observa el vuelo de los aviones militares en Kurchi, Kordofán del Sur (Sudán), agosto de 2011.


 
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