jueves, 4 de junio de 2026

DESAFÍOS EDUCATIVOS EN EL DÍA DEL MEDIO AMBIENTE. 2026

 

Día Mundial del Medio Ambiente 2026 
Las señales son claras. La respuesta está de nuestro lado. #PorElClimaYa 

 

 

DESAFÍOS EDUCATIVOS EN EL DÍA DEL MEDIO AMBIENTE. 2026

Diana Durán. Sergio Páez


Día Mundial del Medio Ambiente 2026: un llamado mundial a la acción climática

 

El planeta no discute. No alega. No negocia. Envía señales: mares en ascenso, furiosos incendios, oleadas de calor, glaciares en deshielo. Dijimos que 1,5 °C era el límite. Ese límite, lo estamos cruzando.

Por décadas, el mundo ha escuchado la historia del clima: advertencias, metas, plazos lejanos. Con demasiada frecuencia, la respuesta ha sido opacada por el ruido: demora, distracción, denegación.

Pues ahora, presta atención. Bajo ese ruido surge otra señal. Paneles solares que cubren los techos. Turbinas eólicas que delinean el horizonte. Ciudades que están siendo rediseñadas para las personas. Bosques siendo restaurados. Puntos de inflexión positivos arraigándose en cada rincón del planeta.

El #DíaMundialDelMedioAmbiente 2026 se centra en el cambio climático: en las urgentes señales que nos envía la Tierra y en las señas que elegimos enviarle de regreso. La campaña mundial del PNUMA nos llama a actuar #PorElClimaYa y a orientar un mundo que ya está en movimiento. Descubre cómo puedes involucrarte.

La República de Azerbaiyán será anfitriona de la conmemoración mundial, mientras una cascada de eventos, campañas y acciones creativas se desplegará en todos los continentes: en las pantallas, calles y comunidades de todo el mundo. 

Marca el 5 de junio de 2026 como uno de los días internacionales más grandes del mundo dedicados al medio ambiente. Mantente al día con sus novedades, recursos y oportunidades para sumarte a este momento mundial de acción y esperanza.

Fuente: https://www.worldenvironmentday.global/es

 

RIESGOS EN LAS CLASES DE GEOGRAFÍA AMBIENTAL

 

Uno de los mayores riesgos en las clases de Geografía ambiental en las escuelas, es caer en la ecofobia o en el catastrofismo: presentar un inventario de desastres ambientales ante el cual los estudiantes se sienten impotentes.

En este sentido, para que la enseñanza de la geografía sea verdaderamente significativa, la mirada pedagógica debe evolucionar hacia una geografía de carácter innovador. Esto implica trabajar sobre ejes fundamentales

 La multiescalaridad permite conectar lo global con lo local. Entender cómo las demandas del mercado energético o alimentario mundial transforman radicalmente la realidad, el paisaje y la economía de una región particular.

La multicausalidad y la acción de los actores sociales facilita desarmar la idea de que la humanidad, como un todo homogéneo, es responsable por igual del deterioro ambiental. Es crucial identificar los diferentes actores (estados, empresas transnacionales, comunidades locales) y sus asimetrías de poder en la apropiación y disputa de los recursos.

 La dimensión político-económica promueve el análisis de los problemas ambientales como conflictos de intereses. El avance de una frontera extractiva o la gestión de una cuenca hídrica son decisiones políticas y económicas con impactos socioambientales profundos.

 

Herramientas didácticas para el aula

La renovación de la geografía ambiental también exige actualizar nuestras prácticas metodológicas. El aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje situado y el desarrollo de capacidades críticas encuentran un gran aliado en las tecnologías contemporáneas.

El mapa se transforma en un espacio de debate, es decir, su uso deja atrás la cartografía estática para incorporar el mapeo digital y colaborativo. El uso de Sistemas de Información Geográfica (SIG) educativos y la superposición de capas de datos (por ejemplo, áreas protegidas frente a concesiones mineras o avance agrícola sobre espacios inadecuados) permite a los estudiantes visualizar el conflicto y construir argumentos basados en evidencia territorial.

Abordar la problemática ambiental desde esta perspectiva no solo cumple con las normativas y diseños curriculares actuales orientados al desarrollo de capacidades complejas, sino que devuelve a la geografía su valor más genuino: ser una disciplina viva, estratégica y fundamental para formar ciudadanos capaces de comprender y habitar el territorio de manera consciente.

 

APORTE ESPECIAL

 

Durán, Diana. (2023) La Educación Ambiental y el cambio climático. En Hablemos del agua: aportes para pensar el agua desde el territorio y la sociedad.   Rodrigo Walsh, Juan... [et al.] Ciudad Autónoma de Buenos Aires. IUAS editora, 2023.

 

 Proyectos ambientales y sustentabilidad - Lugar Editorial

martes, 2 de junio de 2026

LEER EL TERRITORIO COMO UN LIBRO ABIERTO: DESAFÍOS DE LA GEOGRAFÍA SITUADA EN LA ESCUELA SECUNDARIA

 


Alumnos en pleno aprendizaje geográfico sobre un territorio amenazado. El humedal de Arroyo Pareja e Isla Cantarelli


LEER EL TERRITORIO COMO UN LIBRO ABIERTO: DESAFÍOS DE LA GEOGRAFÍA SITUADA EN LA ESCUELA SECUNDARIA

 

Diana Durán. Sergio Páez

 

En un contexto global de crisis climática, reconfiguraciones geopolíticas y los avances tecnológicos, la Geografía enfrenta el reto de espacializar y situar la realidad cotidiana de los estudiantes.

Con ese objetivo desarrollamos algunos de los ejes fundamentales para entender y practicar la disciplina en el nivel secundario, sin perdernos en el desorden de las teorizaciones ideológicas y, como tales, abusivas.


El salto del mapa estático al análisis dinámico

Tradicionalmente, la geografía escolar se concentraba en el dónde. Hoy, el enfoque principal es por qué ahí y cómo nos afecta; es decir, las causas y consecuencias. No basta con localizar un río en el mapa; es necesario analizar los conflictos por el uso de su agua, el impacto de las represas en los ecosistemas locales o cómo el cambio climático altera su régimen.

En ese derrotero, cabe el concepto de multiescalaridad, pues la enseñanza actual debe conectar lo local con lo global y viceversa. Un conflicto en el Estrecho de Ormuz no es un evento aislado, sino un fenómeno que impacta directamente en el precio del combustible y la inflación de una economía regional. Por otro lado, un conflicto local puede escalar a nivel global.

La tecnología como aliada, no como reemplazo

La irrupción de la Inteligencia Artificial y los Sistemas de Información Geográfica (SIG) ha revolucionado la didáctica.

En tal sentido, Google Maps y Earth permiten realizar trabajos de campo virtuales, que permiten observar el crecimiento urbano o el retroceso de los glaciares en tiempo real.

Cada día se sumará con mayor intensidad la Inteligencia Artificial (IA) en el aula pues con ella se pueden procesar grandes volúmenes de datos económicos o para simular escenarios de impacto ambiental, de manera que el alumno se enfoque en la interpretación de los resultados más que en la recolección mecánica de datos. Sin embargo, siempre será necesario que sepa dónde recabar la información.

Geografía crítica y geopolítica de los recursos

El estudio de los recursos naturales ha pasado de una visión puramente extractivista a una visión estratégica. El aula de geografía es hoy el espacio para debatir sobre: la soberanía territorial: desde la plataforma continental hasta las disputas fronterizas. También puede ser el ámbito para tratar la transición energética: el papel del litio, el petróleo y las energías renovables en la nueva matriz de poder mundial. A modo de ejemplo, mencionamos la potencia de las problemáticas ambientales: el análisis de leyes (como la Ley de Glaciares) frente a los intereses económicos.

 

Elaborado con IA

Espacializar la enseñanza

 

Espacializar implica dotar de dimensión territorial a los fenómenos sociales y ambientales. En las escuelas, esto se traduce en proyectos interdisciplinarios. Por ejemplo, utilizar eventos masivos como la Copa del Mundo para estudiar la demografía, la cultura y la economía de los países participantes, o analizar la sostenibilidad urbana de ciudades modelo para pensar en soluciones para el propio municipio.

La geografía actual no busca que el alumno sepa dónde está un país, sino que comprenda cuál es su rol en el contexto del sistema-mundo.

Por otra parte, esta propuesta clásica, pero necesariamente vigente se relaciona íntimamente con las ideas del aprendizaje situado. Los alumnos no deberían memorizar un texto en un banco frío de aula sino investigar un lugar, un territorio, una ambiente in situ. Cuantas más veces se pueda, mejor.

El aprendizaje situado se genera y se recrea en contextos significativos, con relevancia cultural y colaboración. Vincula la escuela con la comunidad, recupera las historias cotidianas y la tradición oral de los lugares, y lo más importante: el conocimiento construido no es memorístico, sino que se puede aplicar o transferir a otras situaciones nuevas. Es un aprendizaje para la vida.

El aprendizaje situado se vincula estrechamente con la idea de espacializar. Nos propone volver a las fuentes: escuchar a la comunidad, dialogar con los mayores, recuperar las memorias colectivas e insertarlas en la escuela a través de narrativas potentes.


El desafío docente: formar ciudadanos críticos

El profesor de geografía hoy actúa como un mediador entre el exceso de información y la capacidad de análisis de los estudiantes. El objetivo final es desarrollar el pensamiento espacial, que permita a los jóvenes entender su posición en el territorio y actuar sobre él de manera responsable y comprometida. Saber pensar el espacio y proyectarse en él para convivir en el ambiente y con la comunidad.

Hacer geografía en nuestros días es, en definitiva, enseñar a leer el territorio como un libro abierto donde se escriben las tensiones, los sueños y las necesidades de la humanidad.

 


Bibliografía ampliatoria

 

Díaz Barriga Arceo, F. (2006). Enseñanza situada: Vínculo entre la escuela y la vida. México: McGraw-Hill.

Durán, D. y Lara, A. (2023). La Argentina. Mitos y realidades. Buenos Aires: Lugar Editorial.

Durán, D. (2015). Proyectos ambientales y sustentabilidad. Buenos Aires: Lugar Editorial.

Páez, Sergio. Durán, Diana (2026) El aprendizaje situado y la educación geográfica. La necesidad de volver a las fuentes para innovar. Geoperpectivas.

Páez, Sergio. (2026) Mbjoré cultural. Tejido de saberes y territorios. Geoperspectivas

Santiago Rivera, J. A. (2016). La enseñanza de la Geografía con las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Revista Geográfica Venezolana, 57(2).

Souto, X. M. (1998). Didáctica de la geografía. Problemas sociales y conocimiento escolar. Barcelona: Serbal.

 

viernes, 29 de mayo de 2026

EL ÁRTICO: EL DESHIELO DE LAS FRONTERAS Y EL NUEVO TABLERO GEOPOLÍTICO

 



EL ÁRTICO: EL DESHIELO DE LAS FRONTERAS Y EL NUEVO TABLERO GEOPOLÍTICO

Sergio Páez. Diana Durán

 

Tradicionalmente, el Ártico fue percibido como una de las regiones más remotas, inhóspitas e inaccesibles del planeta. Su hostilidad climática limitó la actividad humana comercial. Por ejemplo, durante la Guerra Fría, en la que la región poseía un valor estratégico militar por ser la ruta más corta para los misiles balísticos intercontinentales entre las dos superpotencias.

 

Sin embargo, en las últimas décadas, el calentamiento global ha transformado de raíz esta dinámica. El Ártico se está calentando entre tres y cuatro veces más rápido que el promedio mundial, provocando un retroceso histórico de la capa de hielo marino. Este fenómeno natural ha dejado al descubierto un espacio que antes estaba sellado. Se trata de un nuevo tablero geopolítico y económico donde las grandes potencias compiten por recursos energéticos y minerales estratégicos y, al mismo tiempo, buscan controlar nuevas rutas de navegación global.

 

El Ártico ha dejado de ser un espacio geográfico de hielos marítimos para convertirse en uno de los teatros centrales de la política internacional del siglo XXI.

 

El tesoro bajo el hielo: recursos estratégicos

 

El principal motor del interés internacional en la región ártica es la enorme riqueza que yace bajo su lecho marino. Según estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el Ártico alberga aproximadamente el 13% de los recursos de petróleo no descubiertos del mundo y cerca del 30% del gas natural remanente del planeta. Asimismo, posee depósitos de minerales críticos como níquel, paladio, cobalto y tierras raras, indispensables para la transición tecnológica y energética global.

 

El marco jurídico que regula la explotación de estos recursos es la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM). A través de este tratado, los estados ribereños -conocidos como los Cinco del Ártico: Rusia, Canadá, Estados Unidos, Noruega y Dinamarca a través de Groenlandia-, intentan demostrar científicamente que sus plataformas continentales se extienden más allá de las 200 millas náuticas de su Zona Económica Exclusiva (ZEE). El caso más emblemático es la disputa por la Dorsal de Lomonósov, una cordillera submarina que Rusia, Canadá y Dinamarca reclaman como propia para asegurar la soberanía sobre un vasto territorio rico en hidrocarburos.

 

La redefinición del comercio global: las nuevas rutas marítimas

 

El deshielo ártico no solo abre las puertas a la extracción de materias primas, sino que redefine los mapas del comercio marítimo mundial a través de dos arterias principales.

En primer término, la ruta marítima del Norte (RMN): recorre la costa ártica rusa. Esta vía reduce la distancia de viaje entre el este de Asia y Europa en aproximadamente un 40% en comparación con la ruta tradicional que cruza el Canal de Suez. Rusia ejerce un control estricto sobre este paso, cobrando tarifas de pilotaje y exigiendo el uso de sus propios rompehielos nucleares, posicionándolo como un corredor estratégico vital para sus exportaciones.

En segundo término, el Paso del Noroeste que bordea el norte del continente americano a través del archipiélago canadiense. Aunque su navegación es geográficamente más compleja, representa una alternativa potencial que acorta los tiempos de traslado entre el Atlántico y el Pacífico.

 

Estas rutas disminuyen los tiempos de transporte y permiten evitar cuellos de botella geopolíticos inestables como el estrecho de Malaca, el Canal de Suez o el golfo de Adén, transformando los flujos económicos de las próximas décadas.

 

Tensiones y actores clave en escena

 

El Ártico ha dejado de ser una zona de excepcional de baja tensión política para convertirse en un escenario de fricción multifactorial. En tal sentido, Rusia es, por su geografía e infraestructura, el actor dominante en la región. El Kremlin considera al Ártico una prioridad de seguridad nacional y su base principal de recursos económicos futuros. En consecuencia, ha revitalizado antiguas bases militares soviéticas, desplegado sistemas de defensa antiaérea avanzados y construido la mayor flota de rompehielos pesados del mundo.

 

Por su parte, la OTAN ha incrementado sustancialmente su vigilancia y ejercicios militares en el flanco norte. Con la reciente incorporación de Finlandia y Suecia a la alianza militar, siete de los ocho miembros del Consejo del Ártico -el foro intergubernamental de la región-, forman parte de la estructura transatlántica, aislando políticamente a Rusia tras las tensiones globales recientes en Europa del Este.

 

Finalmente, China se ha autodefinido como un Estado casi ártico y ha incluido la región dentro de su megaproyecto económico global bajo el concepto de la Ruta de la Seda Polar. Pekín invierte fuertemente en proyectos de gas licuado en la península rusa de Yamal y financia proyectos de infraestructura científica y minera en la región, buscando garantizar su acceso a los recursos y asegurar que las nuevas rutas permanezcan abiertas al comercio internacional.

 


Fuente: Qué es la Ruta Polar de la Seda, el controvertido plan de China para explorar el Ártico y facilitar el comercio entre América, Asia y Europa - BBC News Mundo

En síntesis

 

El Ártico se consolida como el paradigma de los desafíos contemporáneos, un espacio donde las consecuencias del cambio climático aceleran una competencia geopolítica clásica por el poder y los recursos. El dilema de la región radica en el choque entre la necesidad ecológica urgente de preservar un ecosistema regulador crucial para el clima planetario y la ambición económica de las potencias por explotar sus ventajas comerciales.

 

En este nuevo tablero, la capacidad del derecho internacional para canalizar pacíficamente los reclamos soberanos será puesta a prueba. El destino del Ártico determinará no solo el equilibrio ambiental de la Tierra, sino también la estabilidad del orden internacional en un mundo cada vez más fragmentado.

 

Bibliografía

Conde Pérez, E. (2022). La geopolítica del Ártico en la redefinición del orden internacional liberal. Journal of International Relations, (25), 1–18. https://doi.org/10.14422/cir.i25.y2022.001

Fisas, V. (2019). Geopolítica del Ártico: La amenaza del cambio climático. Editorial Icaria.

García Vázquez, J. (2025). Geopolítica del Ártico en el siglo XXI. Revista IURIS, 20(2), 43-68. https://doi.org/10.29078/iuris.v20i2.6034

Johanning Solís, J. (2020). Geopolítica y medio ambiente: Incidencia del cambio climático y los intereses geopolíticos en el Ártico. Revista de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional, 93(1), 115-138. https://doi.org/10.15359/ri.93-1.5

Martínez Prieto, M. (2025). Geopolítica y relaciones de poder en el Ártico (Documento de Opinión IEEE N.º 98/2025). Instituto Español de Estudios Estratégicos. 

https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2025/DIEEEO98-2025_MARMAR_Artico.pdf

 

Artículos para ampliar conocimientos sobre el Ártico

Dodds, Klaus (CIDOB, 2024). La geopolítica del Ártico. 144-145_KLAUS DODDS_PILDORA.pdf

Madueño Álvarez, Miguel (2023). El Ártico a la luz de las grandes teorías geopolíticas. Geopolítica (s), Vol. 14, Nº 2, Universidad Complutense de Madrid. El Ártico a la luz de las grandes teorías geopolíticas | Geopolítica(s). Revista de estudios sobre espacio y poder

Remiro Soriano, María (2025). El Ascenso Geopolítico del Ártico: Factores y Dinámicas en Juego. Documento de Opinión IEEE 65/2025. El Ascenso Geopolítico del Ártico: Factores y Dinámicas en Juego

 

Videos

La lucha por el control del Ártico se está acelerando y es más arriesgada que nunca - BBC News Mundo

Las imágenes filmadas por osos polares que muestran cómo su vida es cada vez más difícil en el Ártico - BBC News Mundo

Por qué las superpotencias del mundo compiten por controlar el Ártico | BBC Mundo

https://youtu.be/gfxZSC153WE?si=N4GYAeA8o0kN3glg

 

 


sábado, 23 de mayo de 2026

CHINA, TAIWÁN E IRÁN Y LAS DISPUTAS ESTRATÉGICAS EN EL SIGLO XXI

 

Fuente: China, guerra en Irán y su impacto en Taiwán y el mercado global – El Ecosistema Startup

 

CHINA, TAIWÁN E IRÁN Y LAS DISPUTAS ESTRATÉGICAS EN EL SIGLO XXI

Sergio Páez. Diana Durán

 

El panorama internacional del siglo XXI experimenta una profunda reconfiguración caracterizada por el tránsito de la unipolaridad —propia de la posguerra fría— hacia un sistema multipolar complejo y fragmentado.

En esta transición, las tensiones geoeconómicas y militares ya no se presentan de manera aislada, sino que operan como vasos comunicantes dentro de una lógica de "guerra global segmentada" (Arrosio, 2022). En este entramado de rivalidades sistémicas, tres actores adquieren un protagonismo fundamental: la República Popular China, Taiwán e Irán. Lejos de ser disputas estrictamente regionales, la soberanía de Taiwán en el corazón de Asia-Pacífico y las ambiciones de seguridad e influencia de Irán en el Medio Oriente se cruzan bajo la proyección estratégica de Beijing. En este texto, analizamos desde la geografía política y la geopolítica, cómo la interconexión entre las disputas de Taiwán e Irán, bajo el cobijo económico y diplomático de China, desafía la hegemonía de Occidente y redefine el equilibrio de poder global.

 

El eje euroasiático y el desafío a la hegemonía occidental

 

El núcleo de las disputas del siglo XXI radica en la resistencia de ciertas potencias a aceptar el statu quo diseñado por el eje del Atlántico configurado por Estados Unidos de Norteamérica y Europa. China, consolidada como una superpotencia multidimensional, ha tejido una red de alianzas e intereses que desafían los paradigmas tradicionales del poder marítimo occidental (Merino, 2020). En esta anatomía territorial[1], la República Islámica de Irán funciona como un pivote geoestratégico vital. Golpeada por décadas de sanciones estadounidenses, Teherán ha encontrado en la iniciativa china de la “Nueva Ruta de la Seda” una válvula de escape económica y una garantía de supervivencia política.

Para China, Irán no solo representa un proveedor indispensable de recursos energéticos, sino también un vector que distrae y desgasta las capacidades de contención de los Estados Unidos en el Medio Oriente. Al consolidar su presencia e influencia en el golfo Pérsico, Beijing asegura flujos comerciales críticos y debilita de forma indirecta el cerco de alianzas occidentales, articulando un bloque euroasiático de contrapeso junto a otros actores globales (Guendel Angulo, 2024).

 

Taiwán como epicentro del choque global

 

 

Si Irán es la llave de la proyección china hacia el oeste, Taiwán representa el nudo gordiano de su seguridad inmediata en el flanco oriental del coloso asiático. Para el Partido Comunista de China, la asimilación de Taiwán no es un simple capricho territorial, sino un elemento irrenunciable del "sueño chino de rejuvenecimiento nacional" y de su integridad soberana (Arrosio, 2022; Guendel Angulo, 2024). Sin embargo, la isla constituye el núcleo de la "primera cadena de islas", una línea geográfica e ideológica que la estrategia de defensa estadounidense utiliza para contener la proyección naval de Beijing hacia el océano abierto (Merino, 2024).

La disputa por Taiwán trasciende lo simbólico. En el siglo XXI, se trata también de una guerra geoeconómica por la autonomía tecnológica, dada la hegemonía taiwanesa en la producción global de semiconductores avanzados. Un conflicto abierto en el estrecho de Taiwán paralizaría de inmediato el comercio global y aceleraría de manera irreversible la fragmentación económica entre bloques (Feás, 2024).

 

La interconectividad estratégica: el tablero bidireccional

 

La singularidad de las disputas estratégicas contemporáneas reside en su asimetría e interconexión. China utiliza su relación con Irán como un mecanismo de distracción global. Cuando las tensiones aumentan en el Medio Oriente debido a las acciones de Irán y sus aliados regionales, los recursos militares, financieros y diplomáticos de Washington y sus socios de la OTAN se ven forzados a dividirse. Esta dispersión del foco atlántico reduce la presión directa sobre el Mar del Sur de China y debilita la capacidad de respuesta occidental ante una eventual escalada sobre Taipéi (Restivo, 2024).

De manera inversa, cualquier movimiento agresivo o de disuasión occidental en el estrecho de Taiwán genera un vacío de control en el Medio Oriente que Irán puede capitalizar para expandir su influencia regional. En consecuencia, Taiwán e Irán operan como los extremos de una misma balanza geopolítica equilibrada por el peso económico y estratégico de Beijing.

 

Conclusión

 

Las disputas que involucran a China, Taiwán e Irán en el siglo XXI demuestran que el orden internacional ha dejado de regirse por conflictos focalizados. La interconexión de estos escenarios evidencia una fractura del sistema internacional contemporáneo, mutando hacia un orden de bloques competitivos. Taiwán constituye el límite geográfico, tecnológico y militar donde Occidente intenta contener la creciente asertividad de China. Al mismo tiempo, Irán se erige como socio estratégico de Beijing, contribuyendo a fracturar la hegemonía euroasiática desde el corazón del Medio Oriente.

En la medida en que estas dinámicas se profundicen, el destino de la estabilidad global dependerá de la capacidad de los actores implicados para gestionar un sistema internacional donde un temblor político en Taipéi repercute de inmediato en los corredores de poder de Teherán.

[1] Término acuñado por el Prof. Luis Tristán de Villalobos (Universidad del Salvador) en su Método Geopolítico referido a la configuración de los Estados en sus relaciones internacionales. Los otros grandes títulos de esa propuesta fueron el Potencial Territorial (la base física del Estado) y la Fisonomía Territorial (las funciones del Estado) 

Referencias bibliográficas:

Actis, E. (2024). “Geopolítica y Sur Global”. En J. G. Tokatlian y F. Merke (Eds.) La impetuosa irrupción del Sur. Cómo Asia, América Latina y África ganan protagonismo en un mundo fragmentado. Siglo XXI Editores.

 Arrosio, H. A. (2022). Antagonismo dominante. La confrontación entre Estados Unidos y la República Popular China en el contexto de una Guerra Global Segmentada.

Feás, E. (2024). “La geopolítica actual y la autonomía estratégica. El resurgir del conflicto librecambio-proteccionismo”. ICE, Revista de Economía, (935), 45-62. https://doi.org/10.32796/ice.2024.935.7793

Guendel Angulo, H. (2024). “Escenarios de transición. De la geopolítica mundial unipolar a la multipolar”. Revista Comunicación, 33*(1), 120-133. https://doi.org/10.18845/rc.v33i1.7187

Merino, G. E. (2020). China y el nuevo mapa del poder mundial: Una perspectiva desde América Latina. Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

Merino, G. E. (2024). Transición de Poder Mundial y Guerra Mundial Híbrida. Revista Estado y Políticas Públicas, (22), 31-56.

Restivo, N. (2024). “De Sun Tzu a los conflictos del siglo XXI: El papel de las guerras híbridas en la disputa hegemónica”. Revista Estado y Políticas Públicas, (22), 17-30.

 

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