miércoles, 6 de abril de 2016

EJERCER SOBERANÍA APROVECHANDO LOS RECURSOS. HÉCTOR ZAJAC



EJERCER SOBERANÍA APROVECHANDO LOS RECURSOS. HÉCTOR ZAJAC
La convalidación de la ONU a la petición argentina por el incremento de su plataforma en 1.750.000 km2 es una buena noticia. Sin embargo, la positividad de sus implicancias económicas y geopolíticas se conjuga en modo potencial. La plataforma continental es una parte indivisible de la estructura geológica del continente, costa sumergida de 370 km de ancho desde la línea de playa donde la profundidad de unos 150mt. -someros si se los compara con los 3km promedio del fondo oceánico- permite que la energía solar no se pierda y genere una ocurrencia de plancton del que se nutre y medra un rango mundialmente único de especies de alto valor comercial. 

La mirada que sobrevalora las ventajas naturales, desdeñando el análisis de los factores que yacen en la brecha entre éstas y su apropiación real, y que hace aguas de cara al sub-aprovechamiento crónico de un recurso en un país que da la espalda a la pesca, es la misma que confiere un carácter superior- por invocar una “legitimidad natural”- al argumento de reivindicación de soberanía sobre Malvinas, por ser parte de la plataforma continental, y al que se oponen otros igualmente valederos como el del derecho a la autodeterminación, o las disputas por poblamiento original. Las islas británicas, por caso, están dentro de la plataforma francesa.

El signo positivo o negativo de la incidencia de la naturaleza en el destino de los países no es universal a través de la historia. Se ejerce y modifica de acuerdo a una lógica económica hegemónica a nivel mundial y un vector técnico dominante en cada contexto histórico. Las hoy excelentes tierras argentinas fueron un páramo en el fin del mundo cuando durante siglos el concepto de riqueza se basó en la acumulación de plata y oro. En cambio, enormes segmentos de territorio como las provincias del NOA vieron florecer su comercio y producción manufacturera para abastecer a la región del Potosí. 

Al revertirse la tendencia hacia la acumulación primaria, la región pampeana fue cobrando progresivamente un rol protagónico como productora de alimentos en el nuevo modelo. El NOA y Cuyo, olvidadas. Su llanura se forma por el depósito de sedimentos acarreados por ríos que le dan minerales al suelo. La dinámica llamada aluvial es fuente de riqueza que encierra una tensión latente. 

Ya Sarmiento advertía en “El Carapachay” que los sedimentos bloquean los canales de acceso al puerto de Buenos Aires, levantando el lecho del Plata, encareciendo los costos de dragado y operativos a niveles no compatibles con evolución técnica de la industria naviera actual (buques con esloras que ya sobrepasan los 300 metros y con un calado concordante). La acelerada erosión en la competitividad de los puertos fluviales resultante, no solamente es un obstáculo- junto con la falta de políticas y capitalización- para el desarrollo del sector pesquero, sino que podría comprometer el valor del suelo rural en el futuro y la importancia de toda la región de no mediar la construcción de un puerto de aguas profundas que la reposicione globalmente, abaratando sus costos de transporte. 

Es por eso que el mejor modo de honrar un fallo favorable y nuestra soberanía, es impulsar políticas para convertir los recursos naturales en sociales con infraestructura e integración, sin las exageraciones de una geopolítica unilateral de mapas trastocados, y con la convicción de que las naciones se construyen en el consenso de las mesas de negociaciones.

Héctor Zajac es geógrafo (UBA)