domingo, 11 de octubre de 2026

CUANDO LA MONTAÑA BAJA A LA CIUDAD: EL NIÑO, EL AUMENTO DE LAS PRECIPITACIONES Y EL AVANCE URBANO EN SANTIAGO DE CHILE

 

Aumento del caudal del río Mapocho por lluvias extremas. Noticias Chile 

 

CUANDO LA MONTAÑA BAJA A LA CIUDAD: EL NIÑO, EL AUMENTO DE LAS PRECIPITACIONES Y EL AVANCE URBANO EN SANTIAGO DE CHILE

 

DR. SERGIO PÁEZ. DRA. DIANA DURÁN

 

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​En forma periódica, las noticias muestran imágenes impactantes de las comunas del oriente de Santiago de Chile, como Las Condes o Peñalolén: calles convertidas en ríos de barro, árboles arrancados y casas anegadas por sedimentos que bajan desde la cordillera. Con frecuencia se culpa de todo a las "fuerzas de la naturaleza" o al fenómeno de El Niño.

 

​Sin embargo, estos desastres no ocurren por casualidad ni por una simple lluvia fuerte. Son el resultado de una combinación compleja de factores: un clima oceánico que trae tormentas más fuertes de lo habitual, una montaña naturalmente empinada y frágil, y una ciudad que ha ido creciendo hacia terrenos donde el agua y las rocas que arrastran desaguan de manera natural.

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El Niño y el problema del aumento de las lluvias

 

​El fenómeno de El Niño altera la temperatura del océano Pacífico y cambia la forma en que se mueven las tormentas. En la zona central de Chile, esto suele traer inviernos con más lluvias y tormentas cargadas de humedad tropical.

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El verdadero peligro de estas tormentas no es solo cuánta agua cae, sino a qué temperatura se produce la precipitación. Normalmente, en pleno invierno, hace suficiente frío en la cordillera para que las precipitaciones caigan en forma de nieve a partir de cierta altura (por ejemplo, a los 2.000 metros sobre el nivel del mar). La nieve actúa como una esponja natural porque queda depositada en las cumbres y se derrite lentamente en primavera, alimentando los ríos sin causar estragos inmediatos.

 

​Durante un temporal asociado a El Niño, la masa de aire suele estar mucho más tibia, lo que provoca que el límite donde empieza la nieve (la llamada "isoterma cero") suba a cotas mucho más altas, a veces por encima de los 3.000 metros. En consecuencia, se producen las siguientes circunstancias extremas:

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Llueve donde debería nevar: las laderas que antes retenían la nieve ahora reciben millones de litros de agua líquida en pocas horas.

​El agua baja con fuerza: Al no haber vegetación densa en alta montaña, el agua escurre a gran velocidad por las laderas, arrastrando el suelo suelto, rocas de diferentes tamaños y ramas hacia las quebradas.

​La naturaleza de la montaña: pendientes y suelo suelto

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La cordillera que bordea a Santiago es geológicamente joven y activa. Esto implica que sus laderas son muy empinadas y el suelo está compuesto por rocas fracturadas, arena y ripio acumulado durante miles de años.

 

​Las quebradas que desembocan en el valle —como las de San Carlos de Apoquindo o la Quebrada de Macul— son embudos naturales. Cuando una lluvia cálida y torrencial cae sobre estas cuencas altas, el agua se mezcla rápidamente con el suelo y las rocas sueltas. Lo que baja por la quebrada ya no es solo agua, sino una masa densa y pesada de lodo (un aluvión) que tiene la fuerza suficiente para mover rocas gigantescas y destruir puentes o muros a su paso.

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 Providencia y Las Condes. Exponentes de la expansión urbana de Santiago. Fotografía: Sergio Páez.


La huella humana: construir sobre el paso del agua

 

​Si estas quebradas desembocaran en valles deshabitados, el fenómeno (la amenaza) sería simplemente un proceso natural de erosión. El problema surge cuando la ciudad avanza hacia la falda del cerro y en consecuencia las vulnerabilidades se incrementan.

​Suelos sellados con cemento: Al pavimentar calles, construir casas y estacionamientos, el suelo pierde la capacidad de infiltración. El agua de lluvia que antes se filtraba en el suelo, ahora corre directamente por el asfalto como por un tobogán.

​Canales y tubos tapados: Muchos cauces naturales por donde bajaba el agua han sido entubados, desviados o reducidos de tamaño para dar paso a loteos y avenidas. Cuando baja un aluvión, el barro y la basura atascan las rejillas y desagües, obligando al torrente a recuperar su curso original por el medio de las calles.

​Pérdida de vegetación nativa: El desmonte de matorrales y arbustos para construir —sumado a los incendios accidentales o intencionales en verano—, deja el suelo completamente desprotegido. Sin las raíces que sujetan la tierra, las laderas se desmoronan con mucha mayor facilidad.

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El riesgo ambiental

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Los aluviones y deslizamientos en Las Condes y el oriente de Santiago nos enseñan que el riesgo ambiental no se explica únicamente por la meteorología. El fenómeno de El Niño aporta el calor y la humedad necesarios para generar tormentas intensas en altura, pero es la falta de respeto a la geografía local lo que transforma una lluvia en una catástrofe urbana. Entender cómo funciona la montaña y reconocer los límites naturales de la cuenca es indispensable para planificar ciudades más seguras, donde el crecimiento urbano no termine desafiando el curso natural del agua.

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Referencias bibliográficas

​Garreaud, R. (2013). Ríos atmosféricos: Los caminos del agua en el cielo. Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2). Universidad de Chile.

​Naranjo, J. A., & Varela, J. (1996). Flujos de detritos holocenos en las cuencas de las quebradas de San Ramón y Macul, Santiago: Mecanismos y efectos (Boletín N° 48). Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN).

​Romero, H., Moscoso, C., & Smith, P. (2010). Consecuencias ambientales de la urbanización de las cuencas del piedemonte andino de Santiago. Revista de Geografía Norte Grande, (47), 125–145. https://doi.org/10.4067/S0718-34022010000300008

​Vargas, G. (2016). Peligro aluvional y falla San Ramón: Desafíos para la planificación urbana en el oriente de Santiago. Departamento de Geología, Universidad de Chile.

 

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lunes, 5 de octubre de 2026

LA CIUDAD SEGREGADA: RÍO DE JANEIRO, ESPEJO DE LAS FRACTURAS LATINOAMERICANAS

 

Río de Janeiro. Fotografía. Sergio Páez.

 

LA CIUDAD SEGREGADA: RÍO DE JANEIRO, ESPEJO DE LAS FRACTURAS LATINOAMERICANAS

Dr. Sergio L. Páez. Dra. Diana Durán

 

Pocas urbes en el planeta encarnan la contradicción de manera tan ostensible como Río de Janeiro. Celebrada globalmente por su exuberancia natural, su mística musical y sus postales paradisíacas, la antigua capital brasileña funciona simultáneamente como un monumento de la segregación urbana. En Río, la geografía no atenúa la desigualdad; la intensifica, la vuelve vertical y la expone sin disimulos. Lejos de constituir una anomalía local, la dinámica carioca es el prisma en el que convergen las tensiones históricas de Brasil y una metáfora elocuente de la segregación estructural que define a toda América Latina: el subcontinente más desigual del mundo.

 

La geografía del abismo: morro y asfalto

 

La relación entre el morro (el cerro) y el asfalto (la ciudad formal) no es una simple metáfora socioambiental; es una realidad topográfica inmediata.

 

A diferencia de otras metrópolis globales donde la marginalidad queda recluida en periferias remotas e invisibilizadas a decenas de kilómetros del centro, en Río de Janeiro la pobreza y la opulencia conviven a poca distancia. En barrios de la Zona Sur como Leblon, Ipanema o São Conrado, los complejos residenciales de lujo con piscinas privadas y seguridad armada se encuentran separados por unos pocos metros de comunidades densamente pobladas como Vidigal o Rocinha.

 

Esta proximidad física no engendra integración, sino fricción y vigilancia. La morfología carioca evidencia una doble ciudadanía urbana: mientras el asfalto disfruta de saneamiento, transporte planificado, inversión en espacios públicos y protección policial; las favelas han dependido históricamente de la autoconstrucción, redes comunitarias informales y un Estado presente casi con exclusividad a través de intervenciones bélicas.

 

Raíces coloniales, racismo estructural y abandono republicano

 

La fractura de Río de Janeiro se origina en la historia colonial y esclavista de Brasil, último país de Occidente en abolir la esclavitud en 1888. Las reformas urbanísticas de principios del siglo XX, inspiradas en el modelo higienista del barón Haussmann bajo el mandato del prefecto Pereira Passos, destruyeron los conventillos e inquilinatos del centro de la ciudad para ensanchar avenidas europeizadas, expulsando a las poblaciones negras y empobrecidas hacia los morros periféricos.

 

Esa expulsión fundacional sentó las bases de un racismo ambiental y estructural perenne caracterizado por las siguientes cuestiones.

Demografía de la exclusión: En las favelas y en la Baixada Fluminense, la población es mayoritariamente afrodescendiente y parda, mientras que los enclaves acomodados concentran el capital blanco del país.

Seguridad como frontera: Las políticas públicas de seguridad han alternado entre el abandono absoluto y la militarización violenta, transformando los accesos a los cerros en fronteras interiores donde la presunción de inocencia queda suspendida por el color de la piel y el código postal.

Las favelas. Fotografía. Sergio Páez

 

Río como microcosmos de América Latina

 

Al proyectar la mirada más allá de las fronteras brasileñas, el drama carioca adquiere una resonancia continental. América Latina arrastra desde el período colonial un modelo extractivista, clientelar y de concentración de tierras que desembocó en el siglo XX en un éxodo rural masivo y no planificado hacia las ciudades.

 

Río comparte su ADN fracturado con otras capitales de la región: Lima, Buenos Aires, Ciudad de México.

 

En todos estos escenarios se repite el mismo patrón estructural: élites que privatizan sus servicios básicos (seguridad privada, salud prepaga, colegios privados de alto nivel, generadores eléctricos) desentendiéndose del pacto social republicano, mientras las mayorías trabajadoras subvencionan con mano de obra barata el confort de esos mismos enclaves sin acceder a sus beneficios.

 

Río de Janeiro no es una excepción trágica ni un desvío pintoresco; es el testimonio más nítido de un pacto social fracturado. Su belleza convive con el recordatorio constante de que la desigualdad en América Latina no es fruto de la escasez, sino de una estructura deliberada de privilegios y exclusiones inscrita directamente sobre el paisaje urbano.

  

Referencias bibliográficas

 

​Caldeira, T. P. R. (2007). Ciudad de muros (A. Bixio, Trad.). Gedisa.

​Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2022). La matriz de la desigualdad social en América Latina (LC/PUB.2022/14-P). CEPAL. https://hdl.handle.net/11362/48490

​Davis, M. (2014). Planeta de ciudades miseria (J. M. Álvarez-Flórez, Trad.). Akal.

​Giglia, A. (2012). El habitar y la cultura: Perspectivas teóricas y de investigación. Anthropos; Universidad Autónoma Metropolitana.

​Harvey, D. (2013). Ciudades rebeldes: Del derecho de la ciudad a la revolución urbana (J. Madariaga, Trad.). Akal.

​Koonings, K., & Kruijt, D. (Eds.). (2009). Megaciudades: Violencia social y exclusión urbana en América Latina. Editorial Abya-Yala; Centro de Estudios Latinoamericanos (CEDLA).

​Prévôt Schapira, M.-F. (2001). Fragmentación espacial y social: Conceptos y realidades. Perfiles Latinoamericanos, 10(19), 33–56. https://perfilesla.flacso.edu.mx/index.php/perfilesla/article/view/315

​Rolnik, R. (2017). La guerra de los lugares: La colonización de la tierra y la vivienda en la era de las finanzas (M. Bastos, Trad.). LOM Ediciones.

​Saball, P., & Arriagada, C. (2004). Segregación residencial y mercado de suelo urbano en América Latina (Serie Medio Ambiente y Desarrollo N.º 89). Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). https://hdl.handle.net/11362/5615

​Wacquant, L. (2007). Los condenados de la ciudad: Gueto, periferias y Estado (H. Pons, Trad.). Siglo XXI Editores.

​Zaluar, A. (2007). Democracia y crimen: La experiencia brasileña. Revista CIDOB d'Afers Internacionals, (78), 127–146. https://www.cidob.org/es/articulos/revista_cidob_d_afers_internacioReferencias

​Caldeira, T. P. R. (2007). Ciudad de muros (A. Bixio, Trad.). Gedisa.

​Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2022). La matriz de la desigualdad social en América Latina (LC/PUB.2022/14-P). CEPAL. https://hdl.handle.net/11362/48490

​Davis, M. (2014). Planeta de ciudades miseria (J. M. Álvarez-Flórez, Trad.). Akal.

​Giglia, A. (2012). El habitar y la cultura: Perspectivas teóricas y de investigación. Anthropos; Universidad Autónoma Metropolitana.

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​Rolnik, R. (2017). La guerra de los lugares: La colonización de la tierra y la vivienda en la era de las finanzas (M. Bastos, Trad.). LOM Ediciones.

​Saball, P., & Arriagada, C. (2004). Segregación residencial y mercado de suelo urbano en América Latina (Serie Medio Ambiente y Desarrollo N.º 89). Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). https://hdl.handle.net/11362/5615

​Wacquant, L. (2007). Los condenados de la ciudad: Gueto, periferias y Estado (H. Pons, Trad.). Siglo XXI Editores.

​Zaluar, A. (2007). Democracia y crimen: La experiencia brasileña. Revista CIDOB d'Afers Internacionals, (78), 127–146. https://www.cidob.org/es/articulos/revista_cidob_d_afers_internacionals/78/democracia_y_crimen_la_experiencia_brasilenanals/78/democracia_y_crimen_la_experiencia_brasilena

 

Para ampliar el tema. Los clásicos

Sassen, Saskia. La Ciudad Global y la Lógica de Expulsión del Neoliberalismo.

https://youtu.be/7Dc-2v_YjJ4?si=USLNhexZN6edkBJI

La profesora de Sociología en la Universidad de Columbia, Saskia Sassen, participó en el ciclo de debates del CCCB "Crisis" con una conferencia titulada como su último trabajo "Territorio, autoridad y derechos". En esta entrevista, Saskien repasa algunos de los conceptos clave de su obra como "ciudad global" e incide en una alarmante lógica que está imponiendo el sistema neoliberal: la expulsión de millones de personas que sobran, que ya no interesan para la sociedad de consumo.

Lindón, Alicia Los giros de la geografía urbana: frente a la pantópolis, la microgeografía urbana

Esta comunicación aborda las transformaciones actuales de la Geografía Urbana, cuyo objeto de estudio (la ciudad) es parte central de las aceleradas transformaciones actuales. El trabajo está organizado en dos apartados. En el primero analizamos los lastres instituidos, que ofrecen resistencia al cambio y también los desafíos de una Geografía Urbana renovada. Luego, planteamos el estudio de la ciudad como movimiento a través del análisis de escenarios callejeros, constituidos en espacios exteriores. Así, postulamos una Geografía Urbana que le otorga centralidad al sujeto como el artífice principal de la ciudad en movimiento. Por último, exploramos la relación entre los escenarios callejeros, las Micrópolis y la Pantópolis.

Harvey, David. El derecho a la ciudad. Ver aquí: 02 Artículos

Vivimos en una era en la que los ideales de los derechos humanos se han colocado en el centro de la escena tanto política como éticamente. Se ha gastado una gran cantidad de energía en promover su significado para la construcción de un mundo mejor, aunque la mayoría de los conceptos que circulan no desafían fundamentalmente las lógicas de mercado liberales y neoliberales o los modos dominantes de legalidad y de acción estatal. Vi vimos, después de todo, en un mundo en el que los derechos a la propie dad privada y el benefició aplastan todas las demás nociones de derechos. Quiero explorar aquí otro tipo de derecho humano, el derecho a la ciudad.