
En noviembre, las anomalías positivas siguen
siendo destacadas sobre Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa, Santa Fe y el
entorno regional, aunque la intensidad disminuye hacia el oeste y sur del
Litoral. En el centro argentino el comportamiento es más irregular, mientras
que el centro y norte de la Patagonia conservan sectores con señal positiva.
Meteored.
EL NIÑO, LOS RÍOS ATMOSFÉRICOS Y EL PULSO HIDROLÓGICO DEL PARANÁ, EL IGUAZÚ Y EL URUGUAY
Dr. Sergio Páez. Dra. Diana
Durán
La Cuenca del Plata es una de las redes fluviales más extensas, caudalosas y dinámicas del planeta. Abarca varios países y conecta realidades geográficas muy diversas. En los últimos tiempos, quienes viven cerca de sus riberas han sido testigos de
un cambio rotundo: tras períodos de las bajantes y las sequías históricas en las que los cauces
parecían languidecer, el agua regresó con una fuerza extraordinaria.
Los ríos Paraná, Iguazú y Uruguay registran crecidas que alteran la vida de ciudades, parajes
rurales y ecosistemas. Para comprender por qué ocurren estos fenómenos
extremos, es necesario mirar tanto a la Tierra como al cielo, y seguir la ruta
invisible del agua en la atmósfera.
¿Por qué llueve tanto? La combinación de El Niño y los “ríos atmosféricos”
El detonante de estos excesos hídricos no se gesta exclusivamente en nuestras provincias ni en las
nacientes inmediatas de los ríos locales, sino a miles de
kilómetros de distancia, a partir de dos motores combinados.
El calentamiento del océano (El Niño): Cuando las aguas del Océano Pacífico Ecuatorial se calientan
por encima de sus valores promedio, se altera la circulación global de los vientos. En América del Sur, esto suele traducirse en una atmósfera mucho más inestable y propensa a
generar temporales persistentes en la región subtropical.
Los ríos atmosféricos (autopistas invisibles de vapor): En las capas bajas del cielo sudamericano opera un fenómeno vital: corrientes estrechas y concentradas de viento que
transportan volúmenes colosales de vapor de
agua. Estos ríos atmosféricos toman humedad del Océano Atlántico tropical y de la
constante evapotranspiración de la selva amazónica, la canalizan hacia el sur bordeando la Cordillera de los Andes y
la descargan de lleno sobre el Cono Sur. Su caudal flotante es comparable, e
incluso superior, al de los ríos más caudalosos del mundo.
Cuando este enorme “río aéreo” baja cargado de humedad e intercepta frentes fríos que ascienden desde el sur, esa masa de vapor condensa y se
precipita. El resultado no son lloviznas pasajeras, sino semanas enteras de
tormentas copiosas y continuas. A esto se suma que los suelos de las cuencas
altas y medias alcanzan rápidamente su capacidad máxima de absorción: al actuar como una
esponja saturada, cada nueva lluvia escurre de forma casi directa hacia arroyos
y cauces principales, disparando los niveles hidrométricos.
Tres ríos, tres dinámicas hidrológicas singulares
Aunque el Paraná, el Iguazú y el Uruguay componen el mismo sistema hidrográfico, responden de maneras muy diferentes a estas descargas concentradas.
El río Iguazú (rápido, encajonado y regulado
por represas): Nace en las sierras del este brasileño y fluye encajonado en un lecho basáltico con barrancas pronunciadas, sin planicies aluviales amplias donde
atenuar el caudal. A lo largo de su curso en Brasil existen importantes
complejos hidroeléctricos escalonados (como
Foz do Areia, Salto Caxias y Baixo Iguaçu, entre otros). Si bien estas obras retienen y regulan los pulsos
ordinarios, ante lluvias extremas de los ríos atmosféricos sus embalses se colman
con rapidez y deben abrir compuertas. La combinación de la fuerte pendiente
natural y la saturación de los reservorios genera aumentos verticales de caudal
en cuestión de horas o pocos días, obligando en ocasiones al repliegue de
pasarelas en las Cataratas para resguardar la infraestructura turística.
El río Uruguay (el más repentino): De morfología similar al Iguazú, presenta pendientes
pronunciadas y escasa capacidad de retención natural en su tramo superior. Su respuesta hidrológica es sumamente ágil: experimenta ascensos
violentos y descensos igualmente rápidos. Las poblaciones costeras en las riberas de Misiones, Corrientes y
Entre Ríos disponen de márgenes temporales muy breves
de preaviso cuando los temporales azotan el sur de Brasil.
El río Paraná (el gigante de avance progresivo y prolongado): Con una cuenca de
dimensiones continentales, el Alto Paraná cuenta además con decenas de presas
hidroeléctricas en territorio brasileño que amortiguan los primeros picos de escurrimiento. No obstante, una
vez que la capacidad de retención de los embalses se agota,
la masa líquida que desciende es
inmensa. Por su escala, el Paraná tarda más días o semanas en alcanzar su cresta máxima, pero una vez que el río crece, la permanencia de las aguas altas en sus valles se extiende
durante meses.
Consecuencias territoriales, socioambientales
y ecológicas
Una crecida extraordinaria no constituye únicamente un evento hidrológico; redefine profundamente la geografía del territorio.
Anegamiento urbano y evacuaciones: Los sectores urbanos emplazados en áreas bajas o valles de inundación sufren el impacto directo del avance del agua. Se producen
anegamientos de viviendas, evacuaciones masivas de familias ribereñas y la interrupción de servicios básicos como agua potable, redes cloacales y energía eléctrica.
Compromiso de la infraestructura vial: La energía del agua y la crecida de
arroyos afluentes provocan el desborde de alcantarillas, la erosión de cabeceras y bases de puentes, y cortes de rutas provinciales y
nacionales que aíslan temporalmente a parajes
y municipios rurales.
Afectación agropecuaria y fluvial: En el ámbito rural, los campos de pastoreo e islas forrajeras quedan
sumergidos, demandando el traslado urgente del ganado para evitar mortandades.
En los canales fluviales, la velocidad del flujo, sumada al arrastre de árboles y camalotales desprendidos, dificulta o paraliza el transporte
comercial por hidrovía.
La función ecológica del pulso de inundación: Para los ecosistemas fluviales, estos eventos
son fundamentales y necesarios. La crecida reconecta el cauce principal con
lagunas, bañados e islas aluviales,
fertilizando suelos mediante sedimentos, oxigenando cuerpos de agua estancados
y activando los ciclos de reproducción y desove de peces migratorios nativos.
Crecidas y gestión del territorio
Aprender a convivir con el río exige comprender que las crecidas extraordinarias son pulsos naturales
propios de la dinámica de la Cuenca del Plata,
amplificados hoy por la deforestación de las cuencas altas —que reduce la infiltración natural del suelo— y la variabilidad climática global. La gestión prospectiva del territorio
no debe buscar dominar el curso del agua a cualquier costo, sino planificar de
manera inteligente: optimizar los sistemas de alerta hidrometeorológica temprana, respetar las riberas y planicies de inundación evitando
asentamientos en áreas de riesgo, y conservar las cubiertas vegetales que
actúan como reguladores biológicos frente al impacto de los temporales.
Referencias bibliográficas
Barros, V. R., Clarke, R., & Silva Dias, P. (Eds.). (2006). El
cambio climático en la Cuenca del Plata.
Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA) / CONICET.
Calcagno, A., Celaya, M., Collado, P., & López, A. (2000). Visión del agua para las Américas hacia el 2025: Cuenca del Plata. Comité Intergubernamental Coordinador de los Países de la Cuenca del Plata (CIC).
Neiff, J. J. (2004). El río Paraná en su tramo medio:
Biogeografía y régimen de pulsos. Ediciones UNL (Universidad Nacional del Litoral).
Popolizio, E. (2006). Geomorfología e hidrología de la Cuenca del Plata:
Aportes para una gestión ambiental del territorio.
Centro de Geociencias Aplicadas, Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).
LECTURAS RELEVANTES
Estado del cambio climático. VIDEO
https://youtu.be/ApOt4agJVBM?si=O5p6reOdNTqHb29d

ATLAS DE RIESGO
CLIMÁTICO DE LA ARGENTINA
https://drive.google.com/file/d/146gzBNrLo00-36WkOMb3h01cQHSXxiSS/view?usp=sharing
Proyecciones
climáticas generales
Tendencias de
temperatura: En un escenario de emisiones altas,
las anomalías de temperatura podrían alcanzar los +2,0 °C para 2050 y hasta
+4,3 °C para 2100.
Comportamiento de las
precipitaciones: Muestran patrones complejos e
interanuales muy variables, previéndose reducciones en la precipitación anual
total en los escenarios proyectados para 2050.
Condiciones del mar:
Se anticipa un incremento general en la temperatura de la superficie del mar
(de hasta +3 °C en escenarios altos) y un descenso progresivo en los niveles de
pH (acidificación).
Captura pesquera:
Se proyectan disminuciones en el potencial del máximo rendimiento sostenible
del sector pesquero para mediados de siglo.
Peligros en el
litoral: El constante ascenso del nivel del mar aumentará
la erosión de playas de arena, así como la intensidad y frecuencia de mareas de
tormenta e inundaciones.
Población en riesgo:
Se estima que para el año 2060, la población expuesta en zonas costeras de baja
altitud podría incrementarse a 7,6 millones de habitantes.
Distribución e
hidrología: Argentina posee abundantes recursos, pero con
una distribución muy desigual; aproximadamente el 76 % de la superficie
nacional presenta condiciones de aridez o semiaridez.
Amenaza de sequías e
inundaciones: Se prevé un aumento de la frecuencia
de sequías hidrológicas y un drástico incremento en la cantidad de personas en
riesgo por inundaciones fluviales para 2050.
Riesgos en ciudades:
Las olas de calor más prolongadas e intensas, sumadas al efecto de la isla de
calor urbana, afectarán la demanda energética y la calidad de vida de la
población.
Enfermedades
vectoriales y mano de obra: Aumentará sustancialmente la
idoneidad climática para la propagación del dengue, Zika y malaria, al tiempo
que la mortalidad relacionada con el calor y la productividad laboral
empeorarán.
Metas de mitigación:
Mediante la actualización de sus NDC, Argentina se comprometió a no superar las
359 TmCO2eq de emisiones anuales para el año 2030.
Planificación de
adaptación: Aunque el país recibe financiamiento
internacional enfocado en mitigación y adaptación, carece de una ley marco
general o de un plan nacional estratégico consolidado de adaptación.
Durán, Diana et al (2025) Educación y gestión ambientales
frente a los desafíos del cambio climático Memoria-Academy-06-Educacion-gestion-ambientales. -
Google Drive
CUENCA DEL PLATA: GEOPOLÍTICA DE LOS RECURSOS NATURALES
GEOPERSPECTIVAS - GEOGRAFÍA Y EDUCACIÓN: CUENCA DEL PLATA:
GEOPOLÍTICA DE LOS RECURSOS NATURALES

Strahler, Arthur. Strahler, Alan. (1994) Geografía Física. Barcelona, Omega. Capítulo Escorrentía y recursos hídricos Un capítulo básico para el análisis e interpretación de los recursos hídricos.
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