EL
TERRITORIO COMO AULA VIVA: HACIA UN APRENDIZAJE SITUADO
Dra. Diana Durán[1]
El olvido del
territorio en la educación
¿Qué ocurre cuando los mapas desaparecen del aula?
¿Qué saberes se pierden cuando el territorio no se localiza?
La Geografía mantiene y revaloriza sus temas e
intereses día a día, no solo en lo tecnológico a través de múltiples recursos,
incluida la inteligencia artificial; sino también en lo conceptual. Ya lo había
explicado Sergio Boisier (2003) en su artículo “Globalización, Geografía
Política y Fronteras”, en el que analiza con claridad la indiscutible
importancia del territorio y de la Geografía. Sin embargo, también se percibe
el olvido de muchos cientistas y educadores sociales de la explicación y
narrativa de los espacios que estudian. Asimismo, en muchas aulas de los niveles secundario y superior brillan por su ausencia los mapas y las
interpretaciones referidas a los lugares, regiones y territorios de manera
precisa y original.
El aprendizaje situado
como respuesta crítica
Por las razones antes mencionadas, nos ocupamos en
este artículo de la noción de aprendizaje situado, tanto aplicada al
ambiente como a los territorios y al desarrollo local. Como señalaba, en muchas
ocasiones se aprecia el déficit de la dimensión geográfica en los análisis
territoriales y ambientales. Por ello, es necesario incorporar día a día a la educación
y la investigación nociones y conceptos geográficos genuinos. Una
investigación puede ser rigurosa en teoría y método, pero sin la dimensión
geográfica, sus objetos y aplicaciones quedan difusos. Por ejemplo, muchas tesis de grado y postgrado
demuestran el “olvido” de lo territorial de manera que los trabajos parecen
vagar en un mundo sin espacios concretos y plagados de hipótesis y metodologías
minuciosas, con débil aplicación al mundo real.
Asimismo, es indispensable repensar la educación en
la Argentina y América Latina, en la que se identifican lugares y regiones
atravesados por cambios ambientales, sociales y culturales que demandan
respuestas innovadoras y contextualizadas en los territorios de referencia.
En tal derrotero, el aprendizaje situado se funda
en el análisis pormenorizado de los contextos históricos y geográficos en los
que ocurre, por lo que las instituciones educativas, los directivos, los
expertos, los capacitadores y otros actores sociales forman parte de un
entramado creativo de gran trascendencia: la construcción colectiva de saberes.
Por ello se requiere una interpretación crítica y una acción transformadora
sobre la naturaleza educativa de las innovaciones, vinculando la teoría con la práctica
y el conocimiento científico con los saberes locales.
Territorio, comunidad y
ciudadanía
El territorio es un escenario de aprendizaje,
memoria y conflicto, en el que las nuevas propuestas didácticas deberían
integrarse con nociones que nutran el análisis con nociones geográficas. De
esta manera, se promoverá la participación comunitaria y el desarrollo local
como motores de cambio.
El aprendizaje situado enfatiza el contexto
como parte esencial del proceso educativo, muy presente en enfoques basados en proyectos, en problemas y en conflictos.
El aprendizaje situado es un modelo didáctico
vinculado a las necesidades educativas del siglo XXI, puesto que contempla la
incorporación del contexto geográfico, sociocultural e histórico al proceso de
enseñanza-aprendizaje. (Cid- García, M. Marcillo-Murillo, D. 2023).
De esta manera, se relaciona estrechamente con
el desarrollo local entendido como un proceso endógeno
que busca potenciar las capacidades humanas, los recursos propios de un
territorio y la participación social, con el fin de
generar el bienestar colectivo y la sostenibilidad. (Sosa
González, Riquelme Rivero y Diez Valladares. 2020)
El aprendizaje situado constituye a la vez un
concepto teórico y un eje didáctico. Un enfoque que destaca el
contexto como parte esencial del proceso educativo y se vincula con
metodologías activas. En el siglo XXI, este modelo de aprendizaje responde a la
necesidad de integrar los contextos geográfico, sociocultural e histórico en la
enseñanza y reconocer que el conocimiento se construye en interacción con los
territorios, los lugares, las regiones, las comunidades. Por ello son
sustantivas la inclusión de la cartografía, las imágenes y las narrativas que
los representan. Desde esta perspectiva, el territorio se convierte en aula
expandida, laboratorio vivo y espacio de construcción de ciudadanía.
Corolario
Si se tiene en cuenta esta noción central tanto en
la educación como en la ciencia, los responsables correspondientes estarán
comprometidos a incluir en sus trabajos la perspectiva territorial, volverán
los mapas a las aulas y las explicaciones genuinamente geográficas que permitan
la mayor comprensión de los problemas y conflictos contemporáneos con claridad
y certezas, muchas veces olvidadas en el fárrago de las explicaciones a
espaciales.
Cuando los mapas y las interpretaciones geográficas
regresen al aula, también volverán las preguntas que nacen del suelo, del río,
del barrio. Volverá la geografía como memoria viva.
Referencias
bibliográficas
Boisier, Sergio (2002) “Globalización, Geografía
Política y Fronteras”. En Anales de geografía de la Universidad
Complutense. 2003, 23 21-39. Santiago de Chile. Universidad Complutense.
Cid García, M. Marcillo-Murillo, D. (2023). “El
Aprendizaje Situado: una Oportunidad para la Práctica Pedagógica Innovadora,
Crítica y Reflexiva”. Revista Científica Hallazgos 21, 8 (3),
316-329. http://revistas.pucese.edu.ec/hallazgos21/
Sosa González, Riquelme Rivero y Diez Valladares
(2020) “Consideraciones sobre el desarrollo local”. Revista Universidad
y sociedad. Universidad y Sociedad. Vol. 12. N°
4. Cienfuegos jul.-ago. 2020. Epub 02-Ago-2020.
[1] Dra.
en Geografía de la Universidad del Salvador. Profesora del Doctorado en
Educación Ambiental del Fondo Verde y de Postítulos en el Instituto Superior
Antonio Ruiz de Montoya. diana.a.duran@gmail.com



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