miércoles, 24 de junio de 2026

EL PÉNDULO GLOBAL: ASIA ORIENTAL Y LA RECONFIGURACIÓN DEL ORDEN MUNDIAL

 


EL PÉNDULO GLOBAL: ASIA ORIENTAL Y LA RECONFIGURACIÓN DEL ORDEN MUNDIAL

Dr. Sergio Páez

 

El orden mundial posterior a la Guerra Fría, caracterizado por la hegemonía indiscutible de Estados Unidos y el diseño institucional de Occidente, atraviesa un proceso de profunda mutación.

 

El epicentro dinámico de este cambio no se encuentra en las capitales atlánticas, sino en Asia Oriental. El ascenso económico, tecnológico y militar de esta región —liderado por China, pero respaldado por la solidez de actores del poder tales como Japón y Corea del Sur— está desplazando el eje geopolítico global del Atlántico al Pacífico. Este fenómeno no implica únicamente una redistribución del poder material, sino también un desafío directo a las normas, valores e instituciones que han gobernado las relaciones internacionales durante las últimas ocho décadas.

 

El Ascenso económico y el tránsito del eje geopolítico

 

El factor primordial en la metamorfosis del orden global ha sido el vertiginoso desarrollo económico de Asia Oriental. Iniciado por el "milagro japonés" en la posguerra, continuado por los "tigres asiáticos" se ha consolidado de forma intensa y total por la apertura económica de China. La región se ha transformado en la fábrica del mundo y en el principal motor de innovación tecnológica.

 

Este desplazamiento de la riqueza ha modificado la economía global. Proyectos de infraestructura a gran escala, como la Iniciativa de la Franja y la Ruta (la Nueva Ruta de la Seda), ejemplifican cómo Asia Oriental no solo participa en los flujos globales, sino que está rediseñando los mapas de conectividad comercial y energética en Eurasia y África. La creación de instituciones financieras alternativas, como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII), demuestra una clara voluntad de construir un andamiaje financiero que no dependa exclusivamente del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial.

 

El desafío al multilateralismo occidental

 

La transición de poder en Asia Oriental plantea una dicotomía en la estructura del orden mundial. Por un lado, se observa una fuerte tendencia hacia la multipolaridad, en la que China busca reclamar un estatus de gran potencia y establecer una esfera de influencia regional que restrinja la presencia militar y política estadounidense en el Indo-Pacífico. Este choque de visiones ha reactivado la teoría de las trampas geopolíticas clásicas, donde una potencia emergente desafía la preeminencia de la potencia establecida.

 

Por otro lado, coexiste un entramado de profundas interdependencias. A diferencia de la Guerra Fría, las economías de Asia Oriental y Occidente están íntimamente ligadas mediante complejas cadenas globales de suministro. Esto genera que el orden actual no se fracture en forma notoria en bloques ideológicos cerrados, sino que se caracterice por una intensa competencia en áreas estratégicas (como los semiconductores, la inteligencia artificial y el control de rutas marítimas) en un marco de convivencia económica obligada.

 

Tensiones regionales y seguridad global

 

A pesar de su éxito comercial, Asia Oriental adolece de una arquitectura de seguridad regional robusta. La persistencia de disputas territoriales en el Mar de China Meridional, las tensiones en el Estrecho de Taiwán y la inestabilidad en la península de Corea representan algunos de los puntos de fricción más peligrosos.

 

La respuesta de los actores regionales frente al ascenso chino ha fragmentado las estrategias de seguridad. Mientras que países como Japón han flexibilizado sus políticas de defensa pacifistas y fortalecido alianzas como el Quad junto a Estados Unidos, India y Australia, otros intentan mantener un delicado equilibrio para no comprometer sus lazos económicos con Beijing ni su seguridad con Washington. Estas dinámicas demuestran que el nuevo orden mundial no se define mediante un control monolítico, sino a través de equilibrios de poder volátiles y minilateralismos (alianzas pequeñas y focalizadas).

 

 

Asia Oriental ha dejado de ser una periferia del sistema internacional para convertirse en su principal motor y en el escenario donde se dirimen las reglas del siglo XXI. El orden mundial ya no es puramente occidental, pero tampoco es exclusivamente asiático; evoluciona hacia una estructura híbrida y multipolar. El gran desafío global no radica en impedir el inevitable protagonismo de Asia Oriental, sino en gestionar la transición de poder de manera que la competencia estratégica no derive en un conflicto abierto que desmantele la estabilidad global.

 

Bibliografía consultada

 

Delage, F. (2011). El auge de Asia: implicaciones estratégicas. En Cuadernos de Estrategia, (143), 13-44. Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). https://www.ieee.es/Galerias/fichero/cuadernos/CE_143_Asia.pdf

Kissinger, H. (2021). Orden mundial: Reflexiones sobre el carácter de las naciones y el curso de la historia (T. Fernández Aúz & B. Eguibar, Trads.). Debate.

Merino, G. E., Regueiro Bello, L. M., e Iglecias, W. T. (Coords.). (2022). China y el nuevo mapa del poder mundial: Una perspectiva desde América Latina. CLACSO. https://www.clacso.org/wp-content/uploads/2024/06/China-nuevo-mapa.pdf

Palacios, J. J. (2011). El orden mundial a inicios del siglo XXI: orígenes, caracterización y perspectivas futuras. Espiral: Estudios sobre Estado y Sociedad, 18

(52), 225-265.

 Ramírez-Ruiz, R. (2024). Las fronteras de Asia: Estados y territorios en disputa. Relaciones Internacionales, (57), 209-228. https://doi.org/10.15366/relacionesinternacionales2024.57.011

 

No hay comentarios: