ENTRE
LÍMITES Y FRONTERAS: CLAVES GEOGRÁFICAS PARA COMPRENDER LA
CRISIS DE VENEZUELA
Diana Durán
(1) y Sergio Páez (2)
Todo
territorio es más que suelo y coordenadas: es memoria, es relato, es poder.
Venezuela nos recuerda que la geografía no es un mapa estático, sino un
lenguaje vivo que organiza la vida y el conflicto.
En cada territorio se entrelazan
tensiones y proyectos de futuro. Venezuela desborda lo político y lo económico.
Se convierte en un espejo donde se reflejan las fragilidades y las potencias de
la geografía política y la geopolítica. Comprender este conflicto exige mirar
más allá de los acontecimientos inmediatos y reconocer que el espacio no es un
telón de fondo, sino un actor central en la construcción del poder y de la vida
colectiva.
Los relatos mediáticos y
especializados sobre Venezuela han mostrado errores conceptuales y una marcada
ausencia de contextualización. Se confunden términos como límite y frontera, se
omite la singular geografía del país y se reduce el análisis a perspectivas
parciales, como la descripción de los hechos desde Cúcuta, distante 850 km de
Caracas. Este déficit revela la necesidad de un marco teórico territorial
sólido para abordar el conflicto.
Un aspecto llamativo en la
cobertura de los medios y en ciertos análisis geográficos es la ausencia de
mapas que evidencien la crisis venezolana. Al no representar cartográficamente
el territorio, el espacio geográfico se convierte en un vacío narrativo: se
habla de fronteras, de desplazamientos y de tensiones internacionales sin
mostrar la materialidad espacial que los sostiene. Esta omisión refuerza la
ideologización del relato y limita la comprensión de la crisis. Sin mapas el
conflicto se percibe como un fenómeno abstracto, desligado de la diversidad
territorial que lo configura.
Otro aspecto notorio es la
reducción del conflicto a la frontera colombo-venezolana y la omisión de la
compleja geografía interna del país, como la Faja del Orinoco o la diversidad
territorial entre Caribe, Andes y Amazonia. En tal sentido, vale aclarar que se
omite que la faja petrolífera del Orinoco es uno de los territorios
estratégicos más relevantes en la disputa con Estados Unidos. Este espacio
concentra recursos energéticos clave y explica gran parte, aunque no toda, la
tensión geopolítica.
El país tiene una geografía
diversa: litoral caribeño, cordillera andina, llanos centrales y Amazonía. Cada
región vive la crisis de manera distinta y con dinámicas propias.
Por último, la geopolítica
venezolana no puede entenderse sin considerar su proyección marítima y los
recursos asociados. El Caribe es un espacio estratégico donde EE.UU.
mantiene despliegues militares según su propia y dominante geopolítica.
Conceptos
clave
En el mundo contemporáneo, el
espacio geográfico es poder, expresado en:
- La
apropiación y el uso del suelo y de bienes escasos.
- Los
transportes y las comunicaciones.
- Las
relaciones internacionales (Durán, Baxendale, Pierre, 2000).
Por ello, todo conflicto
internacional debe analizarse considerando estas dimensiones interrelacionadas,
junto con los grandes temas de la geografía política:
|
Grandes
temas |
Contenidos |
|
Nuevo
mapa político mundial |
Sistema
mundo – Estado Nación – Localidad. Divisiones políticas en permanente cambio. |
|
Influencia
de la actividad política en el territorio |
Regiones
que ganan o pierden privilegios según políticas. |
|
Relaciones
internacionales |
Poder
estratégico en continentes y océanos. Áreas de conflicto. Procesos de
integración y desintegración. |
|
Estructura
administrativa del Estado |
Nivel
nacional, local, regional. Regionalización. |
|
Procesos
electorales |
Decisiones
políticas en clave geográfica. |
|
El Estado
como unidad política |
Modelo de
Hartshorne: fuerzas centrífugas y centrípetas que generan estabilidad o
inestabilidad (3). |
Fuente:
Durán, Baxendale, Pierre (2000)
Un aspecto crucial es
diferenciar límite y frontera. El límite es la línea abstracta acordada por los
Estados para deslindar sus soberanías; la frontera, en cambio, es el territorio
contiguo a ambos lados del límite, donde se desarrolla la vida de las comunidades.
Estos territorios se diferencian del resto de cada país por la transfiguración
de sus paisajes y los intercambios permanentes o no entre sus habitantes.
La globalización, como señala
Boisier (2003), ha introducido una nueva lógica de ordenamiento territorial que
revaloriza el territorio en múltiples dimensiones y obliga a repensar las
categorías clásicas de la geografía política.
Geografía
política y Geopolítica
Aunque se entrelazan, conviene
distinguir ambos conceptos:
La geografía
política, disciplina derivada de la geografía humana, estudia la
organización del espacio y las estructuras políticas. Taylor (1985) la define
como “el estudio de la relación entre la geografía y la política, con un
enfoque en la organización del espacio y las estructuras políticas”. Se centra
en la formación de Estados, la delimitación de fronteras y la distribución de
recursos (O’Loughlin, 2000).
La geopolítica es
el arte de gobernar con conocimientos geográficos aplicados a distintas
escalas. Mackinder (1904) la describe como “el estudio de la influencia de la
geografía en la política internacional, con un enfoque en la lucha por el poder
y la seguridad”. Se enfoca en cómo la geografía condiciona decisiones políticas
y proyección de poder (Cox, 2005).
Diferencias
clave:
Enfoque:
la geografía política analiza la organización del espacio; la geopolítica
estudia la relación entre geografía y política internacional.
Objetivo:
la geografía política describe patrones espaciales; la geopolítica busca
comprender cómo la geografía influye en la política global.
La crisis venezolana nos
recuerda que los territorios son más que coordenadas: son narraciones vivas
donde se cruzan poder, memoria y comunidad. La geografía política y la
geopolítica, al iluminar estas dinámicas, nos invitan a pensar que los límites
no son solo líneas y las fronteras, no son solo espacios de tensión, sino
escenarios donde se juega la posibilidad de imaginar los futuros de sus
comunidades.
La actual
problemática geopolítica no puede comprenderse sin considerar la tensión entre
la falta de democracia interna y la intervención de actores externos. La
erosión de las instituciones democráticas en Venezuela ha debilitado la
legitimidad del Estado y ha generado un vacío de poder que trasciende sus
fronteras. En este escenario, Estados Unidos actúa como potencia global,
proyectando su influencia política y estratégica sobre la región. Su
intervención, más allá de las motivaciones declaradas, refleja la lógica
geopolítica de una potencia que busca asegurar recursos, estabilidad y control
en su área de influencia. Así, la crisis venezolana se convierte en un espacio
donde se cruzan la fragilidad democrática de un Estado y la fuerza expansiva de
una potencia mundial.
Venezuela: mapa exclusivo de los ataques estadounidenses en
Caracas
En última
instancia, Venezuela no es únicamente un caso de conflicto: es un territorio
que nos interpela sobre la fragilidad de los Estados y la fuerza de las
poblaciones. Allí, donde las fronteras se convierten en relatos y los límites
en símbolos, se abre la pregunta esencial: ¿cómo transformar la geografía en un
lenguaje de encuentro y no de separación? En un lenguaje que se centre en las
realidades y no se tiña de ideologías extremas.
Referencias
bibliográficas
Boisier,
Sergio (2003) “Globalización, geografía política y fronteras”. Anales
de Geografía de la Universidad. Complutense. N° 23. España.
Cox,
M. (2005) “Introduction: The power of geography”. En M. Cox (Ed.), The
geopolitics reader (pp. 1-8). Routledge.
Durán,
Baxendale, Pierre (1999) Mundo contemporáneo. Buenos Aires.
Troquel.
Mackinder,
H. J. (1904) “The geographical pivot of history”. Geographical
Journal, 23(4), 421-437.
O'Loughlin,
J. (2000) “Geography and democracy: Themes and issues”. En J. O'Loughlin
(Ed.) Dictionary of geopolitics (pp. 1-12). Greenwood Press.
Taylor,
P. J. (1985). Geografía política: Sistema Mundo, Estado nación y
Localidad. Longman.
(1) Dra. En Geografía de la
Universidad del Salvador. Profesora de postítulos en Perú y Misiones
(Argentina)
(2) Dr. En Geografía de la
Universidad del Salvador. Coordinador de la carrera de Profesorado en Geografía
del Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya.
(3) El "modelo de
Hartshorne" se refiere principalmente a su legado más influyente en la
integración y singularidad regionales.


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