85ª SEMANA DE GEOGRAFÍA - CONGRESO NACIONAL DE GEOGRAFÍA Tema convocante TERRITORIOS EN DISPUTA: GEOPOLÍTICA DE LOS RECURSOS ESTRATÉGICOS
85ª SEMANA DE GEOGRAFÍA - CONGRESO NACIONAL DE GEOGRAFÍA Tema convocante TERRITORIOS EN DISPUTA: GEOPOLÍTICA DE LOS RECURSOS ESTRATÉGICOS
Sergio Páez y Diana Durán
El espacio geográfico argentino es un
escenario dinámico donde interactúan de manera constante los subsistemas
naturales y los humanos.
Dentro de los factores que alteran la estabilidad de estos sistemas, el fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) se destaca como uno de los modificadores atmosféricos más potentes a escala global. El ENOS consiste en un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Océano Pacífico Ecuatorial, cuyas conexiones atmosféricas perturban el régimen de precipitaciones y temperaturas en el cono sur americano.
La llegada de El Niño plantea desafíos profundos para la geografía física y humana del país. El análisis geográfico actual revela un incremento acelerado en la velocidad de transición de la fase neutra hacia el calentamiento oceánico, y genera alarmas ante la posibilidad de un evento de gran intensidad.
Este artículo aborda las consecuencias geográficas de este fenómeno a través de sus impactos diferenciados en el territorio, la vulnerabilidad de las áreas urbanas y rurales, y la necesidad estructural de una gestión integral del riesgo.
El impacto asimétrico en el espacio geográfico argentino
Desde una perspectiva de la geografía física, el territorio argentino no experimenta los efectos de El Niño de manera uniforme. La extensión latitudinal del país y la disposición de sus relieves generan respuestas climáticas e hidrológicas marcadamente diferenciadas.
Regiones del Noreste (NEA) y Pampeana
Estas áreas constituyen las zonas con mayor susceptibilidad a los efectos hídricos de El Niño. Las perturbaciones en la Circulación de Walker modifican el flujo de vientos alisios, lo que intensifica el ingreso de masas de aire cálido y húmedo provenientes del anticiclón del Atlántico Sur hacia el interior continental. La consecuencia directa es un incremento sustancial en el volumen y frecuencia de las precipitaciones durante los meses de invierno y primavera. Cuencas hídricas de gran envergadura, como la del Río de la Plata, sufren saturación de suelos e incrementos críticos en los caudales de los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay.
Regiones del Noroeste (NOA), Cuyo y Patagonia
En contraste con el este húmedo, los sectores occidentales y cordilleranos exhiben comportamientos opuestos. En el Noroeste Argentino (NOA) y el norte de Cuyo, las proyecciones climáticas sugieren un invierno con precipitaciones por debajo de la media histórica, acentuando los rasgos de aridez invernal estructural de la región. No obstante, en amplias zonas del centro y norte patagónico se prevé un comportamiento de humedad variable, con incrementos de lluvias locales que rompen con los esquemas de sequías de años anteriores.
Geografía económica y vulnerabilidad agraria
El espacio rural argentino, organizado principalmente en torno al modelo agroexportador, sufre una profunda reconfiguración logística y productiva ante los efectos de El Niño. La relación entre clima y sociedad se vuelve crítica en la zona núcleo pampeana.
Por un lado, el incremento de la humedad edáfica (del suelo) tras ciclos prolongados de sequía extrema (por efecto de La Niña) actúa inicialmente como un factor dinamizador para la recarga de los perfiles hídricos de la tierra, favoreciendo la planificación de cultivos de verano como la soja y el maíz. Sin embargo, cuando el evento meteorológico evoluciona hacia una intensidad severa —el denominado "Súper Niño"—, el beneficio se transforma en perjuicio. Los anegamientos prolongados de campos provocan la pérdida total de lotes por asfixia radicular, se retrasan los calendarios de siembra y propician la proliferación de plagas y enfermedades fúngicas.
Asimismo, la geografía del transporte y las redes de circulación colapsan. Los caminos rurales y las rutas secundarias sin pavimentar pierden transitabilidad: se aíslan las colonias agrícolas y se paraliza el flujo de mercancías hacia los principales nodos portuarios del Gran Rosario y el frente fluvial bonaerense.
Vulnerabilidad urbana y riesgo social
La geografía urbana contemporánea permite entender cómo los eventos naturales extremos se traducen en desastres sociales debido a las falencias en el ordenamiento territorial. El aumento de lluvias intensas se traduce en severas inundaciones y anegamientos dentro de los principales aglomerados urbanos del país, tales como el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Santa Fe y Resistencia.
Las inundaciones no son catástrofes naturales, sino el resultado combinado de la amenaza climática y la vulnerabilidad social preexistente en el espacio construido.
El crecimiento urbano no planificado en valles de inundación y humedales reduce de forma drástica la capacidad de infiltración del suelo debido a la impermeabilización que produce el hormigón. Las poblaciones socioeconómicamente más vulnerables, asentadas en asentamientos informales ubicados en las periferias inundables y cuencas degradadas (como las de los ríos Matanza-Riachuelo o Reconquista), experimentan el mayor nivel de riesgo.
Los desplazamientos forzados, la pérdida de bienes materiales y el brote de vectores sanitarios (como el mosquito transmisor del dengue, potenciado por las temperaturas invernales inusualmente altas) exponen la inequidad socioespacial en la distribución del riesgo ambiental.
Corolario
La llegada del fenómeno de El Niño a la Argentina expone de manera nítida la fragilidad de las interacciones entre los ciclos climáticos globales y la organización del espacio nacional. La mirada geográfica nos enseña que el impacto del fenómeno no reside únicamente en los milímetros de agua caídos o en el aumento de las temperaturas superficiales del mar a miles de kilómetros de distancia, sino en la capacidad de respuesta, adaptación y resiliencia de los distintos territorios y actores sociales.
Para mitigar los efectos de este escenario climático, se vuelve imperioso trascender la respuesta de emergencia ante el desastre y avanzar hacia políticas de Estado sólidas basadas en el ordenamiento ambiental del territorio, la inversión en infraestructura hidráulica resiliente y el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana liderados por organismos técnicos. Solo mediante una comprensión profunda y multidimensional del espacio geográfico se podrá transformar la amenaza de El Niño en un factor gestionable que no comprometa el desarrollo humano, económico y ambiental de la nación.
La educación ambiental, entendida como un proceso de concientización y promoción social sobre los problemas ambientales y sus alternativas de solución, es también una respuesta preventiva a estos fenómenos globales de efectos regionales.
Bibliografía consultada
Clarín. (2026, 1 de junio). Llega "El
Niño" y el primer impacto del fenómeno ya se nota en el nuevo pronóstico
del clima para este invierno. Clarín. https://www.clarin.com/sociedad/llega-nino-primer-impacto-fenomeno-nota-nuevo-pronostico-clima-invierno_0_gY5OoHV1iT.html
Federación Internacional de Sociedades de la
Cruz Roja y de la Media Luna Roja [IFRC]. (2026, 28 de abril). "El
Niño" 2026: ¿Cómo nos preparamos para sus efectos en América Latina y el
Caribe? https://www.ifrc.org/es/articulo/el-nino-2026-como-nos-preparamos-para-sus-efectos-en-america-latina-y-el-caribe
Instituto Geográfico Nacional [IGN].
(s.f.). Los efectos de “El Niño” y “La Niña” y su monitoreo en Argentina.
Ministerio de Defensa. https://www.ign.gob.ar/content/efectos-el-ninio-y-la-ninia-en-argentina
Servicio Meteorológico Nacional [SMN].
(2026). Boletín Climatológico Trimestral: Tendencias de Precipitación y
Temperatura para el Trimestre Junio-Julio-Agosto 2026. Ministerio de Defensa.
PARA AMPLIAR EL TEMA
Proyecciones
sobre El Niño 2026
Tiempo: 2026-06-24
22:05:05
Magnitud: 7.4
Latitud: 10.69°N
Longitud: 67.10°W
Profundidad: 13 km
Tiempo: 2026-06-24 22:04:32
Magnitud: 7.3
Latitud: 10,41°N
Longitud: 68,52°O
Profundidad: 12 km
ESPACIO,
TECTÓNICA Y VULNERABILIDAD: UN ANÁLISIS GEOGRÁFICO DE LA SISMICIDAD EN
VENEZUELA
SERGIO PÁEZ. DIANA DURÁN
Desde la
perspectiva geográfica, el territorio no es un escenario estático, sino el resultado
dinámico de interacciones físicas y humanas.
Venezuela
se encuentra localizada en el extremo norte de la masa continental
sudamericana, lo que le confiere una configuración geológica de alta
complejidad.
La
sismicidad histórica y reciente del país —marcada de manera contundente por el
severo doble evento sísmico ocurrido el 24 de junio de 2026, con 7.2 y 7.5 en
la escala de magnitud de momento (M_w)— no constituye un fenómeno aislado ni
fortuito. Por el contrario, responde de forma directa a la dinámica espacial
del contacto de placas y a la distribución asimétrica de la población y las
vulnerabilidades de su geografía.
Este articulo
analiza tres ejes fundamentales: la configuración tectónica como determinante
del relieve; la espacialidad de los sistemas de fallas activos y la
vulnerabilidad humana frente al riesgo sísmico.
El contexto
tectónico y la geografía física del contacto
El
espacio geográfico venezolano está condicionado por la interacción cinemática
de dos grandes bloques de la litosfera: la Placa del Caribe, que se desplaza en
sentido relativo hacia el Este, y la Placa Sudamericana, que opone resistencia
moviéndose hacia el Oeste. Esta franja de contacto no delimita una línea
simple, sino una zona de deformación compleja y difusa que abarca varias
decenas de kilómetros de ancho.
Esta
interacción transcurrente (falla de desgarre o rumbo) ha tallado los
principales rasgos del relieve venezolano. El empuje y cizallamiento entre
ambas placas dieron origen al arco montañoso costero-andino, que atraviesa el
territorio desde el suroeste, en los límites de la cordillera de Los Andes,
hasta el extremo oriental en la península de Paria.
Los
sismos gemelos de 2026, cuyo epicentro se localizó en la costa
centro-occidental, cerca de Morón (Estado Carabobo), evidencian la súbita
liberación de la energía elástica acumulada durante décadas debido al
acoplamiento friccional de estas estructuras rocosas.
Espacialidad
y segmentación de los sistemas de fallas
Para la
geografía física, la localización de las zonas de ruptura permite sectorizar el
riesgo. En Venezuela, el límite de placas se segmenta en tres grandes sistemas
de fallas sismogénicas interconectadas.
Sistema
de Fallas de Boconó: Se extiende por más de 500 kilómetros desde la
depresión del Táchira hasta el mar Caribe (Morón). Es la columna vertebral
tectónica del occidente del país y responsable de la alta sismicidad de la
región andina.
Sistema
de Fallas de San Sebastián: Bordea la fachada marítima norte-central y
discurre de manera paralela a la Cordillera de la Costa, ejerciendo una
influencia directa sobre la Fosa de Cariaco y las principales áreas urbanas del
centro del país.
Sistema
de Fallas de El Pilar: Domina el paisaje geológico del oriente
venezolano, atravesando longitudinalmente el Estado Sucre.
El evento
de junio de 2026 activó de manera sucesiva (con solo 39 segundos de diferencia)
segmentos críticos en la zona de transición donde la falla de Boconó se
articula con el sistema de San Sebastián. Geográficamente, la escasa
profundidad focal estimada (aproximadamente 10 a 13 kilómetros) maximizó la
propagación de las ondas superficiales, amplificando el impacto morfológico y
estructural en la superficie habitable.
Geografía
humana: distribución de la población y vulnerabilidad espacial
El
verdadero impacto geográfico de un terremoto se mide en la superposición del
peligro natural con el espacio antrópico. Existe una aparente contradicción demográfica
en Venezuela: el arco montañoso septentrional, modelado por las fuerzas
tectónicas y propenso a sismos destructores, concentra aproximadamente al 80%
de la población nacional. Ciudades como Caracas, Valencia, Maracay y
Barquisimeto se asientan directamente sobre cuencas sedimentarias intramontanas
o valles fluviales adyacentes a las fallas activas.
Desde el
enfoque de la geografía humana, los sedimentos blandos de estos valles tienden
a amplificar de manera drástica las ondas sísmicas a través del fenómeno de
respuesta de sitio o licuefacción de suelos, comprometiendo gravemente la
infraestructura urbana. Los recientes daños en fachadas, hospitales y sistemas
de interconexión eléctrica en la zona centro-occidental y en el estado Zulia no
son solo consecuencia de la magnitud del sismo, sino de una vulnerabilidad
espacial acumulada, caracterizada por densidades de población elevadas en zonas
de alta amenaza geológica y deficiencias en la planificación territorial.
Análisis
geográfico final
El
análisis geográfico del destructivo terremoto en Venezuela demuestra que los
sismos no son eventos meramente eventos del subsuelo, sino procesos integrales
que configuran y alteran el territorio. La interacción transcurrente entre las
placas del Caribe y Sudamericana determina tanto el imponente relieve montañoso
del país como su latente amenaza sísmica.
La
lección geográfica de los sismos de 2026 enfatiza la necesidad de adecuar la
ordenación del territorio y el urbanismo a las realidades físicas de la litosfera.
Solo mediante una comprensión profunda de la geografía física y de la
distribución espacial de la población se podrán diseñar estrategias de
mitigación que reduzcan la vulnerabilidad socio-espacial de los asentamientos
humanos en Venezuela.
Bibliografía
consultada
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por sismos históricos en Venezuela. Revista Geográfica Venezolana, 43(1),
39-62.
Carranza,
B. (25 de junio de 2026). Científicos explican choque de placas que provocó
terremoto en Venezuela. El Salvador.
https://www.elsalvador.com/noticias/internacional/cientificos-explican-lo-que-provoco-terremoto-en-venezuela-/1280217/2026/
Fiedler,
G. (1988). Los terremotos históricos de Venezuela y su sismicidad. Boletín de
la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, 48(151-152), 45-89.
Grases,
J. (2006). El terremoto del 21 de octubre de 1766: Inicio de la sismicidad
histórica en Venezuela. Boletín de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas
y Naturales, 66(1-2), 15-28.
https://acfiman.org/wp-content/uploads/2023/04/bacfiman66.1-2.15.pdf
Lugo, M.,
& Schubert, C. (1990). La falla de Boconó y la sismicidad asociada en el
occidente de Venezuela: Una perspectiva geomorfológica. Acta Científica
Venezolana, 41(3), 172-185.
Schubert,
C. (1984). Neotectónica de la región septentrional de Venezuela: Una revisión
de los sistemas de fallas de Boconó, San Sebastián y El Pilar. Revista de la
Asociación Geológica Argentina, 39(3-4), 210-224.
PARA
AMPLIAR
Las imágenes por satélite tomadas antes y después de que dos terremotos consecutivos sacudieran Venezuela muestran la gravedad de los daños sufridos en algunas zonas del país.
Los
terremotos redujeron a escombros bloques de pisos de gran altura, locales
comerciales y viviendas particulares.
Antes
y después: imágenes muestran edificios reducidos a escombros
Nuevo mapa mundial de placas tectónicas: ¿por qué se mueven? ¿Cuántas hay?
M 7.5 - 28 km SE of Yumare, Venezuela Servicio Geológico Minero de USA
caribbean_tsum.pdf Tectónica de la zona afectada por los sismos
GEOPERSPECTIVAS
- GEOGRAFÍA Y EDUCACIÓN: GESTIÓN DE LOS RIESGOS AMBIENTALES
Desaparecidos Terremoto Venezuela Para reportar personas que no se encuentran en Venezuela tras el terremoto
EL PÉNDULO GLOBAL: ASIA
ORIENTAL Y LA RECONFIGURACIÓN DEL ORDEN MUNDIAL
Dr. Sergio Páez
El orden mundial posterior a
la Guerra Fría, caracterizado por la hegemonía indiscutible de Estados Unidos y
el diseño institucional de Occidente, atraviesa un proceso de profunda
mutación.
El epicentro dinámico de
este cambio no se encuentra en las capitales atlánticas, sino en Asia Oriental.
El ascenso económico, tecnológico y militar de esta región —liderado por China,
pero respaldado por la solidez de actores del poder tales como Japón y Corea
del Sur— está desplazando el eje geopolítico global del Atlántico al Pacífico.
Este fenómeno no implica únicamente una redistribución del poder material, sino
también un desafío directo a las normas, valores e instituciones que han gobernado
las relaciones internacionales durante las últimas ocho décadas.
El Ascenso económico y el tránsito
del eje geopolítico
El factor primordial en la
metamorfosis del orden global ha sido el vertiginoso desarrollo económico de
Asia Oriental. Iniciado por el "milagro japonés" en la posguerra,
continuado por los "tigres asiáticos" se ha consolidado de forma intensa
y total por la apertura económica de China. La región se ha transformado en la
fábrica del mundo y en el principal motor de innovación tecnológica.
Este desplazamiento de la
riqueza ha modificado la economía global. Proyectos de infraestructura a gran
escala, como la Iniciativa de la Franja y la Ruta (la Nueva Ruta de la
Seda), ejemplifican cómo Asia Oriental no solo participa en los flujos
globales, sino que está rediseñando los mapas de conectividad comercial y
energética en Eurasia y África. La creación de instituciones financieras
alternativas, como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII),
demuestra una clara voluntad de construir un andamiaje financiero que no
dependa exclusivamente del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial.
El desafío al multilateralismo
occidental
La transición de poder en
Asia Oriental plantea una dicotomía en la estructura del orden mundial. Por un
lado, se observa una fuerte tendencia hacia la multipolaridad, en la que China
busca reclamar un estatus de gran potencia y establecer una esfera de
influencia regional que restrinja la presencia militar y política
estadounidense en el Indo-Pacífico. Este choque de visiones ha reactivado la
teoría de las trampas geopolíticas clásicas, donde una potencia emergente
desafía la preeminencia de la potencia establecida.
Por otro lado, coexiste un
entramado de profundas interdependencias. A diferencia de la Guerra Fría, las
economías de Asia Oriental y Occidente están íntimamente ligadas mediante
complejas cadenas globales de suministro. Esto genera que el orden actual no se
fracture en forma notoria en bloques ideológicos cerrados, sino que se
caracterice por una intensa competencia en áreas estratégicas (como los
semiconductores, la inteligencia artificial y el control de rutas marítimas) en
un marco de convivencia económica obligada.
Tensiones regionales y seguridad
global
A pesar de su éxito
comercial, Asia Oriental adolece de una arquitectura de seguridad regional
robusta. La persistencia de disputas territoriales en el Mar de China
Meridional, las tensiones en el Estrecho de Taiwán y la inestabilidad en la península
de Corea representan algunos de los puntos de fricción más peligrosos.
La respuesta de los actores
regionales frente al ascenso chino ha fragmentado las estrategias de seguridad.
Mientras que países como Japón han flexibilizado sus políticas de defensa
pacifistas y fortalecido alianzas como el Quad junto a Estados Unidos, India y
Australia, otros intentan mantener un delicado equilibrio para no comprometer
sus lazos económicos con Beijing ni su seguridad con Washington. Estas
dinámicas demuestran que el nuevo orden mundial no se define mediante un control
monolítico, sino a través de equilibrios de poder volátiles y minilateralismos
(alianzas pequeñas y focalizadas).
Asia Oriental ha dejado de
ser una periferia del sistema internacional para convertirse en su principal
motor y en el escenario donde se dirimen las reglas del siglo XXI. El orden
mundial ya no es puramente occidental, pero tampoco es exclusivamente asiático;
evoluciona hacia una estructura híbrida y multipolar. El gran desafío global no
radica en impedir el inevitable protagonismo de Asia Oriental, sino en
gestionar la transición de poder de manera que la competencia estratégica no
derive en un conflicto abierto que desmantele la estabilidad global.
Bibliografía consultada
Delage, F. (2011). El auge
de Asia: implicaciones estratégicas. En Cuadernos de Estrategia, (143), 13-44.
Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). https://www.ieee.es/Galerias/fichero/cuadernos/CE_143_Asia.pdf
Kissinger, H. (2021). Orden
mundial: Reflexiones sobre el carácter de las naciones y el curso de la
historia (T. Fernández Aúz & B. Eguibar, Trads.). Debate.
Merino, G. E., Regueiro
Bello, L. M., e Iglecias, W. T. (Coords.). (2022). China y el nuevo mapa del
poder mundial: Una perspectiva desde América Latina. CLACSO. https://www.clacso.org/wp-content/uploads/2024/06/China-nuevo-mapa.pdf
Palacios, J. J. (2011). El
orden mundial a inicios del siglo XXI: orígenes, caracterización y perspectivas
futuras. Espiral: Estudios sobre Estado y Sociedad, 18
(52), 225-265.
Ramírez-Ruiz, R.
(2024). Las fronteras de Asia: Estados y territorios en disputa. Relaciones
Internacionales, (57), 209-228. https://doi.org/10.15366/relacionesinternacionales2024.57.011
EL LITIO, PILAR DE LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA
Sergio Páez. Diana Durán
El litio se ha consolidado como el pilar
fundamental de la transición energética global. Conocido como el oro blanco,
su importancia geográfica no radica solo en su abundancia, sino en su desigual
distribución espacial y en los desafíos ambientales que conlleva su extracción.
El escenario global: el triángulo del litio
Desde una perspectiva geográfica, la oferta
de litio está altamente concentrada. El denominado Triángulo del Litio,
una región que abarca los salares altoandinos de Argentina, Chile y Bolivia que
concentra aproximadamente el 60% de las reservas mundiales de este mineral.
Esta región se caracteriza por:
Condiciones climáticas extremas: de gran aridez y alta radiación solar, lo
que facilita la evaporación en los salares.
Altitud:
la mayoría de los yacimientos se encuentran a más de 3.000 metros sobre el
nivel del mar, lo que impone retos logísticos significativos para su explotación.
Diferencias políticas: mientras Chile y Argentina han avanzado en
modelos de concesiones (con marcos regulatorios distintos), Bolivia ha
mantenido un control estatal rígido sobre el recurso.
Métodos de extracción y paisaje geográfico
La geografía del litio varía según la fuente
del mineral. Actualmente, existen dos métodos principales que transforman el
territorio de maneras distintas:
Salmueras (salares): en estas geoformas se bombea agua rica en
minerales hacia inmensas piscinas de evaporación. Es el método más económico,
pero consume grandes cantidades de agua en zonas de estrés hídrico.
Roca dura
(Pegmatitas): común en países
como Australia (principal productor mundial actual). Requiere minería a cielo
abierto convencional, lo que genera un impacto visual y ambiental directo más
agresivo.
Geopolítica y flujos de comercio
El litio ha redibujado los mapas del poder
económico. No basta con poseer el recurso; la geografía de la industrialización
es controlada mayoritariamente por China.
Extracción: liderada por Australia y el Triángulo del
Litio.
Procesamiento: China domina la refinación del litio y la
fabricación de celdas de baterías.
Consumo: concentrado en los polos tecnológicos de
Asia Oriental, Europa y Estados Unidos (impulsado por la industria del vehículo
eléctrico).
El impacto ambiental y social
La minería verde enfrenta una paradoja
geográfica. Para descarbonizar las ciudades del Norte Global a través de
baterías, se interviene el frágil ecosistema de los humedales altoandinos en el
Sur Global.
El
factor agua: en el desierto
de Atacama o en la Puna argentina, el agua es el recurso más escaso. La
competencia entre la minería y las comunidades indígenas por el acceso al agua
dulce es el principal foco de conflicto socio-ambiental.
Biodiversidad: los salares son hábitats de especies únicas,
como los flamencos andinos, cuya supervivencia está ligada a la estabilidad
química de las lagunas.
Geografía del litio
La geografía del litio nos enseña que la
transición hacia energías limpias no es un proceso espacialmente neutro. El
mapa del litio revela una nueva dependencia entre las economías industriales y
los ecosistemas periféricos. El desafío para los países productores,
especialmente en la región del Cono Sur, es transformar esta ventaja geográfica
en un desarrollo sostenible que no comprometa la integridad de sus propios
territorios y recursos hídricos.
BIBLIOGRAFÍA PARA AMPLIAR EL TEMA
Centro de Investigaciones para la Transformación
[CENIT - UNSAM]. (2024). Litio argentino:
oportunidades, tecnologías y políticas para desarrollar su cadena de valor
(Documento de Trabajo N.º 42). Universidad Nacional de San Martín.
Centro de Economía Política Argentina [CEPA]. (s.f.). Informes de coyuntura, cadenas globales de
valor y recursos estratégicos. https://www.centrocepa.com.ar
Comisión Chilena del Cobre [Cochilco]. (2026, junio). Informe Mercado del Litio:
Proyección 2025–2026. Ministerio de Minería, Gobierno de Chile.
Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales
[CLACSO] & Universidad Nacional de La Plata [UNLP]. (2024). Litio en Sudamérica. Geopolítica, energía
y territorios. CLACSO. https://www.exactas.unlp.edu.ar/uploads/docs/libro_litio_en_sudamerica.pdf
Foro Interuniversitario de Especialistas en Litio. (s.f.). Investigaciones, estudios
socioterritoriales y red de universidades públicas. Consejo Interuniversitario
Nacional. http://forolitio.cin.edu.ar
Gibson Dunn & Analistas Globales. (2026, junio). Nacionalismo de recursos: la nueva geopolítica del litio y tierras raras (Reporte de Riesgo Geopolítico Global). Gibson, Dunn & Crutcher LLP.
Lithium Triangle South America News. (s.f.). Monitoreo geográfico y comercial de
proyectos mineros en el Cono Sur. https://www.lithium-triangle-southamerica.com
López Steinmetz, L. L. (2024). El libro del litio argentino 2024:
Geología, cuencas de salmuera y distribución espacial de las reservas.
Editorial Ciencia y Territorio.
Lithium Triangle South America (Edición Especial). (2025, diciembre). Anuario
Técnico: Transición hacia los sistemas de Extracción Directa de Litio (DLE) y
balances hídricos en cuencas cerradas andinas. Geominería Latinoamericana,
(48), 12-35.
VIDEO
Encuentro Nacional sobre Litio. Situación de
la extracción y monitoreo socio-ambiental en territorio.
https://youtu.be/ZNtPAjh2--s?si=k-ggYSQfu0Zdl8BX