EL PETRÓLEO COMO EPICENTRO DEL DESORDEN
GLOBAL: TENSIONES Y GEOPOLÍTICA
Dr. Sergio Páez. Dra. Diana Durán
A lo largo del siglo XX y lo que va del XXI,
el petróleo se ha consolidado como la columna vertebral de la economía global.
Sin embargo, su distribución geográfica desigual ha convertido a las regiones
productoras en escenarios de disputa permanente.
Este artículo sostiene que el petróleo actúa
como el epicentro del desorden global y es un catalizador de conflictos
bélicos, inestabilidad económica y reconfiguraciones de alianzas que desafían
la gobernanza internacional.
El recurso como arma política
El tema del petróleo como herramienta de
presión internacional no es nueva, pero su relevancia se ha intensificado con
la emergencia de nuevos polos de poder. Como señala Klare (2001), la lucha por
los recursos naturales ha reemplazado a las ideologías como motor principal de
la guerra.
En este contexto, el control de los estrechos
estratégicos y las rutas de transporte se vuelve una prioridad para la seguridad
de las potencias mundiales.
En el Medio Oriente, la dependencia global del
crudo ha fomentado un estado de "excepcionalismo" donde la
estabilidad política a menudo se sacrifica en favor del flujo energético. Las
intervenciones externas y el apoyo a regímenes autoritarios han generado un
desorden sistémico que repercute en crisis migratorias y el auge de
extremismos.
La "maldición de los recursos",
descripta por diversos economistas latinoamericanos, sugiere que la abundancia
de hidrocarburos puede, paradójicamente, debilitar las instituciones
democráticas y fomentar la corrupción (Ross, 2012).
Actualmente, el desorden global se ve
alimentado por la transición hacia energías renovables. Mientras el mundo
intenta alejarse de la era del petróleo y el carbón, los países cuya economía
depende exclusivamente de la exportación de crudo enfrentan crisis de
supervivencia económica. Esta incertidumbre genera volatilidad en los precios,
lo que afecta directamente a los países en desarrollo y profundiza las brechas
de desigualdad.
Asimismo, la irrupción de actores como China
en regiones tradicionalmente bajo influencia occidental (como África o América
del Sur en términos de inversiones estratégicas) añade factores de complejidad.
El petróleo ya no solo causa guerras directas, sino que promueve una
"guerra fría energética” donde el control de la infraestructura y el
financiamiento de proyectos extractivos definen las nuevas esferas de
influencia.
En conclusión, el petróleo es un eje central
del caos internacional. Su capacidad para provocar la movilización de ejércitos,
derribar economías y transformar paisajes geográficos lo sitúa en el núcleo de
las tensiones geopolíticas actuales. Hasta que la matriz energética global no
logre una diversificación real y equitativa, el hidrocarburo seguirá siendo el
principal determinante de un orden mundial caracterizado, precisamente, por su
fragilidad y desorden.
Tapa del libro Guerra por los recursos de Klare
Referencias Bibliográficas
Bruckmann, M. (2012). Recursos naturales y la
geopolítica de la integración sudamericana. Gobiernos Autónomos
Departamentales.
Klare, M. T. (2001). Guerra por los recursos:
El futuro escenario del conflicto global. Urano.
Ross, M. L. (2012). La maldición del petróleo:
Cómo el oro negro impulsa el desarrollo de los estados y los condena a la
guerra. Editorial Océano.
Saxe-Fernández, J. (2006). Terror e imperio:
La hegemonía de Estados Unidos y el petróleo. Arena y Sal.
Yergin, D. (1992). La historia del petróleo.
Plaza & Janés.
Análisis sobre la geopolítica petrolera
global, entendida como un campo de estudio en intensa y constante evolución,
impulsado por fuerzas económicas, disrupciones tecnológicas y complejas
interacciones políticas. Factores influyentes: a) Fluctuaciones en la oferta y
demanda: El impacto de la volatilidad del mercado y la aparición de nuevas
fuentes de suministro no tradicionales (como el shale oil y el gas de
esquisto); b) Políticas energéticas estratégicas: La influencia de las decisiones
de las principales potencias mundiales (EE.UU., China, UE) en la seguridad de
los suministros y la transición energética y c) Aceleración de las energías
renovables: El rol disruptivo de la solar, eólica y el hidrógeno como vectores
de una menor dependencia de los hidrocarburos.
Escuela
Agraria Bajo Hondo. Coronel Rosales. Buenos Aires. Argentina.
EL APRENDIZAJE SITUADO Y LA
EDUCACIÓN GEOGRÁFICA.
La
necesidad de volver a las fuentes para innovar
Dra. Diana Durán. Dr. Sergio Páez
La educación geográfica se enfrenta a desafíos cada vez más
complejos —ambientales, sociales, geopolíticos, culturales—, por lo que resulta
imprescindible volver a pensar el lugar desde donde enseñamos y aprendemos. No
se trata solo de incorporar tecnologías o metodologías novedosas, sino de
reconocer que la verdadera innovación surge cuando el conocimiento se sitúa en
los territorios, en las memorias colectivas y en las experiencias comunitarias.
El aprendizaje situado es indispensable en la
educación geográfica y primordial para transformar las prácticas ausentes de
diálogo con los territorios y/o cargadas de ideologías sobre las problemáticas contemporáneas.
Es necesario repensar la educación en la Argentina y
América Latina, especialmente en las regiones atravesadas por cambios sociales,
culturales y ambientales que demandan respuestas innovadoras y
contextualizadas.
La innovación educativa se funda no solo en la incorporación
de nuevas metodologías o tecnologías, sino como un proceso situado que
reconoce las trayectorias de alumnos y docentes, las memorias colectivas y las
dinámicas territoriales y ambientales. En este sentido, la innovación es tanto
epistemológica como práctica: implica revisar los fundamentos de las ciencias
sociales y naturales y, al mismo tiempo, resignificar el oficio docente en
clave de un compromiso comunitario y social.
Es necesario abordar problemáticas múltiples y
complejas, en la que convergen dimensiones naturales, sociales, culturales y
simbólicas del ambiente y el territorio. Partimos de la premisa de que el aprendizaje
situado se vincula a los contextos históricos y geográficos en los que
ocurren. Las instituciones educativas, los directivos, los expertos, los educadores, alumnos y otros actores sociales forman parte de un entramado creativo de
gran trascendencia: la construcción colectiva de saberes.
Desde esta perspectiva, es necesario plantear una interpretación
crítica y una acción transformadora sobre la naturaleza educativa de las
innovaciones, vinculando la teoría con la práctica y el conocimiento científico
con los saberes locales. Es necesario volver a los territorios como escenarios
de aprendizaje, memoria y conflicto; aplicando propuestas didácticas
innovadoras que integran la justicia ambiental, la participación comunitaria y
el desarrollo local como motores de cambio.
Se requiere la creación de unlaboratorio pedagógico y territorial,
donde la innovación se convierta en el puente entre la educación y la vida
comunitaria; entre la ciencia y la cultura; entre la memoria, el presente y el
futuro.
Es
imprescindible que los profesores de geografía junto a sus alumnos lideren
iniciativas que promuevan innovaciones educativas y fomenten una cultura potente
en sus comunidades.
Innovación
educativa, aprendizaje situado y desarrollo local
La cuestión de la innovación
educativa es un proceso dinámico y constitutivo de la
enseñanza de las ciencias en un mundo en permanente transformación. Dicho
proceso no puede desligarse de las dimensiones espaciales y regionales que
configuran los saberes vinculados al territorio y al ambiente en la Argentina y
América Latina (Durán, 2015)[1].
La innovación, entendida como un fenómeno
interdisciplinar, se nutre de aportes provenientes de distintos campos del
conocimiento como: pedagogía, sociología, geografía, historia, economía, ciencias
ambientales, antropología, ciencias naturales, entre otras. Se reconoce como un proceso espacial y temporal,
atravesado por tensiones entre lo global y lo local; lo endógeno y lo exógeno; lo técnico y lo simbólico.
Un enfoque integral de la innovación incorpora
dimensiones habitualmente relegadas en los modelos clásicos o tergiversada por
enfoques ideologizados que intentan promover rupturas y divergencias en la educación
geográfica. Las dimensiones ambiental y territorial se ligan
a la innovación como un entramado de elementos objetivos
(tecnologías, metodologías, estructuras institucionales) y subjetivos (valores,
memorias, identidades, afectos) que se desarrollan y difunden en contextos
territoriales específicos. Así, la innovación educativa no es solo un cambio
técnico, sino una práctica situada que reconoce la diversidad de
territorios y comunidades.
El aprendizaje situado
constituye un eje didáctico central, un enfoque que destaca el contexto como
parte esencial del proceso educativo y se vincula con metodologías activas como
el aprendizaje basado en proyectos, en problemas y en el territorio. En el
siglo XXI, el aprendizaje situado responde a la necesidad de integrar el contexto
sociocultural e histórico en la enseñanza, reconociendo que el conocimiento se
construye en interacción con los espacios, las memorias y las prácticas
comunitarias (Cid-García y Marcillo-Murillo, 2023)[2]. Desde esta perspectiva,
el territorio se convierte en aula expandida, laboratorio vivo y espacio de
construcción de ciudadanía.
El desarrollo localse conceptualiza como un proceso endógeno que busca potenciar las
capacidades humanas, los recursos propios de cada territorio y la participación
social, con el fin de generar bienestar colectivo y sostenibilidad (Sosa
González, Riquelme Rivero y Diez Valladares, 2020)[3]. El desarrollo local se
concibe como motor educativo: un espacio donde la escuela y la comunidad
dialogan, crean y proyectan innovaciones que fortalecen tanto la dimensión ambiental como la cultural y la social.
Es muy relevante el rol del estudiante como sujeto
situado en un territorio y en una comunidad. Un sujeto que reconoce la
diversidad de contextos como fuente de gran promoción pedagógica y no como un
obstáculo. Asimismo, integra lo emocional, lo simbólico y lo
colaborativo en el proceso educativo, ampliando la noción de aprendizaje hacia
experiencias artísticas y comunitarias. Por otra parte, se adapta a entornos
digitales, híbridos y territoriales incorporando tecnologías como herramientas
de narración y simulación sin perder de vista los aspectos
pedagógico-didácticos sustantivos del aprendizaje situado.
En síntesis, este artículo articula innovación, aprendizaje situado y desarrollo local como dimensiones inherentes
a una educación que busca ser transformadora, crítica y profundamente vinculada
con los territorios y ambientes en los que se inscribe.
Metodología para la aplicación del aprendizaje
situado en la educación geográfica
Aprendizaje para
el cambio conceptual: es la revisión crítica de las nociones
tradicionales de innovación, incorporando perspectivas ambientales, territoriales
y comunitarias; asimismo la inteligencia artificial (IA) como herramienta pedagógica.
Aprendizaje por
proyectos y problemas: incluye el diseño de propuestas didácticas
que respondan a conflictos ambientales y sociales concretos de los territorios en
estudio.
Enseñanza para la
comprensión: promueve laconstrucción de narrativas
que vinculan ciencia, memoria y territorio, favoreciendo la apropiación crítica y compleja de los saberes geográficos.
Aprendizaje
colaborativo y multisensorial: integra
metodologías participativas (ateneos, cartografías colectivas, bioarte, relatos
digitales, aprendizaje servicio solidario) que potencian la dimensión comunitaria y afectiva del aprendizaje.
Los estudios de caso se orientan a conocer una diversidad de territorios y contextos, y aplicar los conocimientos
en la propia comunidad. Se promueve la reflexión crítica sobre
las tensiones entre innovación endógena y exógena, y la construcción de
propuestas que fortalezcan el desarrollo local. Los trabajos de campo y la cartografía son imprescindibles para aplicar a los estudios de caso.
Como cierre
El aprendizaje situado nos recuerda que la educación no es abstracta, sino que se desarrolla en territorios atravesados por memorias,
conflictos y esperanzas.
Este artículo invita a enfocar la innovación educativa
como un proceso profundamente vinculado con la comunidad y el ambiente.
Planteamos, entonces, preguntas tales como: ¿cómo se vive el
aprendizaje situado en tu territorio? ¿Qué experiencias de innovación
educativa, de diálogo entre escuela y comunidad te han marcado?
Te invitamos a compartir tus reflexiones, relatos o
ejemplos en los comentarios. La construcción colectiva de saberes se enriquece
cuando cada voz aporta su mirada y experiencia como motores de nuevas prácticas
y debates.
Bibliografía consultada
CID GARCÍA, M. MARCILLO MURILLO, D. (2023). “El
Aprendizaje Situado: una Oportunidad para la Práctica Pedagógica Innovadora,
Crítica y Reflexiva”. Revista Científica Hallazgos 21, 8 (3), 316-329.
http://revistas.pucese.edu.ec/hallazgos21/
DURÁN, Diana (2015) Difusión de las
innovaciones en la educación geográfica. Buenos Aires. Lugar Editorial.
DURÁN,
Diana (2016) Proyectos ambientales y
sustentabilidad. Buenos Aires Lugar Editorial.
MENDOZA
ZUANY, R. G.; SANDOVAL RIVERA, J. C.; MARTÍNEZ BAUTISTA, P. (2022). “Aprendizaje
situado a través de historias locales: posicionando preocupaciones,
conocimientos y prácticas socioecológicas en la escuela”. Nóesis,
Revista de Ciencias Sociales. México. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2395-86692022000100114
ORTIZ GUITART, Anna. PRATS FERRET, María. BAYLINA FERRÉ, Mireia. (2012)
“Métodos visuales y geografías de la infancia: dibujando el entorno
cotidiano”. Scripta
Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Barcelona:
Universidad de Barcelona, 1 de mayo de 2012, vol. XVI, nº 400. http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-400.htm.
PEÑA-OCHOA, M. A.; BONHOMME, A. (2018).“Territorios de
aprendizaje en niños vulnerables: un acercamiento desde el aprendizaje situado”.Psicoperspectivas, Chile. Universidad Diego Portales.
[1]DURÁN, Diana (2015) Difusión de las innovaciones en
la educación geográfica. Buenos Aires. Lugar Editorial.
[2] CID-
GARCÍA, M. MARCILLO- MURILLO, D. (2023). “El Aprendizaje Situado: una
Oportunidad para la Práctica Pedagógica Innovadora, Crítica y Reflexiva”. Revista
Científica Hallazgos 21, 8 (3), 316-329.
http://revistas.pucese.edu.ec/hallazgos21/
[3]SOSA GONZÁLEZ, RIQUELME RIVERO. DIEZ
VALLADARES (2020) “Consideraciones sobre el desarrollo local”. Revista
Universidad y sociedad. Universidad y Sociedad vol.12, N°.4 Cienfuegos jul.-ago.2020
Epubb 02-Ago-2020.
El río Iguazú es mucho más que el telón de
fondo de una de las siete maravillas naturales del mundo; es un gigante
domesticado. Aunque las Cataratas del Iguazú proyectan una imagen de naturaleza
virgen e indómita, la realidad es que su ritmo cardíaco —el caudal de agua—
está organizado por una serie de infraestructuras humanas situadas aguas
arriba.
A diferencia de otros ríos que fluyen
libremente desde sus nacientes hasta su desembocadura, el Iguazú Superior,
principalmente en territorio brasileño, funciona como una "escalera de
agua". A lo largo de su curso se han construido seis grandes represas
hidroeléctricas: Foz do Areia, Segredo, Salto Santiago, Salto Osório, Salto
Caxias y Baixo Iguaçu.
Estas estructuras no están allí por capricho
estético, sino para responder a la creciente demanda energética de Brasil. La
última de ellas, Baixo Iguaçu, se encuentra a escasos 30 kilómetros de los
saltos y actúa como el "grifo final" que determina cuánta agua llega
efectivamente al Parque Nacional.
Rio Iguazú, represa Baixo Iguazu y parte del
Parque Nacional Iguazú del lado brasileño. Fotografía Sergio Páez.
El mecanismo de regulación
El conflicto entre la ecología y la economía
se manifiesta en la fluctuación del caudal. Las represas operan bajo un sistema
de regulación que puede generar dos fenómenos críticos:
El efecto fin de semana significa
que, durante los días de menor demanda industrial de energía, las represas
suelen cerrar sus compuertas para acumular agua. Esto ha provocado que, en
ocasiones, las Cataratas del Iguazú luzcan hilos de agua en lugar de sus
potentes cortinas, afectando la actividad turística y el geosistema fluvial.
Asimismo, se verifica la mitigación de crecidas
cuando, en épocas de lluvias extremas, las represas actúan como amortiguadores,
aunque su capacidad es limitada. Si los embalses se llenan, la apertura de
compuertas puede generar crecidas repentinas que obligan a cerrar las pasarelas
del circuito de la Garganta del Diablo.
Impacto ambiental y turístico
La regulación del caudal no solo altera la
vista desde los miradores; transforma la biodiversidad del río. Las especies de
peces que dependen de los ciclos naturales de inundación y sequía ven sus
ritmos alterados por una "estacionalidad artificial" impuesta por los
vaivenes de la carga eléctrica.
Desde la perspectiva del turismo, la
incertidumbre se ha vuelto una constante. La gestión del agua del Iguazú es hoy
un ejercicio de diplomacia y técnica, en la que los acuerdos entre los
organismos energéticos y las autoridades ambientales intentan mantener un caudal
mínimo que preserve la majestuosidad de los saltos.
El caudal promedio de las Cataratas del
Iguazú es de aproximadamente 1.500 metros cúbicos por segundo (m3/s),
pero debido a la regulación y factores climáticos. Este valor ha llegado a caer
por debajo de los 300 m3/s o superar los 40.000 m3/s en inundaciones
históricas.
Las represas sobre el río Iguazú representan
el eterno dilema del progreso: la necesidad de energía frente a la conservación
de santuarios naturales. Si bien estas obras son vitales para el desarrollo
regional, convierten a las Cataratas del Iguazú en una maravilla
"semi-natural", cuya belleza depende, en última instancia, de un
interruptor humano. La sostenibilidad del sitio depende, sin duda, de la
gestión transfronteriza que priorice el equilibrio ecológico sobre la máxima
eficiencia energética.
La represa Baixo Iguaçu
La represa Baixo Iguaçu
La represa de Baixo Iguaçu es, sin duda, la
más controversial y relevante para el estado actual de las Cataratas, debido a
su ubicación estratégica. Aquí te detallo los puntos clave de esta central:
Localización y función de pulmón
Inaugurada en 2019, se encuentra en el estado
de Paraná, Brasil, a solo 30 kilómetros aguas arriba de las Cataratas del
Iguazú. A diferencia de las otras represas del río, Baixo Iguaçu es la última
de la cascada hidroeléctrica, lo que la convierte en el "regulador
final". Su función es recibir el agua …
El río Iguazú tiene una extensión total
aproximada de 1.300 a 1.320 kilómetros. Nace en la Serra do Mar, región
metropolitana de Curitiba en el Estado de Paraná, Brasil, recorre gran parte de
ese país, y en sus últimos 115 kilómetros sirve de frontera entre Argentina y
Brasil antes de desembocar en el río Paraná.
En el esquema se observan las represas del
Río Iguazú que inundan 600 kilómetros de valle, desde la ciudad brasilera de
Porto Uniao, hasta el Parque Nacional Iguazú. El croquis es una captura tomada
de Google Maps. Los números indican la ubicación de las represas en el orden en
que están listadas abajo:
Se trata de un libro anticipatorio del Ing.
Mario Claudio Fuschini Mejía (1978, Ed. Oikos) que analiza la región del
Guairá, caracterizada por la cuenca del río Paraná y sus cataratas. Esta obra geográfica
e histórica -pues anticipó cuestiones que luego se transformaron en certezas-, destaca
las particularidades físicas, históricas y geográficas de esta zona fronteriza,
a menudo asociada con la destrucción de los Saltos del Guairá.
Se enfoca en la geografía física y la
historia de la región del Guairá, situada en la zona de influencia de los
antiguos Saltos del Guairá, en la frontera entre Paraguay y Brasil.
¿De qué se trata la singularidad geográfica?
El trabajo subraya las características únicas
del relieve, la hidrografía y la importancia geopolítica de esta cuenca alta
del Paraná, antes de la construcción de la represa de Itaipú que inundó los
saltos.
"El aprovechamiento de ríos de cursos
sucesivos, solamente con fines de producción hidroeléctrica, puede provocar
cambios en su comportamiento y, por consiguiente, daños imprevisibles a los
países condóminos", sostiene Mario Fuschini Mejía en su libro "La
singularidad geográfica guayraense".
El gran hidrólogo y geógrafo
por experiencia argentino investigó las variantes que comenzó a registrar el
río Paraná, a partir de la construcción sucesiva de aproximadamente treinta y
cinco diques por parte de los brasileños en su alta cuenca y sus afluentes
principales.
Fuschini Mejía advirtió
acerca de las imprevisibles consecuencias para esta región de la tala
indiscriminada de bosques nativos, dando lugar al avance de las fronteras
agropecuarias en Brasil y el Paraguay.
Frente al aumento del consumo
interno, el vecino mayor del Mercosur sigue explotando sus recursos hídricos
para generar energía.
Toda la cuenca ha sido
deforestada, y cuando llueve como sucedió recientemente el agua escurre con
gran intensidad por el suelo desprovisto de vegetación. Y como los embalses
también desbordan, abren sus compuertas en cascada, lo que aumenta la velocidad
de las crecidas, siendo las más perjudicadas las comunidades situadas aguas
abajo.
GIRAUT, M. A. (2023), Argentina
físico-natural: Aguas superficiales. ANIDA. Atlas Nacional Interactivo de
Argentina. Instituto Geográfico Nacional. https://static.ign.gob.ar/anida/
fasciculos/fasc_aguas_sup_sub.pdf
La Tierra podría considerarse un planeta
acuático, por cuanto el 71% de su superficie se halla cubierta de agua. Sin
embargo, de esa importante masa líquida, solo el 3% está disponible para el
consumo humano, siendo su distribución poco uniforme en las distintas latitudes
del planeta, situación que se observa en la República Argentina. La ubicación
geográfica y su amplia extensión latitudinal, sumada a la diversidad de
relieves y tipos climáticos, constituyen los elementos que le aportan
características distintivas a la configuración de la red hidrográfica del
territorio nacional. Esta red comprende a las denomina das aguas superficiales:
los ríos, lagos, lagunas y esteros, así como también las aguas subterráneas y
campos de hielo. Argentina presenta, al noreste, ríos caudalosos, largos y
navegables, en tanto que, al norte y al oeste, los ríos son menos caudalosos y
extensos. Hacia el sur, próximo a la cordillera de los Andes, pueden observarse
nuevamente ríos de escurrimiento superficial importante, que disminuye a medida
que atraviesan la región patagónica. Un elevado porcentaje del territorio, sin
embargo, presenta condiciones típicas de climas áridos o semiáridos, incluso
con manifestación de déficit hídrico, situación que se presenta cuando la
demanda de agua supera la cantidad disponible en un determinado ambiente,
incluso en términos potenciales.