
Un aluvión de agua y barro ocasionó un desastre de proporciones en la localidad salteña de Tartagal, donde al menos dos personas murieron, otras diez permanecían desaparecidas y alrededor de mil tuvieron que ser evacuadas tras el desborde de un río en medio de una intensa tormenta.
Autoridades provinciales dijeron a la prensa que el lodo que bajó con bravura desde los cerros y las quebradas cercanas a la ciudad arrasó "con todo lo que encontró a su paso", incluyendo árboles, coches y casas.
El río Tartagal se salió de su cauce, volteó un antiguo puente ferroviario e inundó varias cuadras a la redonda, lo que generó importantes daños y destrozos, además de cobrarse la vida de al menos dos personas.
Las causas del alud guardan relación con las precipitaciones excesivas en forma de tormentas. Pero detrás del fenómeno natural debe tenerse en cuenta el condicionante antrópico de la deforestación. Por ello adjuntamos el siguiente trabajo para contextualizar la noticia y considerar la vulnerabilidad de la región salteña.
Informe de FARN
Salta presenta regiones con significativas tasas de deforestación de bosque nativo, en un marco en el que el gobierno argentino ha informado la emergencia forestal a nivel nacional. El bosque nativo es un sistema vital que -como tal- involucra el interés de los seres humanos si consideramos que su depredación trae aparejados un conjunto de efectos negativos que, sostenidos en el tiempo y combinados con otros efectos aun de lugares distantes (por ejemplo, una eventual contaminación del Río Uruguay), podría atraparnos en un futuro oscuro, pobre, sin salud y sin medio.
¿Qué sucede en Tartagal? ¿Nos encontramos frente a un desastre natural imprevisto? ¿O algo tiene que ver la deforestación con lo que está sucediendo?