miércoles, 13 de enero de 2016

MOVILIDAD Y SUELO. GRANDES DESAFÍOS A FUTURO


Región Metropolitana de Buenos Aires: Jurisdicciones y Coronas y Zonas del Gran Buenos Aires.
CELEMÍN, Juan Pablo; Mariana MARCOS; Guillermo Ángel VELÁZQUEZ. Calidad ambiental y nivel socioeconómico: su articulación en la Región Metropolitana de Buenos Aires. Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Barcelona: Universidad de Barcelona, 10 de junio de 2013, vol. XVII, nº 441. <http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-441.htm>. 

MOVILIDAD Y SUELO. GRANDES DESAFÍOS A FUTURO
Héctor Zajac Geógrafo UBA. Magister UNY

Que Buenos Aires termine en la Gral. Paz es un espejismo que data de una organización jurisdiccional vetusta, heredada de un país que ya no existe. La  arbitrariedad, que signa el fracaso de las respuestas a los grandes problemas urbanos -por el abordaje fragmentado de dinámicas que trascienden dicho límite-, estuvo hasta ahora alimentada por gestiones con intereses políticos contrapuestos a ambos lados del mismo.

Una gobernadora bonaerense, un intendente de CABA, y un presidente del mismo partido, es un beneficio que viene con la responsabilidad de posibilitar el fin del territorio como excusa. Un alineamiento político-territorial  que acompaña el funcionamiento de lo que para los expertos tiene desde hace mucho nombre propio, Región Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). El gobierno apunta a dar el “batacazo” en la gestión integrada de una ciudad en la que la mitad de sus trabajadores se mueve diariamente desde y hacia el conurbano, convirtiéndola en un todo indivisible. El RER (Red de Expreso Regional), reflota un proyecto de los 70 de unir la red de ferrocarril metropolitano a la de subte. 16 km de túneles, nuevas estaciones, y un enorme nodo de interconexión modal bajo el microcentro. Las objeciones: el impacto ambiental, y la postergada ampliación del subterráneo, deben calibrarse con la ventaja que un sistema de “expresos” (punto a punto) supone en  la reducción de tiempos y mejora en la calidad de viaje para millones que influiría en los patrones masivos de uso de auto, causa central de congestión y polución. El avance dependerá de flanquear lo que en su momento impidió la alternancia de miradas de vuelo bajo, o incapaces de sortear la resistencia inherente a la inercia funcional, conflictos internos y externos de los gremios de subtes y trenes.

Producir infraestructura de acuerdo con una unidad analítica más realista  no significa hacer ciudad incluyente -aún si se reemplazan autobuses por autopistas,- si no se aborda la brecha entre producción y apropiación. ¿Estará el macrismo a la altura de un desafío, para muchos extraño a su ADN? La propuesta del ministro de transporte de subsidiar usuarios en lugar de empresas va en esa dirección. Se verá en el peso del costo de movilidad sobre el salario mínimo con la obra concluida.

Apropiación es también capitalizar recursos científico- técnicos, y productivos propios. Un Estado capaz de articular necesidades con cadenas de valor y trabajo genuino. Financiar la totalidad de una megaobra con deuda externa, según parece ser la idea, repetiría los errores de un gobierno que mientras invocaba keynesianismo y sustitución de importaciones, compraba parque ferroviario a China con onerosos problemas de adaptación a la red local. Cuando expertos aseguraban la viabilidad de reciclar y producir el propio. No solo los trenes no terminan en el Riachuelo. Las redes de servicios básicos que garantizan ambiente digno tampoco. Su ausencia se liga a la de vivienda formal a la que éstos se asocian. El suelo ocupado, que supera con creces su acceso vía mercado, de baja calidad e inundable carece de agua potable, cloacas, y recolección de residuos. Su provisión implica reconocimiento institucional, y una vía jurídica para su eventual reclamo. Los “barones” prefieren manipular el bienestar dando con cuentagotas y según la lógica del “palo y la zanahoria”. El hacinamiento resultante de la falta de planificación en tierra escasa, la acumulación de basura que se resuelve con quemas, conforman un cuadro medioambiental crítico para millones.

Formalizar e integrar villas y asentamientos son pasos impostergables -no hay apropiación sin calidad de vida-, dentro de un nuevo paradigma que facilite acceso al suelo formal como único camino hacia una ciudad incluyente. En esperar todo del macrismo, subyace una cultura autoinfligida de ejercicio limitado de ciudadanía, que avala en parte, la confusión entre gobierno y Estado de los últimos años. Acaso la posibilidad de cambio, se vincule más que a la convergencia partidaria de poderes ejecutivos. A la convergencia de la transversalidad real, para definir en clave de consenso políticas de Estado de vivienda y suelo en una ciudad mayor que la suma de sus partes.
 
Publicado en: http://www.clarin.com/opinion/Region_Metropolitana-Asentamientos-Sistema_de_transporte_0_1502849734.html