Parte argentina de la cuenca del Río Iguazú 11_iguazu_web-min.jpg (7016×4959)
REPRESAS EN EL RÍO IGUAZÚ: EL GIGANTE
ESCALONADO
Dr. Sergio Páez. Dra. Diana Durán
El río Iguazú es mucho más que el telón de
fondo de una de las siete maravillas naturales del mundo; es un gigante
domesticado. Aunque las Cataratas del Iguazú proyectan una imagen de naturaleza
virgen e indómita, la realidad es que su ritmo cardíaco —el caudal de agua—
está organizado por una serie de infraestructuras humanas situadas aguas
arriba.
A diferencia de otros ríos que fluyen
libremente desde sus nacientes hasta su desembocadura, el Iguazú Superior,
principalmente en territorio brasileño, funciona como una "escalera de
agua". A lo largo de su curso se han construido seis grandes represas
hidroeléctricas: Foz do Areia, Segredo, Salto Santiago, Salto Osório, Salto
Caxias y Baixo Iguaçu.
Estas estructuras no están allí por capricho
estético, sino para responder a la creciente demanda energética de Brasil. La
última de ellas, Baixo Iguaçu, se encuentra a escasos 30 kilómetros de los
saltos y actúa como el "grifo final" que determina cuánta agua llega
efectivamente al Parque Nacional.
Rio Iguazú, represa Baixo Iguazu y parte del
Parque Nacional Iguazú del lado brasileño. Fotografía Sergio Páez.
El mecanismo de regulación
El conflicto entre la ecología y la economía
se manifiesta en la fluctuación del caudal. Las represas operan bajo un sistema
de regulación que puede generar dos fenómenos críticos:
El efecto fin de semana significa
que, durante los días de menor demanda industrial de energía, las represas
suelen cerrar sus compuertas para acumular agua. Esto ha provocado que, en
ocasiones, las Cataratas del Iguazú luzcan hilos de agua en lugar de sus
potentes cortinas, afectando la actividad turística y el geosistema fluvial.
Asimismo, se verifica la mitigación de crecidas
cuando, en épocas de lluvias extremas, las represas actúan como amortiguadores,
aunque su capacidad es limitada. Si los embalses se llenan, la apertura de
compuertas puede generar crecidas repentinas que obligan a cerrar las pasarelas
del circuito de la Garganta del Diablo.
Impacto ambiental y turístico
La regulación del caudal no solo altera la
vista desde los miradores; transforma la biodiversidad del río. Las especies de
peces que dependen de los ciclos naturales de inundación y sequía ven sus
ritmos alterados por una "estacionalidad artificial" impuesta por los
vaivenes de la carga eléctrica.
Desde la perspectiva del turismo, la
incertidumbre se ha vuelto una constante. La gestión del agua del Iguazú es hoy
un ejercicio de diplomacia y técnica, en la que los acuerdos entre los
organismos energéticos y las autoridades ambientales intentan mantener un caudal
mínimo que preserve la majestuosidad de los saltos.
El caudal promedio de las Cataratas del
Iguazú es de aproximadamente 1.500 metros cúbicos por segundo (m3/s),
pero debido a la regulación y factores climáticos. Este valor ha llegado a caer
por debajo de los 300 m3/s o superar los 40.000 m3/s en inundaciones
históricas.
Las represas sobre el río Iguazú representan
el eterno dilema del progreso: la necesidad de energía frente a la conservación
de santuarios naturales. Si bien estas obras son vitales para el desarrollo
regional, convierten a las Cataratas del Iguazú en una maravilla
"semi-natural", cuya belleza depende, en última instancia, de un
interruptor humano. La sostenibilidad del sitio depende, sin duda, de la
gestión transfronteriza que priorice el equilibrio ecológico sobre la máxima
eficiencia energética.
La represa de Baixo Iguaçu es, sin duda, la
más controversial y relevante para el estado actual de las Cataratas, debido a
su ubicación estratégica. Aquí te detallo los puntos clave de esta central:
Localización y función de pulmón
Inaugurada en 2019, se encuentra en el estado
de Paraná, Brasil, a solo 30 kilómetros aguas arriba de las Cataratas del
Iguazú. A diferencia de las otras represas del río, Baixo Iguaçu es la última
de la cascada hidroeléctrica, lo que la convierte en el "regulador
final". Su función es recibir el agua …
El río Iguazú tiene una extensión total
aproximada de 1.300 a 1.320 kilómetros. Nace en la Serra do Mar, región
metropolitana de Curitiba en el Estado de Paraná, Brasil, recorre gran parte de
ese país, y en sus últimos 115 kilómetros sirve de frontera entre Argentina y
Brasil antes de desembocar en el río Paraná.
En el esquema se observan las represas del
Río Iguazú que inundan 600 kilómetros de valle, desde la ciudad brasilera de
Porto Uniao, hasta el Parque Nacional Iguazú. El croquis es una captura tomada
de Google Maps. Los números indican la ubicación de las represas en el orden en
que están listadas abajo:
1. Foz de Areia
2. Salto Segredo
3. Salto Santiago
4. Salto Osorio
5. Salto Caxias
6. Baixo Iguaçú
Argentina: Río Iguazú: una catástrofe
ecológica perfecta | Biodiversidad en América Latina
LA SINGULARIDAD GEOGRÁFICA GUAYRAENSE
Se trata de un libro anticipatorio del Ing.
Mario Claudio Fuschini Mejía (1978, Ed. Oikos) que analiza la región del
Guairá, caracterizada por la cuenca del río Paraná y sus cataratas. Esta obra geográfica
e histórica -pues anticipó cuestiones que luego se transformaron en certezas-, destaca
las particularidades físicas, históricas y geográficas de esta zona fronteriza,
a menudo asociada con la destrucción de los Saltos del Guairá.
Se enfoca en la geografía física y la
historia de la región del Guairá, situada en la zona de influencia de los
antiguos Saltos del Guairá, en la frontera entre Paraguay y Brasil.
¿De qué se trata la singularidad geográfica?
El trabajo subraya las características únicas
del relieve, la hidrografía y la importancia geopolítica de esta cuenca alta
del Paraná, antes de la construcción de la represa de Itaipú que inundó los
saltos.
"El aprovechamiento de ríos de cursos
sucesivos, solamente con fines de producción hidroeléctrica, puede provocar
cambios en su comportamiento y, por consiguiente, daños imprevisibles a los
países condóminos", sostiene Mario Fuschini Mejía en su libro "La
singularidad geográfica guayraense".
El gran hidrólogo y geógrafo
por experiencia argentino investigó las variantes que comenzó a registrar el
río Paraná, a partir de la construcción sucesiva de aproximadamente treinta y
cinco diques por parte de los brasileños en su alta cuenca y sus afluentes
principales.
Fuschini Mejía advirtió
acerca de las imprevisibles consecuencias para esta región de la tala
indiscriminada de bosques nativos, dando lugar al avance de las fronteras
agropecuarias en Brasil y el Paraguay.
Frente al aumento del consumo
interno, el vecino mayor del Mercosur sigue explotando sus recursos hídricos
para generar energía.
Toda la cuenca ha sido
deforestada, y cuando llueve como sucedió recientemente el agua escurre con
gran intensidad por el suelo desprovisto de vegetación. Y como los embalses
también desbordan, abren sus compuertas en cascada, lo que aumenta la velocidad
de las crecidas, siendo las más perjudicadas las comunidades situadas aguas
abajo.
ARTÍCULOS AMPLIATORIOS
Deforestación,
represas y caza furtiva en las Cataratas del Iguazú | Ambiente Radio
GIRAUT, M. A. (2023), Argentina
físico-natural: Aguas superficiales. ANIDA. Atlas Nacional Interactivo de
Argentina. Instituto Geográfico Nacional. https://static.ign.gob.ar/anida/
fasciculos/fasc_aguas_sup_sub.pdf
La Tierra podría considerarse un planeta
acuático, por cuanto el 71% de su superficie se halla cubierta de agua. Sin
embargo, de esa importante masa líquida, solo el 3% está disponible para el
consumo humano, siendo su distribución poco uniforme en las distintas latitudes
del planeta, situación que se observa en la República Argentina. La ubicación
geográfica y su amplia extensión latitudinal, sumada a la diversidad de
relieves y tipos climáticos, constituyen los elementos que le aportan
características distintivas a la configuración de la red hidrográfica del
territorio nacional. Esta red comprende a las denomina das aguas superficiales:
los ríos, lagos, lagunas y esteros, así como también las aguas subterráneas y
campos de hielo. Argentina presenta, al noreste, ríos caudalosos, largos y
navegables, en tanto que, al norte y al oeste, los ríos son menos caudalosos y
extensos. Hacia el sur, próximo a la cordillera de los Andes, pueden observarse
nuevamente ríos de escurrimiento superficial importante, que disminuye a medida
que atraviesan la región patagónica. Un elevado porcentaje del territorio, sin
embargo, presenta condiciones típicas de climas áridos o semiáridos, incluso
con manifestación de déficit hídrico, situación que se presenta cuando la
demanda de agua supera la cantidad disponible en un determinado ambiente,
incluso en términos potenciales.







